Archives

El rey de la casa


WorldKnown

WorldKnown

Galería de arte

buy posters and art prints

Estudié en Pamplona de septiembre de 1996 a junio de 2000. En esos cuatro años, la tarjeta de El Corte Inglés acumuló mucho polvo. Lógico, no había ninguno en la capital navarra ni en los alrededores. Pero no eran los grandes almacenes de Isidoro Álvarez lo único de lo que carecía, casi ilógica e irrisoriamente, una ciudad de 200.000 habitantes como Pamplona. Tampoco había McDonald's ni Burguer King. ¿Cómo era posible?

Lo de El Corte Inglés se podía entender por el miedo irracional de los comerciantes a las grandes superficies (a pesar de que está más que comprobado que suben las ventas de los pequeños comercios si les ponen cerca uno de estas características), pero ¿lo de la comida rápida? En una ciudad con dos universidades, miles de alumnos (y la gran mayoría de ellos con una economía desahogada), abrir este tipo de establecimientos suponía una mina de oro asegurada. Pizzerías como Dominos o Level 10 (masa de pan de chapata y hasta rebosar de ingredientes, buenísima) eran ejemplo en la época de lo bien que funcionaban estos negocios allí.

Recuerdo que, en una de las prácticas de Proyectos, mi grupo realizó un artículo sobre la ausencia de casi todas las cadenas de comida rápida en Pamplona, sin llegar a ninguna conclusión clara (aunque las personas que entrevistamos nos hablaron de falta de interés, dejadez...). Pocos meses después, cuando estábamos a punto de licenciarnos, abrieron por fin un McDonald's. ¿En el centro? No, en un centro comercial a las afueras donde no se podía llegar en transporte público. En mi grupo de amigos, el coche era un objeto que no se estilaba, así que, si queríamos ir a comer un BigMac, debíamos andar media hora larga. ¿Merecía la pena?

Ojalá pudiera contestar a esa pregunta. Llevo varios días tratando de recordar si al final fuimos o no al McDonald's, o si sólo hicimos planes que nunca fructificaron, o si fueron algunos y yo no... Es como una laguna en la mente y no consigo hilar recuerdos que me certifiquen si estuve o no. ¡Y estas cosas me dan una rabia! No, no valgo para tener amnesia. Y, por cierto, ahora sólo como en un McDonald's cuando estoy en Barajas... Pussar och kramar!

5 comentarios

  1. Sufur  

    Creo que es algo endémico de las ciudades pequeñas del centro y norte de España. En Segovia jamás ha habido un MariDonalds ni un BurriKing, y en Santander sólo los hay en centros comerciales muy periféricos. Sospecho que tiene algo que ver con el orgullo gastronómico de la ciudad, pero nunca he estado seguro de ello...

  2. Casta  

    En diciembre borrachuza probé mi primera hamburguesa del MacDo y la verdad es que como fruto prohibido que era me llevé un desengaño brutal.

  3. AdMiles  

    Pues en Salamanca no pueden estar más céntricos, los primeros Burriquin y el Mardonal que se abrieron están en dos calles adyacentes a la plaza mayor y a escasísimos metros de esta. Por cierto que para hacer el Mac se cargaron uno de los cafés con más solera de la ciudad.

  4. Ángel  

    Luego nos quejamos del final de Lost, pero bien que nos has dejado tú sin respuestas y aquí nadie rechista.

  5. ace76  

    Pero tuvimos Kentucky Fried Chicken desde principios de los 90, originales que somos en Pamplona.

    Pero sí, lo del primer MacDonalds en pleno hipermercado fue curioso (por cierto, ahora las cercanías del Leclerc son un hervidero de tiendas tipo Mediamarkt, Leroy Merlin, Conforama y similares, sólo falta el Ikea). Ahora ya tenemos de todo: Corte Ingles, Carrefour, un MacDonalds en el centro, un Burriking... Somos una capital, sólo nos falta el Mercadona. :-D

    Y por desgracia, creo que el Level 10 ha cerrado...

Publicar un comentario