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Hvad er klokken?

El rey de la casa


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Mañana se producirá una auténtica 'guerra del tacón' en el número 58 de la madrileña calle Serrano. A pesar del frío y de la lluvia, el motivo no será otro que unos pares de sandalias (bueno, quien dice unos pares, dice unas docenas): los que pone a la venta, con unos descuentos de vértigo, Manolo Blahnik. Esta 'outlet' improvisado está restringido a la prensa de moda (y ni siquiera todo el sector, sólo para los que hemos recibido la invitación) y los que queramos asistir podremos hacernos con unos 'manolos' por 80, 120 ó 150 euros, que son los precios a los que estarán los diferentes modelos (de la 35 a la 41).

El motivo de esta rebaja es que se deshacen del muestrario que ha sido utilizado en editoriales de moda y bazares fotográficos durante el último medio año. En principio, como han sido estrenados, no se pueden volver a vender, pero como los que estamos en esto sabemos que muchas veces sólo se han calzado durante veinte minutos (o ninguno, si era sin modelo), como que te puedes ahorrar los remilgos. El problema es que, a veces, el material queda bastante destrozado, pero dudo mucho que una estilista tenga la insensatez de joder un par de 'manolos' y jugársela a que nunca más le presten nada..

A pesar de que mi madre es una enemiga declarada de los tacones imposibles, no descarto acercarme y comprarle un par. Con lo feliz que fue cuando le regalé un Bottega Veneta o las fruslerías varias de Louis Vuitton que me dan de vez en cuando, seguro que lo flipa cuando abra el paquete de regalo del árbol y vea la caja de los 'manolos'... Eso si me dejan algo de su talla para cuando me pase por la boutique, claro, que me conozco a más de una estilista que arrasa por los mercadillos de prensa como si fuera Atila.
Pussar och krammar!

Está a punto de terminar una de las semanas más surrealistas de mi vida. Para empezar, me he congelado de frío durante dos días seguidos. Reconozco que me cuesta mucho poner la calefacción (el gasto de gas natural que implica es demasiado para las pocas horas que paso en casa), pero estos días he experimentado algo cercano a la congelación, por lo que no tuve más remedio que poner el termostato en marcha... pero eso no tiraba bien. Tuve que purgar el primer radiador de mi vida y, aún así, la cosa no iba... Resulta que la presión de la caldera estaba a cero, y que por eso la calefacción estaba bajo mínimos. Al final, todo solucionado con un rápido vistazo a las instrucciones de uso de la caldera (y lo de purgar, gracias a la infografía de la página web de Eroski).

Además, en el trabajo, he tenido que perseguir a turroneros artesanos de media España, llevándose la palma una señora de Jijona, pero que vende en Palencia, que pretendía decirme cómo hacer mi trabajo en vez de contestarme a las preguntas que yo le hacía. Según ella, "el público no quiere saber ni cuánto cuestan sus turrones ni la producción anual que tienen. Eso son cosas secretas". Está claro que me voy a quedar sin saber las cifras de producción, pero lo del precio será otro cantar. Los compañeros de 'El Norte de Castilla' ya se han ofrecido a echarnos una mano e ir en persona a ver a cuánto ponen la tableta de turrón blando y el de yema... eso sí, después de descojonarse ante mis peripecias como periodista regional (uno está más acostumbrado a lidiar con marcas de postín). En el otro extremo, los turroneros de Mahón, Castellón y Alcoy; para cuya amabilidad y disposición, justo en la peor semana del año, en la que están al 200% de trabajo, sólo tengo palabras de agradecimiento..

Y como se supone que soy redactor de moda, y en estas fechas no paro de hacer bazares para números de Navidad, esta semana me ha tocado inundar la redacción de corbatas de lana. No tengo más remedio que destacar las que me han llegado de Savile Row. Son las más alucinantes que jamás haya visto confeccionadas con este material. En concreto, las de Anderson & Sheppard y las de E. Tautz, que me han dejado sin palabras. Si necesitaba más pruebas de que Londres sigue siendo la ciudad que lleva la voz cantante en cuanto a sastrería masculina, me dieron media docena de ejemplos.

El lunes espero poder cerrar ambos temas y, aunque el frío de la calle no me lo quita nadie, al menos salir de mi casa sin un carámbano colgando de las orejas o la nariz. Este fin de semana, con mi hermano en Madrid, me temo que no habrá huevos de apagar la calefacción ni medio minuto. Pussar och krammar!

Ayer estuve en un teatro de Gran Vía con el rubio viendo 'Chicago', el último musical que ha desembarcado en Madrid. He de confesar que siento un aprecio especial por esta obra desde que Chicho Ibañez Serrador la adaptara en un programa de '1, 2, 3... responda otra vez'. Rectifico, desde que Chicho decidiera crear una letra alternativa en español de 'All that Jazz' para el programa 'La Burocracia' de '1, 2, 3', con el título 'La oficina horrible'. Esta canción, además de bastante divertida, fue la primera vez que bailaron y cantaron unas azafatas del programa (hasta entonces, sólo se hacían playbacks). Así, Lidia, Naomi, Gloria, Kim y Belén fueron las primeras en hacer gorgoritos delante de Mayra. Años después, me enteré de que esa canción era de un musical llamado 'Chicago'...

La película fue decepcionante. A pesar de estar en ella una de mis musas, Catherine Zeta-Jones, y una de mis fetiches, Bridget Jones a.k.a. Renée Zellweger, me aburrí como una ostra. Y el musical de Madrid no fue lo mismo, pero casi. Me explico: la primera parte tuvo momentos en los que creí que me dormía (literalmente) y, de hecho, en el descanso se fueron cuatro de las cinco personas que fueron conmigo a ver la obra (sólo se quedó el rubio... o más bien me quedé yo porque a él si le estaba gustando). Afortunadamente, la segunda parte estuvo mucho mejor y no di ni una cabezada. Y el problema no es del reparto, sino de la historia en sí, que tiene poco ritmo.

Los actores y los bailarines lo bordaron (a pesar de que resultaba bastante cutre que algunos simultanearan varios papeles sin caracterizar). Me encantó la entrega de todos, desde Natalia Millán, que a ratos me recordaba a la mejor Paloma San Basilio, a Manuel Bandera, que no es santo de mi devoción. Entre los bailarines, resaltar al tremendamente merendable Pol Chamorro, que ya participó en un 'Mira quién baila', y que ha ganado aún más cuerpazo si cabe, aunque había también otros que merecían más de un aplauso.

En definitiva, que aunque yo no repito ni loco, no me lo pasé mal e incluso lo disfruté. Ahora no consigo sacarme 'La oficina horrible' de la cabeza y me espera un jueves muy largo... así que, ¡a trabajar! Pussar och krammar!

Lomana, Lapique y AbascalNo sé si hay mucha gente por aquí que sea lector de 'El Mundo'. Yo tampoco (me refiero a la edición en papel, porque de la digital sí que lo soy), pero ayer alguien se dejó un diario junto a la mesa en la que iba a comer y estuve leyendolo un poco. Me quedé muy sorprendido ante una columna escrita por una tal Ana Conda en la que teorizaba sobre el 'lomanismo', el 'natyismo' y el 'carilapiquismo' (o algo así).

Al principio me hizo gracia. Sí, era una petardez de columna y, como tal, había humor (y del negro) en ella. Hay que tener mucho arte para clavar una estaca en esas tres y, al mismo tiempo, parecer que les lanzas besitos en el aire mientras les dices lo estupendísimas que están. Luego me di cuenta de que esa hoguera de las vanidades de 2.000 caracteres con espacios no podía traer nada bueno. ¿Quién es Carmen Lomana? ¿Qué puede inculcar Nati Abascal? ¿Cari Lapique es real? En conclusión, ¿quiénes son los monos de feria aquí: ellas o el resto?

Más tarde, caí en la cuenta de que llevo tres años confundiendo a Kike Sarasola y a Nacho García de Vinuesa. Es decir, mi mente los asociaba en un sólo ser. Cuando me hablaban de Sarasola, pensaba en sus hoteles, en sus interiorismos y en sus pachangas en Colombia. Cuando me hablaban de García de Vinuesa, además de en sus pachangas en Colombia y en sus interiorismos, pensaba en sus hoteles. Además, los dos van muy de abanderados de la causa gay por la vida, y les gusta encanta pone falote poder meter en cualquier frase las palabras "mi marido"... cuando no exigir que en la foto que se publique salgan los dos (los cuatro en este caso...) venga o no a cuento. Con tantas coincidencias, normal que pensara que eran el mismo ente.

Como más de uno se imaginará, fue hablar de García de Vinuesa y venirme a la mente si Nacho tiene alguna relación con Cuca, a su vez hermana del alcalde de Alcobendas y sospechoso de corrupción inmobiliaria Ignacio García de Vinuesa (sí, es posible, un alcalde del PP metido en líos del ladrillo... rectifico: un alcalde de algún partido político español metido en líos del ladrillo). Lo que me suena raro es que en la misma familia haya dos Ignacios, por lo que, por ahora, dejo en suspenso lo de la filiación Cuca-Nacho.

Y en esas estaba cuando me di cuenta de que no hacía más que pensar en tonterías. Así que apagué el cerebro y puse el piloto automático para ir a casa y ver unos cuantos capítulos de 'Samantha Who' (serie a la que resulta que me he enganchado). ¿No sería genial entrar en coma una semana y olvidarse de todo? Seguro que al mes volvería a saber quién es Nati Abascal (explicar quiénes son Lapique y Lomana me cuesta incluso ahora), pero merecería la pena. Pussar och krammar!

Antes, cuando Federico Jiménez Losantos vertía su mierda a través de las ondas de las emisoras propiedad de la Conferencia Episcopal, era casi inevitable oírlo si tenías que desplazarte a menudo en taxi por la ciudad. No es que fuera cierta esa leyenda urbana que dice que, en Madrid, todos los taxistas oyen la Cope, pero sí que era verdad que una amplia mayoría de ellos tenía a esta cadena como emisora de cabecera, para desgracia de muchos clientes como yo, nada afines a su ideología política y moral. Como el cliente puede pedir que se regule el sonido de la radio, pero no escoger emisora, o le pedías al taxista que quitara el dial o hacías el esfuerzo por oír sus patrañas desde un punto de vista humorístico.

Ahora que Losantos ha montado su chiringuito particular de esRadio, y mientras no consiga licencias para emitir como el resto de cadenas, sus taxistas fieles han tenido que buscar otras voces que le sustituyan. Lo lógico es que, para seguir dopándose con el mismo nivel de crispación al que estaban acostumbrados, éstos hubieran escogido Radio Intereconomía, el nuevo bastión mediático favorito de la extrema derecha, pero, para mi sorpresa, aunque muchos se han pasado a esa emisora abyecta, otros han decidido cambiar a Losantos por Carlos Herrera.

No puede ser casualidad que en los últimos meses no pare de montarme en taxis que tienen 'Herrera en la onda', el matinal de Onda Cero, a todo trapo. Y he de confesar que me encanta, porque tiene secciones muy divertidas y contertulios que no sólo hablan de política, tocando temas de toda condición. No es que Onda Cero tenga una línea editorial cercana a la mía, pero creo que Herrera sabe hacer un programa interesante tanto para los que piensan como él como para los que no. El secreto, supongo, reside en darle a la política el espacio justo, sobre todo si tenemos en cuenta el alto nivel de 'pasotismo' electoral que hay en España.

Una pena que en los medios conservadores no haya más locutores templados como él o Carlos Alsina (o, al menos, yo los considero así), seguro que los últimos cinco años hubieran sido muy diferentes en el panorama político y social. Pussar och krammar!

Si no pensara como pienso. Si mis ideas políticas fueran radicalmente diferentes a las que son, hoy tocaría repasar revistas viejas del desván como la de la izquierda.

Por cierto, ¿alguien sabe de alguna declaración del rey Juan Carlos denunciando el régimen de tortura, opresión e inhumano de Augusto Pinochet? Ya puestos... ¿alguien sabe de alguna declaración del rey Juan Carlos denunciando la falta de libertades del Franquismo, antes o después de haber sido designado sucesor de Franco? Ojo, que no lo digo con segundas, que no lo he investigado ni nada, que es por curiosidad... Aunque, lo reconozco, la familia real me crispa cada día más. Cosa que me cuestiono en la que están implicados, cosa que termina con exabruptos sobre esa panda de meapilas (Sofía la primera, que menudo ascazo le he cogido).

A lo que iba, que si no pensara como pienso, después de ese número antiguo de 'Fuerza Nueva', amenizaría la tarde con el libro 'Escrito para la historia' o su continuación, 'Por España entera', dos obras cumbres del ensayismo escritas por el siempre moderado Blas Piñar y que se acaban de reeditar por 29 euros la unidad. Imposible resistirse a su lectura después de leer su sinopsis: "Conocer nuestro pasado más reciente visto desde las ideas que encabezó y defendió el autor, rodeado siempre de multitudes, hasta el punto de que las más numerosas formaciones juveniles se reunieron en torno a su persona" (sólo le faltaba lo de 'Dejad que los niños se acerquen a mí').

Y para descansar de tanto libro, qué mejor que bajar a la administración de Loterías y hacerse con un décimo del 40.914 de la Lotería de Navidad. ¡Que este año toca seguro! Cómo quedarse indiferente ante un diseño gráfico tan cuidado y actual. Por cierto, ¿qué es exactamente eso de "el pueblo"?

Luego, cuando anochezca y hayamos disfrutado de una rica cena en familia, seguiremos celebrando Halloween con los amigos de la asociación. ¿O no se conmemora hoy la noche de los muertos vivientes? A mí, al menos, el repelús no me lo quita nadie. Pussar och krammar!

Érase una vez, en un país muy muy lejano, vivía un fotógrafo llamado Hudson Wright. Especializado en tomar imágenes de hombres semi-desnudos, sus instantáneas eran rechazadas por la sociedad ultraconservadora en la que vivía y sus vecinos dejaron de hablarle.

Como la situación le entristecía y quería ganarse la confianza de los suyos, decidió expiar sus años de trabajo
homoerótico en agua con un viaje a Nevada, donde el líquido elemento brilla por su ausencia. Además, para demostrar que era un hombre nuevo y que ya no se dejaba llevar por los caminos de la perdición, en vez de ir a Las Vegas y jugárselo todo en tentaciones como la ruleta y el 'Black-jack', decidió marcharse con su equipo de luces al desierto de Mojave.

Quiso el destino que se encontrara allí con un antiguo pescador que, como él, había viajado a Mojave para pensar y convertirse en mejor persona, pues había sido muy guarrete en el pasado. Le dijo que se llamaba Joseph Sayers y, en pocos minutos, vieron que tenían mucho en común y se hicieron grandes amigos. Durante días, pasearon por el desierto y buscaron eso que llaman algunos 'la verdad'. Al final, Wright vio la luz: nada como martirizarse en las llamas de Mojave para limpiar los pecados. Sayers fue el primero que se atrevió a la dura prueba y, para evitar dudas, el fotógrafo sacó su objetivo y captó ese momento para la Historia. Pussar och krammar!


Estoy muy cansado de oír a amigos decir que, "ahora, lo que toca es dar las gracias todos los días por tener trabajo y no andar pidiendo mejoras laborales, que detrás de la puerta hay cientos de parados dispuestos a currar en mis condiciones de mierda". Me jode mucho oír eso, sobre todo porque creo que es un error equiparar crisis con 'puerta abierta a los abusos empresariales'. Precisamente es ahora cuando hay que mimar a los trabajadores que te han demostrado que valen y que sacan el trabajo adelante. ¿Alguien sabe de una industria o empresa privada (lo siento, no valen las públicas) que funcione y tenga éxito sólo con becarios?

Eso sí, no sé si prefiero que me entre ira, como ocurre cuando me dicen eso, o la más total depresión, como me pasó el otro día con mi antiguo compañero de piso. Resulta que Kike, que está en paro desde hace unos meses, mientras no encuentra nada, va a hacer de entrenador personal de un colega del gimnasio (es un freky de las dietas, los ejercicios, las musculaciones y todo eso). Como éste se lo quiere tomar en serio y que mi amigo le ayude a ponerse fetén, va a pagarle al mes, por 16 horas semanales, una cantidad que equivale al 99,9% de mi sueldo. ¿Es o no para sentirse un 'pringao'? Porque mi amigo, encima, esas horas sigue entrenando y poniéndose aún más tremendus maximus... Porca miseria! Pussar och krammar!

Tenemos un debate lingüístico en la redacción tan arduo y complicado que no hemos logrado llegar a ninguna conclusión. El tema es simple: ¿Cuál es el nombre real de los pisamierdas?
La cuestión no es sencilla. Todo el mundo los conoce de ése modo y la RAE, por mucho que intente estar al día de lo que se cuece en la calle, no acepta el nombre por muy extendido que esté. Además, el sustantivo de estos zapatos en inglés, 'desert boot', tampoco nos convence. ¿Quién imaginaría que versa sobre 'pisamierdas' un artículo titulado 'Botas del desierto: la última tendencia'? Efectivamente, nadie.

Si fuéramos 'Cuore', 'El Jueves', 'Pronto' o alguna revista con una audiencia parecida a la de éstas, no habría problema en llamarles 'pisamierdas'; pero nuestra línea editorial es bastante clara al respecto y nada que pueda sonar escatológico es admitido. Además, los jefes de prensa de diferentes firmas de zapatos consultados no ayudan a salir de la duda. Lo mejor ha sido cuando una de ellas nos ha dicho que directamente pongamos 'pisamierdas' porque "ése es su nombre" y "lo ha leído así en algún sitio". ¡Olé sus ovarios!

Tengo una semana para enterarme de su nombre real en castellano. Si no, ya me veo escribiendo algo en plan botas 'safari' o 'desierto'... y luego muchas fotos para que quede claro de qué estoy hablando. Eso sí, siempre primeras firmas. ¿Es posible que Church's, Santoni, Zegna, Bottega Veneta o Car Shoe tengan 'pisamierdas' en su catálogo? ¡Pues sí! El mundo del lujo cada vez me sorprende más (aunque no me veo yo a Emilio Botín calzando un par, por muy de Church's que sean). Pussar och krammar!

El sábado vi un episodio de 'Padre de familia' en el que Brian conoce a una vieja cascarrabias que resulta ser una cantante de los años 50 famosa en aquel tiempo por poner voz a los anuncios musicales de radio y TV. El perro se emociona con un vídeo de la anciana en sus años mozos cantando una preciosa versión de 'Habanera', de la ópera 'Carmen', y le pide que vuelva a interpretarla sólo para él.

Como soy muy sugestionable, me entraron unas ganas locas de oír esa canción, una de las pocas arias que reconozco porque estaba incluida en ese gran invento llamado 'Clásicos divertidos' (la única incursión que he hecho en mi vida a eso que llaman música clásica). Me conecté a Spotify y -¡sorpresa!- el programa me daba a elegir entre 208 opciones diferentes. Un quebradero de cabeza inesperado porque... ¿a cuál le daba? Había de todo tipo: instrumentales, con coro, a capella, con ritmos flamencos, latinos, de jazz... e incluso encontré una versión de Malena Ernman, la cantante sueca del pasado Eurovisión.

Oí unas cuantas y he de decir que me enamoré de muchas de las voces que sonaron en mi salón, la mayoría enmascaradas en los créditos de una orquesta, como la preciosa versión de Graciela Alperyn junto a la Orquesta Sinfónica de Radio Eslovaquía, o la rotundidad de Teresa Berganza, que lo borda. Sin embargo, hubo una que me obnubiló. Y no es por quedar ahora de entendido, ni mucho menos, pero fue la que grabó María Callas con la Orquesta de la Ópera Nacional de París. ¡Como escarpias, oiga! La segunda vez en mi vida que pongo un 'repite juan' con algo lírico (la primera fue con ésto). Me pregunto si habrá una tercera... Pussar och krammar!


DarekNo es que Darek no me ponga, que sí y mucho, pero todo el rollo del famoseo rancio me tira tanto para atrás que creo que no movería un dedo por tirármelo. Si quiere algo, que venga y lo pida; y como parece ser que no es de los del tipo 'homo sodomitus', pues los dos contentos.

El otro día me llegaron algunas de las imágenes del calendario que ha realizado para una empresa de cosmética y creo que, independientemente de la caspa del personaje, están bastante bien (si clicas sobre la imagen, se hace más grande, que lo sepas...). ¡Buen fin de semana! Pussar och krammar!



En mi empresa, como en la gran mayoría, las buenas ideas brillan por su ausencia. Sin embargo, estas últimas semanas han puesto en práctica un nuevo sistema de impresión que merece todos los aplausos del personal.

Como es fácil de imaginar, en un grupo editorial se imprimen muchos documentos, pruebas de página, ferros, planillos... al día. Como cada revista o sección no tiene su propia impresora, sino que se compartían cinco o seis por planta (una de las ideas poco geniales de las que hablaba al principio), era imposible controlar a los que abusaban de papel y tóner, no tanto a aquellos que mandaban mucho como los que se dedicaban a mandar hojas y hojas y luego ni se dignaban a ir a por los papeles, que acababan en la basura. El gasto en tinta y papel era considerable, y mucho más si se veían las cantidades astronómicas que se tiraban, 'olvidados' durante días en las bandejas de cada impresora. Además, como eran 'de todos', mucha gente pasaba de llamar a los técnicos si se atascaba un folio o si se quedaban sin tóner, sin importarles que se generara una cola impresionante.

Para evitar todo esto, nos han puesto un sistema por el que los documentos que tú mandas a imprimir se almacenan en un servidor virtual y, hasta que no te acercas a alguna de las impresoras con tu tarjeta de empleado, que es lo que activa la máquina, no sale ni una hoja. Si en dos horas no has imprimido lo que fuera que mandaras, se borra automáticamente del servidor y punto. El gasto en papel ha bajado una barbaridad y el de tóner, aún más. Además, ninguna de las tres de mi zona se ha estropeado aún, todo un récord en mi empresa, y andamos todos la mar de contentos.

Estamos ante el primer gesto de contención de gastos que, tras el fastidioso ERE que se sacaron de la manga, ha generado alegría en los trabajadores. ¿Habrá un segundo? Ya dije antes que las ideas brillantes... Pussar och krammar!

Cuando escucho la palabra 'ola'...

...aunque no le encuentro mucho sentido, porque nunca he tenido mucho interés en coplas y otros folclorismos andaluces, mi mente se pone en [mode Rocío Jurado on] y empieza a tatarear los pocos versos que conozco de la canción de la chipionera.

...recuerdo con satisfacción lo mucho que disfruté viendo esa gran película que es 'La Ola'. Un magnífico guión y unas actuaciones brillantes que han marcado, entre otras cosas, mi messenger, donde el logotipo de la película sigue siendo mi avatar.

...pienso en la de camisetas de Quiksilver que he comprado en mi vida y en las que aún me quedan por adquirir (aunque es cierto es que nunca me he decidido por ningún diseño que tenga la ola de su logotipo en plan gigante; me gusta más que pase de forma discreta).

...viene a mi memoria lo mucho que disfruté saltando y jugando con las olas en la playa más perfecta que jamás haya conocido: la de Gran Anse en Prasline (Seychelles), donde volví a ser un niño fascinado por lo divertido que podía ser un día de arena, sol y agua salada.

...o, si estoy en plan tétrico, me da por pensar en lo poco que me gusta una ola de frío, porque no hay forma de hacerme entrar en calor rápidamente; o de calor, porque no hay forma de refrescarse rápidamente sin necesidad de acudir a una ducha de agua congelada, una solución que nunca me ha convencido.

En cambio, desde que ayer me volví loco intentando descifrar cómo se usa y para qué sirve Google Wave, una herramienta de la que estoy seguro que se le puede sacar mucho más rendimiento de lo que yo he logrado hasta ahora, cuando me hablan de olas, mi mente visualiza una única cosa:

Como me he vuelto un incrédulo, he seguido estos dos días el foro de GSMSpain sobre la llamada de más de 24 horas al Servicio al Cliente Empresas de Vodafone con la mosca detrás de la oreja. No sé a estas alturas si era un montaje o si de verdad el chico tuvo su teléfono tanto tiempo encendido; si era un cliente anónimo o se trataba de alguna estratagema mediática, pero confirma el motivo por el que duré menos de un año en Vodafone: la calidad de su servicio y trato al cliente es pésima.

No es que Movistar sea mucho mejor (y a estos sí que los conozco, que llevo con ellos más de 9 años), pero aún recuerdo cómo se me revolvían las tripas cuando llamaba a Vodafone y, para hacer cualquier consulta, debía dar mis datos personales, cuenta bancaria incluida, a los cuatro o cinco teleoperadores con los que terminaba hablando en una simple llamada. ¡Perdía más de 10 minutos sólo dando mis datos una y otra vez! No creo que me vuelvan a ver el pelo por esa empresa, y mucho menos desde que abandoné la idea de comprarme un HTC Magic.

Creo en los Servicios de Atención al Cliente que de verdad se preocupan por el usuario, que no entienden la relación entre ambas partes como si fuera la de un amigo-enemigo. Un ejemplo lo viví ayer mismo con el de Carrefour Online. Por segunda vez consecutiva, mi pedido llegaba una hora antes de lo que yo había solicitado y nadie me había llamado previamente para saber si yo estaba de acuerdo. Llamé para quejarme, puesto que si pongo un tramo horario es para que se respete, y el chico que me atendió, además de disculparse, y tras comprobar que su camión de reparto estaba en mi salón a las 19.15 horas, cuando no tenía que aparecer hasta las 20.00, no tardó ni diez segundos en decirme que se anulaban los gastos de gestión del pedido, por lo que me ahorraba unos 9 euros sobre la factura.

Eso es lo que yo llamo un servicio eficiente, ya que el resultado no sólo fue un cliente satisfecho con la respuesta recibida (rápida y en la línea de lo esperado), sino una persona (yo) dispuesta a hablar bien de Carrefour Online, que no dudará en seguir usando sus servicios (porque ha comprobado que se preocupan por atender bien y de forma justa y apropiada) y que cambió su malestar por una sonrisa (que 9 euros son 9 euros, coñe).

¿Cuánto le supone a Carrefour esa devolución de dinero? Nada, sobre todo porque seguiré comprando en su tienda virtual y se acabará amortizando en algún antojo no necesario que solicite en mi siguiente pedido, sea cuando sea. ¿Cuánto le va a costar a Vodafone Empresas lo de la llamada de Grankoala? Teniendo una imagen tan nefasta ya de entrada (al igual que el resto de telefonías), no tanto como debería, pero seguro que a más de uno se le quitan las ganas de poner su empresa con línea Vodafone. Conmigo, al menos, que no cuenten. Pussar och krammar!

En plena Rambla de Catalunya hay un local de comidas que se llama Euskal Restaurant. ¿Cuál es su plato estrella? Seguro que hay quien piensa que un buen marmitako, o un bacalao al pil pil, o los mil y un pintxos que deben poblar su barra... Pues no, según un cartel de más de un metro de largo en su puerta, lo que allí se hace rico, rico y con fundamento es LA PAELLA.

Me hospedé en el Barceló Raval, uno de los hoteles más nuevos de Barcelona. El lavabo del baño comparte espacio con la Nespresso, dos espejos, las toallas, el minibar... y es también la mesa para soltar las cosas ¡En menos de un metro cuadrado! Obviamente, que todo se moje a nada que te laves las manos es más que probable. Por cierto, ¿por qué se empeñan en llenar las habitaciones de luces que no se apagan y aparatos con una señal de 'stand by' de dos centímetros de diámetro?

Decir que me emborraché es exagerar, pero sí que salí bastante animado del Eclipse, un local que recomiendo a todo el mundo. Los cócteles que ponen no los conoce ni la madre que los parió y es verdad que valen 12 euracos, pero qué buenos que están, qué bien saben hacerlos los barman que se han traído del Eclipse del Reino Unido y qué majos que son, aunque tengas que hablar con ellos en inglés. Las vistas, espectaculares; que se hayan cargado la playa nudista por construir el hotel en el que está, no tan espectacular (vamos, nada de nada). Digo yo que, a cambio de joder a los nudistas, podrían desnudar a los barman del local. En ese caso, en vez de los dos cócteles que me pedí (uno de sandía y otro de arándanos, me pido cuatro mínimo).

Al final, me pateé media ciudad para enseñársela al rubio ¡y vaya si andamos! Parque Güell incluido, que ya se sabe que está donde Cristo perdió el mechero y que ni una mísera parada de metro queda cerca (Lesseps está también a tomar viento), por lo que tocó subir cuestas como campeones... Eso sí, con ganas de volver, como siempre. Pussar och krammar!

El rubio y yo nos vamos a Barcelona a pasar el fin de semana. Para él será su estreno en la Ciudad Condal, así que ya le he dejado muy claro que no pienso patearme el centro (ni la perifería) en dos días y que mi idea es hacer cosas tranquilas, disfrutando de cada momento. Para excursiones 'city-tour', que vuelva él solo.

Uno de los principales motivos de la visita es poder acercarnos a La Virreina a admirar la exposición del fotógrafo Noh Suntag. Es conocido que somos fans de todo lo coreano, pero si encima tenemos la suerte de tener delante el trabajo de un gran profesional del fotoperiodismo, de los pocos que han sabido captar en su propio país los paralelismos de fanatismo y 'comedura de tarro' que hay con respecto al de los vecinos del norte, como para perdérselo. Además, incluye también imágenes de Corea del Norte, un país que me fascina por su oscurantismo y del que nunca me canso de saber cosas nuevas. ¿No te entran ganas de conocer Pyongyiang al ver esta fotografía?


Después de la exposición, un buen plan sería ir a Eclipse, la nueva coctelería de lujo de la ciudad. Pertenece a Matthew Hermer, el gurú de los VIPS de Londres y dueño de los clubes a los que va la gente bien de 'la City' y los nietos de la reina Isabel II. Se ha estrenado hace nada, así que es un buen momento para visitarla. Eso sí, todo dependerá de las ganas (hay que ir hasta el final del puerto, donde La Barceloneta) y de la pasta, porque cada cóctel cuesta 12 euros y no es plan de arruinarse para calmar la sed. Además, para vistas (el club está en la última planta de un hotel con 360 grados de cristalera), las de nuestro propio hotel, que también es de diseño.

Volvemos el domingo por la noche (se me olvidó que celebrábamos la Almudena en Madrid cuando organicé el viaje), así que nos leemos el lunes. Pussar och krammar!

PD: J. M. Martí Font ha escrito un interesante artículo en 'El País' sobre la exposición cuya lectura recomiendo vívamente.

Ayer, el Ministerio de Fomento anunció el comienzo de ejecución del proyecto de conexión por AVE de Valencia con Bilbao y Santander, pasando el tren por Zaragoza, Pamplona y Logroño. Como el tramo de apenas 140 kilómetros que uniría Sevilla y Cádiz por alta velocidad lleva siglos planteado y las obras no acaban nunca (y lo de la estación en el Aeropuerto de Jerez ya es de ciencia ficción directamente), supongo que, en lo que respecta a la línea Mediterráneo-Cantábrico, estamos ante una realidad que se inaugurará durante la campaña electoral de 2019 o así.

Igual para entonces la cosa ha cambiado mucho pero... ¿qué necesidad hay de crear esa línea férrea? Me explico. A mí me parece genial que se mejoren las infraestructuras y se conecten diferentes regiones sin necesidad de centralizar el paso por Madrid u otras grandes ciudades. Sin embargo, ¿no tendría más sentido mejorar la mierda de trenes que hay actualmente en las rutas de más demanda y dejar las secundarias para otro momento? Igual estoy equivocado y cada día son miles las personas que necesitan desplazarse de Valencia a Pamplona o de Santander a Teruel, pero quiero pensar que son muchas menos que las que han de moverse de alguna de estas ciudades a Madrid.

¿Alguien sabría decirme cuántos trenes conectan La Rioja y Madrid de lunes a viernes? ¡¡SÓLO UNO!! que, por supuesto, siempre va llenísimo y, al final, si quieres ir a Logroño, debes chuparte sí o sí las cinco horitas de bus. Pero, ¿qué pasa si quieres ir de Madrid a Logroño un sábado y volverte el domingo? Pues que te jodes y te vas directamente a por el billete de autobús, porque NO HAY TRENES que hagan ese trayecto en fin de semana (no hay idas los sábados y vueltas los domingos). Eso sí, que salgan todos los riojanos a las calles a celebrar con danzas y cantos que en unos años podrán ir en AVE a Valencia y Santander...

O yo cada día estoy más desconectado de la realidad española por culpa de tanto lujo y tanta marca cara o es que las prioridades de los diferentes gobiernos (nacional y autonómicos) responde a la teoría del caos... Pussar och krammar!

El edificio en el que vivo hace esquina con una calle en la que se encuentra la sala de espectáculos eróticos y prostíbulo más grande de Madrid (o eso nos han dicho; aunque por las proporciones que tiene, no me extraña). Alguno puede pensar que a dónde nos hemos ido a vivir, que si no había algún arrabal más decente; pero juro que vivo a un paso de una de las zonas más pijas de la Castellana y en 100 metros alrededor de mi casa hay desde bares megaprohibidos de lo caros que son a tascas cutres que dan asco, asadores, supermecados deluxe, un Día, un Lidl, locutorios y tabernas que te ponen de mala leche porque pretenden cobrar 14 euros por una lata de melva con tomates de ensalada.

El caso es que la puerta del prostíbulo es justo la zona donde mejor pueden aparcar los taxis que me llevan a casa después de un día de duro trabajo, cuando salgo tan tarde que antes muerto que esperar un buen rato el autobús. Si les digo que me dejen en la puerta de mi casa, tienen que dar un rodeo absurdo que me sale por un pico, así que mucho mejor que paren en la esquina, que no pasa nada por andar 20 metros escasos. Eso sí, a cambio me suelen tocar miradas que empiezo poco a poco a distinguir.

Por un lado, está el taxista picarón que arquea una ceja y con una media sonrisa me da el cambio y el ticket como diciéndome "Anda, machote, que te vas a poner hasta arriba de chochetes". Luego está el que me mira con cara de asco y ha decidido que soy un puto pervertido por gastarme el dinero en el lumpen. También los que me toman por cliente habitual y me preguntan cómo es el local por dentro y qué tal están 'las titis'. Lo que no entiendo es por qué estos últimos no me creen cuando les digo que voy a mi casa que está precisamente en el otro lado de la acera (en más de un sentido), como si tuviera un cartel en la cara que pusiera 'salido'.

Lo mejor de tener el prostíbulo al lado es que siempre hay taxis por las noches en busca de clientes con una copa de más que vuelven a sus casas sin miedo a accidentes de tráfico y, también, que tienen una política de contratación de aparcacoches-gorilas que parece inventada por mí. El 90% de ellos son cachas merendables con pinta de malote de los que quieres que te cojan y te hagan DE TODO. Y eso, cuando lo ves a diario, pone, y mucho. Pussar och krammar!

Ayer constaté el hecho de que el mundo del lujo y la tontería snob me ha atrapado del todo y no sé si estoy preparado para abandonarlo sin un despido de por medio. Me explico.

Hoy conoceré por fin en persona al equipo de relaciones públicas de Hermès en España. Desde que renovaron el departamento, hace algo más de dos años, hemos tenido mucha contacto, una relación bastante buena y fructífera informativamente hablando, pero siempre telefónica y por mail. Por una cosa u otra, no he podido ir a las últimas presentaciones de colección, y ya el otro día me dijeron que la cosa no podía seguir así, que nos teníamos que poner cara sí o sí. Tenía previsto acudir de todos modos, pero cualquiera se escaqueaba.

La cosa es que ayer me sorprendí a mí mismo planchando una camisa para ir guapetón a la presentación. ¡Cómo si fuera una cita o algo parecido! Es decir, lo que no hago por prácticamente nada ni nadie lo hice ¡por Hermès! (más bien por la gente de su equipo, que son geniales, pero no deja de ser la marca, claro). Cambiaré mis queridas camisetas y mi sudadera vieja por un 'look' pijín y formal... que no sé qué quiero aparentar con él porque todo el mundo sabe cómo visto normalmente y ya saben que tiendo a lo zarrapastroso.

mi compra de ayerCreo que el motivo de tanta tontería textil hay que buscarlo en que llevo varios meses con la mosca detrás de la oreja porque sigo vistiendo muy 'veinteañero' y perder posibilidades laborales por mi forma excesivamente 'sport' de vestir es algo que me preocupa cada vez más más (aunque luego voy a Hackett por temas de curro y, como pasó ayer, acabo comprando con mi descuento de prensa -que sigo siendo pobre y sin él no soy nada- un polo muy parecido a uno que aún tengo de Brioni-Strellson y que me regalaron hace cuatro años). Al mismo tiempo, me niego a dejar de vestir como realmente me siento cómodo, mostrándome como soy, sobre todo porque tengo la suerte de no tener que trabajar con uniforme. Sé que formar parte de una revista que aborda sólo temas de gran lujo tiene sus cosas, y que en muchos eventos he de ir mucho más arreglado de lo que voy (y eso que intento no ir mal, que me pongo camisa y eso...), pero si la etiqueta no lo exige, ¿por qué no voy a poder ponerme mi sudadera vieja, que me encanta y abriga?

En fin, que el tema me provoca unas diatribas mentales que me van a provocar una úlcera. Yo, mientras, me disfrazo hoy de redactor pijín y me largo a conocer a Karen, Asun y al resto de las chicas de Hermès, que son muy majas y muy eficientes. Da gusto trabajar con ellas, y ahora que nos pondremos cara, aún más... aunque sea vistiendo camisa. Pussar och krammar!

El viernes vino a nuestras oficinas un señor que, después de una década trabajando en el Grupo L'Oréal, lanzó en París hace unos años su propia firma de cosmética: Skeen. Pensados para hombres, pero cada vez más usados por las mujeres (sobre todo aquellas que por su piel grasa no toleran bien las cremas habituales), sus productos destacan en el mercado por ser la única firma, tanto masculina como femenina, que usa las concentraciones más elevadas de vitamina C y retinol permitidas. Éstas son las únicas dos moléculas que realmente se han comprobado que ayudan a la regeneración celular de la piel frente al envejecimiento, de ahí que sus productos estén siendo un éxito.

Durante nuestra charla (éramos cinco periodistas especializados en cosmética y él), surgió el tema de la eficacía real de las cremas de marca blanca, como las Deliplus de Mercadona o las que fabrica Carrefour. Todos coincidíamos en que es un derroche de dinero gastarse 200, 400 ó incluso 800 euros en cremas de La Mer, La Prairie, Carita... pero ¿las de 4, 5 ó 10 euros son una buena opción?

La respuesta del experto fue que dependía de la naturaleza de cada crema. Por ejemplo, una hidratante simple de rostro o una de cuerpo actúa del mismo modo y eficacia siendo de marca blanca, de media gama o de gran lujo. Obviamente, la calidad de los ingredientes no es la misma, ya que, para poder producir una fórmula a ese precio tan bajo, es necesario escatimar, pero en esos dos casos hablamos de cuidados muy básicos y no importa tanto que el agente sea premium o no.

Otra cosa son las cremas antiedad o las que van más allá de una simple hidratación o limpieza. En este caso, experto y periodistas coincidíamos en que usar un tratamiento muy barato es arriesgar la salud de la epidermis. En estos casos, el consumidor debe intentar hacer un esfuerzo y comprar una crema de entre 25 y 40 euros, que es el baremo de las cremas de gama media en España. A ese precio, la calidad de los ingredientes de la fórmula ya se encuentra a niveles óptimos y dará buenos resultados, parecidos a los de cremas mucho más caras (que muchas veces parece que actúan mejor por su concentración de parafina, que es la que se encarga de la llamada 'belleza flash', un truco que también usan las marcas blancas para enmascarar sus pobres resultados).

El problema es que cada vez son más los consumidores que no dudan en afirmar que las cremas Deliplus o Carrefour son "buenísimas", sin darse cuenta de que, salvo las más básicas, éstas están más cerca del placebo que de un tratamiento cosmético real. En conclusión, que ni tanto ni tan calvo. Que es mucho mejor gastarse 20 euros en un producto de calidad que tirar el dinero con cremas baratas. Pussar och krammar!