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El rey de la casa


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Escribo esta entrada desde la Sala Lounge de Iberia en la T4. He podido confirmar que aquí el espíritu navideño brilla por su ausencia, es más, le hacen un poco de boicot. Me explico. La semana pasada, el día 24, cogí el mismo avión que voy a tomar dentro de algo más de una hora, el IB152 con destino Jerez. Como las dos reservas fueron modificadas dos veces por la compañía, han tenido la deferencia de invitarme a disfrutar de los servicios de la clase Business tanto el otro día como hoy. Pues bien, el día de Nochebuena, el catering era casi inexistente. En cambio, hoy hay de todo, incluso varios tipos de sandwiches. Los que volvían a casa por Nochebuena, que les den turrón cuando lleguen. Los que lo hacen en Nochevieja, que vayan comiendo algo para frenar la futura borrachera...

Por cierto que me he quedado bastante pensativo ante la cola de facturación de un vuelo de JAL a Tokio que saldrá dentro de un rato. Ellos tomarán las uvas en el avión... lo que no sé es cuántas veces, ya que hay varias diferencias horarias y serán las doce de la noche en unas cuatro o cinco ocasiones antes de aterrizar en el País del Sol naciente. No los envidio, pasar un fin de año en la cabina de clase Turista de un avión no debe molar nada de nada. Otra cosa es disfrutar de unas vacaciones invernales en Japón. Eso sí que tiene que ser la bomba. ¡Pussar, kramar y feliz 2010!

El rubio me invitó ayer al que se convirtió en el primer musical que nos chifla de todos los que hemos visto en Madrid (unos cinco por ahora). Me refiero a 'Blancanieves Boulevard', una obra pensada sobre todo para niños pero que hace disfrutar a público de cualquier edad y que recomiendo sí o sí. Cuanta la historia de Bianca, la sobrina de la cantante más famosa de la ciudad, Bárbara Milton. Su maravillosa voz encandila a un reportero que quiere hacerle una entrevista y convertirla en una estrella. Bárbara hará lo imposible para evitar que Bianca le haga sombra. Lo que sea.

No creo que sea necesario decir que mi papel preferido fue el de la mala remala de Bárbara, interpretado por una sensacional Miriam Madrid. También estuvo genial Cristina Llorente, la protagonista, con una voz que no paraba de recordarme todo el tiempo a la de los clásicos de Disney: dulce, cándida, melodiosa, con garra... El único actor que conocía antes de ver la obra era Gerard Martí, que se presentó hace algunos años a la preselección española para ir a Eurovisión.

'Blancanieves Boulevard' sólo estará en escena hasta el 10 de enero, por lo que aún quedan bastantes días para fascinarse con un musical increíble, lleno de canciones pegadizas que te hacen bailar en el asiento (nos compramos el disco, y me encanta). El público se entrega desde el primer momento, y no sólo los niños. Además, que la obra acabe con todo el aforo gritando eso de "'be' 'erre' 'a' 'uve' 'o' BRAVO" no lo había presenciado jamás en un teatro. Sin duda, un nuevo magnífico regalo del rubio. Pussar och kramar!

Ayer aproveché mis vacaciones para irme a Tráfico a renovar mi carné de conducir, que caducaba en febrero pero no era plan de apurar hasta el último momento (aunque para lo que lo uso...). Desde que tuve un accidente algo serio en Jerez, no he vuelto a conducir regularmente; aunque en esto, más que el choque, tuvo que ver que mi padre vendiera el viejo Renault 19 a las pocas semanas del suceso para sustituirlo por un Rover que ni de coña me atrevo a conducir (no soy muy bueno manejando automóviles). El caso es que tampoco quiero tirar el dinero invertido en el carné a la basura, así que fui a renovarlo por diez años más.

Como todo el mundo te avisa de las colas kilométricas que se forman, fui temprano; aunque de poco sirvió para evitar que la renovación se convirtiera en una pequeña odisea. Para empezar, hay dos delegaciones de Tráfico en la misma calle, y no estaba claro cuál de los dos edificios era el mío. Cuando lo encontré, leo en un cartel que Renovaciones es en la segunda planta. OK, pues subo a esa planta y veo una cantidad impresionante de gente (¡y eran las 9.30 de la mañana!) con un número, pero no la máquina que los expide. En ese momento, leo otro cartel que dice "Para renovar el carné, antes hay que pasar por la primera planta". ¿Cómo? Entonces, ¿para qué te hacen subir a la segunda?

Bajo a la primera y hago cola para que me den el papel que tengo que rellenar con mi datos. Afortunadamente, en ese momento no había casi nadie en ese sitio, pero al rato vi que se formó una cola enorme... ¡menos mal! De la que no me libre es de la segunda cola que tuve que hacer en esa planta 1ª, porque, una vez rellenado el papel, has de ponerte en fila para pasar por Gestoría a abonar las tasas (en mi caso, 22 euros). Una vez las pagas, es el funcionario el que te da el número para hacer cola en la segunda planta. Me tocó el 143 y cuando subí iban por el 67.

La espera, eterna. Había unas 60 mesas de atención al público, pero sólo unas 10 estaban 'abiertas'. Estuve tanto tiempo allí, que ya había decidido que quería que me atendiera el chico de la mesa 55, que no estaba bueno, sino lo siguiente. Al final, me atendió el de la 56, que no era una belleza, pero tenía su aquel (vamos, que un favor se le hace). Pero el chico no sólo era guapete, sino también el funcionario más amable que jamás me haya atendido. En serio, una pasada. Eso sí, mi hora y media para un trámite burocrático de mierda, no me la quita nadie. Pussar och kramar!


El avión tenía que despegar del aeropuerto a las 20.20 horas. Dos horas antes, la web de Aena informaba de que saldría a las 20.15. ¿Un desafío al personal de Iberia, que sería capaz no sólo de salir a su hora, sino de hacerlo cinco minutos antes? A las 20.10, las puertas del avión se cerraban y comenzaba la maniobra de despegue. Pocos minutos después, surcábamos el cielo camino de Madrid... donde llegamos con adelanto sobre la hora prevista. Ver para creer...

O no ver. El sábado sufrimos un apagón en media provincia de Cádiz. Más de una hora sin luz que me pilló con unas amigas saliendo de un bar. Estábamos justo al lado de El Corte Inglés y fue alucinante cómo de repente todo se quedó a oscuras. A los pocos segundos, se encendieron algunas luces de emergencia del supermercado, y me dio mucha curiosidad por saber qué protocolo siguen en esos momentos, sobre todo para evitar pillajes.

Cuando llegué al portal de mi casa, me abrió la puerta un vecino al que no reconocí (hay mucha gente nueva en el bloque y no conozco a casi nadie) pero me dio la sensación de que era un jovencito merendable. Subimos las escaleras en silencio. Como no sabía quién era y ni si lo conocía, no era plan de hablar o saludar. Llegamos a mi planta, me despedí y él siguió para arriba. Espero que no fuera a la última planta...

Tocó buscar velas, porque ya llevábamos media hora de apagón y empezaba a estar un poquito harto de iluminar con el móvil y el iPod, y a la luz de su llama me eché unas partididas de Sudoku, que viene muy bien para cuando no hay luz en 60 kilómetros a la redonda. Una vez más, constaté que el modo 'Difícil' del juego para iPod es bastante facilito, y el 'Muy difícil', imposible del todo. ¿Tan complicado es poner uno intermedio? Pussar och kramar!

No es que otros años nos faltaran los motivos para pedir un cambio urgente de forma de gobierno, pero este 2009 se han sobrado tanto que hasta parece que lo piden a gritos. Jefes de Estado que no son dignos del país al que representan y que anteponen sus creencias religiosas a la Constitución (por no decir que yo sí me creo eso de que la reina es propietaria de varias empresas de seguros, cuando la Carta Magna lo prohíbe expresamente) no se merecen el cargo. Además, es inconcebible que en un país moderno y democrático no sea el pueblo el que decida quién debe ejercer la jefatura del Estado y por cuánto tiempo.

En mi casa hace mucho que no se oyen las diatribas del rey y ninguno es especialmente monárquico, por lo que no creo que nadie se queje de que las cacerolas le impiden oír lo que este año le llene de orgullo y satisfacción al cazador de osos de la estepa. ¡FELIZ NAVIDAD! Glædelig jul!


En las últimas dos Navidades me ha tocado escribir sobre las promociones especiales que la firma cárnica Joselito ponía a la venta por las fiestas. Para los que no lo sepan, se trata de la empresa más importante de jamón ibérico en el mundo; y sus patas, aunque no son las más caras de España, sí son las más afamadas y las más queridas (casi todo se vende por cupo años antes de que se hayan curado los jamones).

Naturales de Guijuelo (Salamanca), no puedo dejar de babear ante sus productos... excepto durante la semana que he de redactar sobre su carísimo lote para las fiestas. No es que escribir sobre jamón ibérico 'Gran Reserva' sea muy complicado, pero la cosa se vuelve bastante cuesta arriba cuando una noticia que con apenas un párrafo o dos basta para explicarla bastante bien, por motivos de diseño y que quede 'bonito' en página, se convierte en un texto de más de 3.000 caracteres con espacios. No me queda más remedio, entonces, que buscarme la vida, consiguiendo algo digno y que no parezca que ha sido engordado cual bíceps con esteroides. Un jaleo, vamos.

Lo indignante llegaba cuando, una vez publicada la página que tanto sudor y mareos me había costado, los de Joselito mandaban, en agradecimiento, algunos de sus productos ¡a mis jefes! Sin embargo, este año se han portado. Ayer por la mañana, llegué tarde a la oficina y en mi mesa me esperaba una caja de la marca salmantina. Como estaba claveteada y no pude abrirla, tuve que dejarla tal cual hasta llegar a casa...

Efectivamente, estaba cargadita de loncheados de jamón, salchichón, lomo y chorizo ibéricos, en cantidades que subsanaban, de sobra, que el año pasado me quedara sin catarlo (ni olerlo, vamos). De hecho, he decido que ya pueden contar conmigo para escribir el del año que viene, que invita la casa.

Después de guardar unos cuantos para mis compañeros (hay que ser generosos en Navidad), el rubio y yo decidimos celebrar LA CESTA con una gran cena. Por supuesto, brindamos por la salud de los dueños de Joselito, deseándoles a ellos y a su equipo la mejor de las suertes y mucha salud en 2010; que no hay nada que me llene más de orgullo y satisfacción en estas fechas tan señaladas que desear lo mejor al que me surte de ibéricos. Pussar och kramar!

Nota del autor: esta entrada no está escrita con la intención de hacerle publicidad a Joselito. No, para dar envidia tampoco, malpensados.

Si tienes gatos y un blog, puede que te interese una de las promociones de Bloguzz, la web donde marcas buscan a blogueros que prueben gratuitamente productos para que luego comenten qué tal les fue en su bitácora. En concreto, me refiero a la campaña de una cosa que se llama Panic Mouse 360, pensada para que los mininos más perezosos hagan un poco de ejercicio. Tienes hasta el 1 de febrero para apuntarte... (Casta, esto no va por ti, porque vives en Suiza y no es plan de cambiar todo el blog para hacerte pasar por residente en Barcelona, ¿no?). Pussar och kramar!

Tras comprobar que lo que yo pensaba que era un pequeño agujerito se había convertido en un señor agujero, decidí que ya era hora de comprarme un pantalón vaquero nuevo. Durante meses, estuve convencido de que tenía tres, y no entendía por qué siempre rotaban los mismos dos pantalones, ¿dónde se había metido el otro? Tarde bastante en caer que lo había tirado antes del verano...

El caso es que andaba bastante mal de vaqueros, así que, tras empezar a romperse uno de ellos, no tuve más remedio que ir a El Corte Inglés a por unos nuevos. Siempre compro Lee. No porque tenga una predilección especial por esa marca, sino más bien porque ya sé que me gustan, que me resultan cómodos y que no tengo que probarme varios hasta dar con mi talla porque sé cuál es la mía. Como además tenían una oferta del segundo al 50%, qué mejor ocasión para hacerme con un par de ellos.


El pantalón que iba a ser renovado me empezaba a quedar grande, así que me arriesgué y pedí una talla menos... Al final, ¡fue necesario que me dieran DOS TALLAS MENOS! Si ya de por sí esto es siempre una muy buena noticia, que te pase en diciembre vale por tres o por cuatro mínimo en la escala de felicidad. Pensé en celebrarlo con una buena pizza de cinco quesos con bacon, pimiento verde, cebolla, pollo, aceitunas... pero luego vi que sería mejor con una ensalada rica y algún que otro bombón de chocolate negro de premio. Ahora, a seguir bajando tallas, sin prisa, pero sin pausa (y, por favor, no se os ocurra decirme de quedar para cenar o comer en sitios de engorde, que tengo la fuerza de voluntad por los suelos, mejor un cafelito o Evian, mucha Evian). Pussar och kramar!

Y no es lo único que odio. Puedo decir que le he cogido manía a todas las actividades domésticas, incluso a poner la bolsa de basura en el cubo. Menos mal que el rubio es bastante apañado para todo y aceptó un reparto 'inteligente' de las tareas, por el que yo me encargo de cocinar, hacer la compra, llevar las cuentas de la casa, pelearme con las compañías de suministros varios y surtirnos de artículos de cosmética y perfumería a granel. A cambio, él limpia. Creo que lo único que está aún a pachas es poner lavadoras y tender la ropa, pero es cosa de debatirlo. Pussar och kramar!

PD: Sí, el párrafo anterior era una excusa para poner la foto : P

A estas alturas, no habrá ni un sólo seguidor de la crónica rosa que desconozca que Belén Esteban ha pasado por quirófano para retocarse el rostro. He de admitir que el resultado parece ser bastante satisfactorio, por lo que toca felicitar al doctor que esculpió una cara nueva, así como a la empleada de TeleCinco por su acierto escogiendo facultativo.

Como muchos, me enteré del cambio a través de la portada de la revista 'Lecturas', que fue la que se hizo con la exclusiva. Sin embargo, me asaltó una duda nada más ver a la madrileña tan radiante y resultona: ¿habrán retocado la foto? Ya el hecho de que la hayan maquillado me parece un error. No porque tenga algo contra el maquillaje (ni mucho menos, que me da de comer), sino porque si lo que quieres es mostrar el resultado de una operación estética, lo último que puedes hacer es poner sobre su rostro base, antiojeras, labiales, sombra de ojos... ¡y mucho menos retocar con algún editor de imágenes lo más mínimo! Sobre todo porque, en este caso, estás mintiendo a tu lector, que no ve a la Belén Esteban que ha salido del quirófano, sino a una versión mejorada de la misma.

Mucho se habla de los retoques en las revistas y la publicidad. Como en todo, aquí no puede haber blancos o negros. Es decir, me parece fatal que presenten modelos con cuerpos femeninos imposibles, que quiten arrugas naturales para quitar años a alguien a quien no le afean o que editen una imagen para falsearla (del mismo modo, me molesta que el márketing político exija a los mandatarios teñirse el pelo, por ejemplo, que luego vemos personajes bicolores como Rajoy, blanco nuclear en la barba y moreno africano en el cabello). Sin embargo, creo en el retoque en casos como el que se nos presentó hace poco en mi revista:

Se entrevistó a una señora de más de 80 años con la piel llena de manchas, algunas muy desagradables a la vista. Como se decidió poner un primer plano, se le quitaron algunas que resultaban bastante antiestéticas, así como se eliminó algo de vello facial. No llegamos al extremo de otros medios de eliminar hasta la más mínima peca, pero el resultado fue menos 'molesto' de ver que la realidad pura y dura. Creo que en estos casos está bien falsear un poco la realidad, sobre todo porque no llegamos a mentir ni a vender a esta señora como quien no es.

Ahora lo que toca sería ver a Belén Esteban y comprobar si 'Lecturas' hizo un uso apropiado o no de la edición digital... Pussar och kramar!

PD: Foto robada vilmente del blog 'El rincón de poto'.

MånsEl mozalbete de la izquierda se llama Måns Zelmerlöw y es un cantante sueco del que ya he hablado en más de una ocasión. Este invierno será uno de los presentadores del Melodifestivalen, pero no es por esto por lo que aparece hoy en el blog, sino porque el pasado domingo me reí de lo lindo gracias a su maravilloso sentido del humor (de hecho, suecos y daneses suelen ser bastante risueños y reírse a gusto de sus patochadas, sin miedo al ridículo).

Resulta que el chico publicó
en su propio blog una entrada en la que explicaba que, gracias a un comentario que alguien le había dejado unos días antes, se había enterado de que, según la Wikipedia en su versión sueca, él era un cantante con ascendencia judeo-polaca ('pols-judiskt ursprung'):

Como parece ser que en sus venas, o al menos por lo que a él le consta, no corre una gota de sangre judía, y tampoco de polaco, decidió tomárselo con coña y, símplemente, escribió:

HAR JAG MISSAT NÅGOT??? Mamma? Pappa?
¿Me he perdido algo? ¿Mamá? ¿Papá?

Sé que es una tontería, pero me imagino la escena y me parto de risa. Como para fiarse a pies juntillas de lo que cuenta la Wikipedia, ésa de la que tantos y tantos periodistas se nutren casi para todo... Pussar och kramar!








Y lo terminas de flipar cuando lees esta noticia del pasado 10 de diciembre.

Ya no queda nada para que la película más esperada de 2010 se estrene en los cines de todo el mundo. Me pregunto si el rubio volverá a llevarme un Cosmopolitan escondido en la mochila para que vea la película medio borracho y llorando sin parar, como con la primera; o si repetiré visionado con mi más que adorada amiga María Alonso, que de cine, moda y la vida sabe un rato largo. A saber dónde estoy dentro de cinco meses, sobre todo porque espero poder anunciar cambios importantes en ese tiempo que afecten, especialmente, a mi vida laboral.

Mientras, y porque se supone que uno es 'especialista' en eso que llaman moda y tendencias (yo sigo pensando que soy un fraude, pero, como profesional, hago lo que puedo), me gustaría sacar a colación los modelitos que me llevan las cuatro amigas en la foto que ya se ha filtrado del rodaje de 'Sexo en Nueva York 2' (¿o debería ser 8, si entendemos la primera película como la 7ª temporada?).

Por un lado, lo de las gafas XXL de aviador de Carrie, como que no me convence, y que sean doradas, aún menos (¿un guiño al aniversario de D&G, a los que les gusta un dorado más que a un tonto un lápiz?). Y qué decir del modelito rosa chicle no-llevo-más-cosas-de-ese-color-porque-no-puedo de Charlotte. Pues que me encantan los zapatos y el bolso juraría que es un Dior que yo publiqué hace meses en azul... Samantha, esta vez, y suelen ser pocas (sigo flipando con el maxisombrero que le calzaron la película), me parece fuera de lugar. Un aburrimiento con rollo chica que hace la calle que no merece la pena ni comentar. Otra cosa es la toga de Miranda. Me gusta el color, que el corte sea asimétrico y el cinturón que le han puesto. No pillo el por qué la elección de esos zapatos, pero creo que, en este caso, unos más parecidos a los tonos de la ropa hubiera sido contraproducente. Para mí, sin duda, el mejor de los cuatro.

Supongo que dentro de pocas semanas comenzaremos a ver algunos trailers y más imágenes que adelanten un poco de lo que será la película. No me cabe duda de que harán como con la primera, que todo lo que filtraron se correspondía con los primeros diez minutos del metraje, pero eso es lo de menos, seguro que me encanta sí o sí. Pussar och krammar!

Por cierto, que Carrie se parece cada vez más a Barbra (ver vídeo)...

El año pasado, la televisión pública sueca emitió un programa en el que se enfrentaban diferentes bandas de música para llegar a ser 'la mejor de Suecia'. Se llamaba 'Dansbandkamp' y en sus programas cada participante aportaba un estilo y una forma diferente de vivir las canciones, aunque todas debían interpretar, a su modo y como consideraran, el mismo tema.

Entre las favoritas del público sueco se colaron CC & Lee, que bordaron un tema clásico del grupo Vikingarna llamado 'Leende Guldbruna Ögon'. No me extraña que las chicas se llevaran el gran premio, ya que supieron mezclar en sus actuaciones el más puro schlager (las melodías fáciles de oír, con ritmillo, tipo Abba, Alcazar, Carola...) con toques de country, que en Suecia es un estilo que suele hacer furor.

Yo las descubrí hace muy poco. Fue gracias a las recomendaciones de la tienda de iTunes, que muy de vez en cuando sabe acertar con lo que me gusta. No paraba de oír los pocos segundos que dejaba de su versión del 'Leende Guldbruna Ögon', así que era absurdo no comprarla (además, en el cumpleaños cayeron 45 euros en música vía Apple, ser cicatero estaba de más). Además, el descubrimiento tiene para mí más valor si cabe porque no he llegado a ellas a través del Melodifestivalen o concursos paralelos, y eso me gusta, que no haya una única fuente de información.

De paso, oí su primer disco y encontré otros temas que me gustaron, así que ahora, además de Hej Matematik, cruzo el Öresund y escucho también a CC & Lee. No creo que a muchos de los que leen este blog les guste, pero a mí me encanta, aunque dure sólo 2'16" y sepa a poco. Pussar och krammar!


María Luisa Muñoz Díaz se casó en 1971 por el rito gitano. Ahora, gracias a una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, va a cobrar 70.000 euros en concepto de pensión de viudedad. Que haya sido necesario llevar este caso a tan altas instancias se debe a que, en las varias décadas que duró su matrimonio, nunca formalizaron la unión en el Registro Civil y, al no constar como casados, el Estado español entendía que no tenía derecho alguno a cobrar ni un céntimo.

Yo no dudo que esta señora merezca recibir la contraprestación que corresponde a los 19 años que cotizó su difunto, pero me parece del todo inadmisible que se dé por buena una forma de proceder que da la espalda al Estado de Derecho. ¿Acaso las costumbres gitanas, ésas a las que ellos dan rango de ley, son paralelas a los códigos civiles y penales? ¿Los gitanos quedan eximidos de oficializar bodas, nacimientos, defunciones y lo que haga falta en el Registro Civil? ¿Esa señora puede pasar completamente de las obligaciones de los ciudadanos sólo porque pertenezca a una etnia concreta?

La sentencia se basa en el artículo 14 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, el que evita la discriminación de los ciudadanos "especialmente por razones de sexo, raza, color, pertenencia a una minoría nacional, fortuna, nacimiento o cualquier otra situación". ¿Acaso la Seguridad Social discrimina a esta señora por ser gitana? ¿Alguien le impidió durante más de 20 años acercarse al Registro Civil? Creo que aquí se están mezclando conceptos del todo diferentes y la bandera del victimismo se enarbola sin venir a cuento.

La señora arguyó en la vista del caso en Estrasburgo que en 1971 no conocía otro tipo de boda que no fuera la gitana. Me extraña mucho, ya que no conozco una comunidad que esté más al día de lo que es el ámbito jurídico que la de los gitanos españoles. Más que desconocimiento, pienso que hay dejadez, pasotismo y ése cierto oscurantismo que los gitanos (a excepción de los que viven integrados con el resto de la sociedad, como pasa en Jerez) tratan de imprimir a todo lo suyo
(por lo que pude leer ayer, son muchas las mujeres gitanas casadas por su rito que cobran ayudas como madres solteras porque nunca han pasado por el Registro Civil).

Lo que tampoco es de recibo es que el Estado le haya reconocido a la Sra. Muñoz desde siempre el estatus de familia, incluso de familia numerosa, y que le haya brindado la posibilidad de beneficiarse de todos los descuentos y ayudas pertinentes durante más de 30 años y sea justo la pensión de viudedad, quizás la más importante, la que se le deniegue. ¿No podrían haberle informado desde el primer momento, o al menos cuando comenzaron a nacer los hijos y los iba incluyendo uno a uno en el Libro de Familia, de que su situación era irregular?

Ojalá esta sentencia (que no multa a la mujer por faltar a sus deberes como ciudadana ni le conmina a actuar acorde a las leyes españolas) no abra la puerta a un vacío legal por el que, a partir de ahora, un matrimonio practicado por el rito gitano, católico, judío, musulmán... y no oficializado en el Registro Civil tenga validez porque sí. Por esa regla de tres, ¿no deberían ser legales todas las costumbres o ritos que las religiones imponen a sus seguidores? Si nos damos reglas de Derecho para todos, para vivir en sociedad y en sana convivencia, nadie puede saltárselas, se pertenezca o no a una minoría.
Pussar och krammar!

El rubio se ha vuelto famoso entre mis amigos y compañeros del curro por lo mucho que se curra mis regalos de cumpleaños. Si el año pasado montó una gimkana a distancia desde Lisboa, y el anterior recreó varias escenas de 'Love Actually' viniendo de Londres ex profeso, éste el reto era aún mayor. ¿Cómo mantenerse a la altura, cuando parece que ya has tocado techo en lo que a sorpresas se refiere? Pues lo ha vuelto a lograr. Alguno que lo lea pensará que es una tontería, pero me regaló UN PAR DE ZAPATOS DE CLAQUÉ!!! Sí, es absurdo, pero toda la vida he querido tener unos y soy un loco del claqué... pero no recuerdo haber dicho nunca a nadie que quería tener unos... Parece ser que se le encendió la bombilla el otro día, cuando salíamos de ver el musical 'Chicago'... pero aún así juro que nunca he dicho nada de que me regalaran unos zapatos. Ahora dice que tenemos que ir a clases, aunque yo prefiero darnos una tregua, que no hace ni un año de lo de Bollywood.

Pero el rubio no ha sido el único que me ha sorprendido este año. De hecho, creo que apenas ningún regalo se ha librado de una cara de asombro por mi parte. Así que me puedo dar por más que satisfecho (desde el tan traído 'Libro del pene' a un aspirador de mano súper molón, pasando por mil cosas más).

De todos modos, ahora lo que toca es bajarse canciones que puedan bailarse con mis nuevos zapatos de claqué. Una pena que no esté Liza Minelli a mano para enseñarme unos pasos como en 'Un paso adelante'. Pussar och krammar!




Como nunca he sido de beber por beber, la mayoría de los juegos cuyo fin es emborracharse entre amigos me resultan bastante desconocidos. La primera vez que me vi involucrado en uno fue en Girona. No recuerdo muy bien de qué iba, pero sí que cada uno tenía un nombre falso asignado y si no reaccionaba ante él debía beber un chupito de sangría... y así hasta que te cayeras al suelo, supongo. En mi inocencia, como llegué bastante sobrio, pasaba de ingerir tinto y era la primera vez que veía una jarra de sangría (sí, muy tarde, a los 19 años)... me dediqué a comer la fruta de las jarras vacías mientras perdía el resto del grupo... hasta que me explicaron que eso aún concentraba más el alcohol y me acojoné, pero contento.

Un año después, mis compañeros de la residencia de estudiantes en la que pasé un curso que jamás olvidaré me enseñaron un juego que consistía en ir contando en números romanos, de uno en uno, formando un corro, con la salvedad que los 'palitos', 'uves', 'equis' y demás se interrumpían en los múltiplos de siete. En esos casos, había que decir una palabra, que ahora tampoco recuerdo. Ahí sí recuerdo que me tajé un poco, pero en seguida me recuperé... para presenciar una no-acción de la que creo que me arrepentiré toda la vida.

Resulta que en la residencia había varios estudiantes que te hacían temblar las rodillas cada vez que los veías. Además, como apenas éramos 15 allí metidos, la relación entre nosotros era más estrecha que en otros colegios mayores o residencias (sobre todo entre ellos, porque todos estudiaban Arquitectura o Arquitectura Técnica excepto yo). La cosa es que, entre todos, había un chico de Zaragoza que era el típico buen estudiante de matrícula, más bien tímido pero que, en vez de freaky y bicho raro, estaba cachitas, era guapo, alto, morenazo, sonrisa endiabladamente sexy y seguro que con ganas de desmelenarse (si no fuera porque él mismo se lo prohibía).

Después del juego de los palitos, casi todos se fueron de marcha por Pamplona. El zaragozano estaba tajadísimo (los otros le habían llenado más sus vasos para verle, al menos por una vez, perdiendo un poco el control) y se tiró en su cama boca abajo. Yo me acerqué y empecé a decirle alguna chorrada absurda, y de vez en cuando le ponía la mano en el culo (fornido, grande, curvo, lamible) y aprovechaba para tocar un poco de nalga mientras le zarandeaba. No me permití más. Era virgen y completamente nulo en todo lo relacionado con el sexo. Además, el pánico que me daba que de repente se diera cuenta de que le tocaba y se enfadara, o dijera algo a los otros y me hicieran la vida imposible, era más fuerte que cualquier otro deseo hormonal. Así que estuve unos diez minutos en el cuarto del chico y me fui, que el otro estaba a punto de quedarse sopa (la de veces que soñe - sueño- con ese momento...).

Si volviera en una máquina del tiempo, sabiendo todo lo que sé ahora sobre este tipo de situaciones, estoy seguro de que la cosa hubiera sido diferente, y que al menos hubiera intentado bajarle el pantalón y verle el culo o, quién sabe, si conseguía darle le vuelta al borracho, algo más interesante aún (sí, he visto muchas pelis porno, pero tampoco es plan de violarlo, que es la vida real). Y es que ya no me importa tanto lo que opinen, digan, crean o sepan de mí, si es verdad y, sobre todo, si tiene que ver con mis preferencias sexuales, políticas, éticas, morales o sociales. Soy como soy y la vida, los errores y los aciertos, la gente que me ha acompañado siempre o en algún momento son los responsables de que sea como soy. Y, aunque cambiaría algunas cosas, porque nadie es perfeco, me gusto mucho y creo que eso es lo importante.

¿Cambiarme por alguien? Nunca. Mi cartera por la del Sr. Botín, mi minipiso de alquiler por una casa en Copenhague o mi abono de transporte A por un cochazo con chófer, con los ojos cerrados. Pero mi yo, ni loco. Pussar och krammar!

PD: la vejez, que es muy mala.

PD2: algunos enlaces, no sé por qué, en vez de abrirse se bajan la foto al escritorio...

Todos los años pasa lo mismo. Llega diciembre y enseguida empiezan a llamarme amigos y familiares para reclamarme listas de regalos que poder hacerme durante el mes. Y no diré que no me encante ser yo el que, por una vez, reciba cosas, pero si a ellos les resulta complicado encontrar algo que me guste o desee sin necesidad de ayuda, no digo nada lo que puede ser escribir esa lista para mí (y por lo menos debe tener unas seis o siete cosas...).

Soy una persona bastante complicada hasta para mí. No es que me dedique a pedir cosas imposibles, sino más bien al contrario: no quiero prácticamente nada. Es decir, siempre he sido poco materialista y no he desarrollado nunca el Síndrome de Diógenes, por lo que tampoco me va lo de acumular cosas inservibles. Si además tenemos en cuenta el espacio que he alquilado para vivir, donde no cabe apenas nada, por muy apañado que lo hayamos dejado, la cosa se complica. Para colmo, detesto ir a comprar ropa, y mucho más aún que me la regalen sin estar yo delante para elegirla (el otro día, opté por comprarme dos polos y pasar la factura a mis padres, que estaban gustosos de pagarlos en concepto de regalo adelantado), así que no vale la socorrida camiseta o la ropa interior chula.

Así, me he dado cuenta de que lo que realmente me gustaría que me regalaran, aunque sé que es como pedir La Luna (y que nadie se lo tome como indirecta, por favor), no son cosas materiales, sino experiencias; de esas que recuerdas para siempre. Por ejemplo, un viaje a Estocolmo para asistir al Melodifestivalen; o dos billetes para el Transiberiano; o un menú degustación en algún restaurante al que siempre he querido ir; jugar con pingüinos no violentos o con delfines amistosos; hacer un viaje en el que pase por muchas aduanas hasta quedarme sin hojas libres en el pasaporte; aprender a cocinar platos extraños y muy elaborados; un curso de sueco a una hora a la que pueda asistir (mejor si es individual, claro)...

...O asistir al que creo que es el espectáculo más impresionante jamás creado por el hombre. Política deleznable aparte –y ante la ira que siento al ver el sufrimiento que está padeciendo ese pueblo por culpa una panda de locos psicópatas y perversos–, me refiero a las coreografías gigantes que se celebran anualmente en Corea del Norte. Debe ser impresionante ver todo un estadio moverse a un mismo compás, creando decenas de dibujos desde las gradas, mientras miles de bailarines y figurantes ejercitan los mismos pasos de baile... Ojalá cuando la barbarie y el horror de la dictadura se acabe (porque tarde o temprano lo hará), no dejen de representarlas; homenajeando, eso sí, a la libertad. Pussar och krammar!



PD: La canción del vídeo es 'Gymnastik' de Hej Matematik, mi nuevo grupo fetiche.

Hej MatematikCon la llegada de Spotify y el 'pay per listen' en Last.fm, ésta última pareció condenada al ostracismo. Sin embargo, sigue vigente para los que la usábamos con fines estadísticos (me hace gracia saber qué canción escucho más en el ordenador de casa) y no para oír su radio. Sí, es cierto que el modo por el que miden la compatibilidad entre los usuarios deja bastante que desear, y que la elección de canciones que supuestamente son afines a las de nuestro disco duro falla constantemente (conmigo, al menos, no acertaban nunca), pero la estadística no miente, y si la web dice que la canción que más he oído en los últimos doce meses es 'Vuosisadan rakkaustarina' de Ilkka Jääskeläinen, me lo creo.

Esta semana me llegó la invitación de un chico de Turquía para que nos hiciéramos amiguitos de Last.fm Normalmente suelo declinar las propuestas de desconocidos, incluso cuando la compatibilidad de gustos musicales es altísima, como era el caso; pero me pilló ese día socialmente afectivo y acepté. Curioseando sus estadísticas, encontré un grupo del que nunca había oído hablar: Hej Matematik. La foto de uno de los interpretes, Nicolaj Rasted, me llamó la atención y me puse a investigar un poco más.

Cuál sería mi sorpresa cuando descubrí que son un dúo de daneses, tío y sobrino, y que ¡ME ENCANTAN! ¡Menudo descubrimiento! Ha sido comenzar a oír sus canciones y acabar comprándome el disco en iTunes el mismo día.

Resulta que el otro miembro del grupo,
Søren Rasted, formaba parte de Aqua y ahora se ha embarcado en esta aventura familiar con un sonido que me recuerda a lo mejor de The Pet Shop Boys, Daft Punk, Safri Duo y el rollo alternativo de pop electrónico todo a la vez. Es cierto que no es el estilo que yo suelo escuchar, pero me ha enganchado (que canten en danés es un plus añadido).

No es que todo el disco sea genial, que tiene también sus temas aburridos, pero encontrar más de seis canciones que me gusten en un mismo álbum es para mí todo un logro. Mi canción favorita se llama 'Så Ka' de Lære Det' y me la puedo imaginar en cualquier club europeo de música electrónica a todo trapo. Una pena que oír en un local algo en danés, más allá de Dinamarca, sea prácticamente imposible. Por si a alguien le interesa, es posible bajarse unas canciones de Hej Matematik pinchando aquí, y qué mejor que un medley de algunos temas para descubrirlos. Pussar och krammar!