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Hvad er klokken?

El rey de la casa


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No es mi claseMi aversión por el Facebook es conocida, pero hace unos días pasé una tarde muy amena gracias al caralibro de Ladonna. Ella es de las muchas incautas que ha caído en las garras de esa red social y tiene entre sus amigos a algunos de nuestros antiguos compañeros de colegio. Ver fotos de ellos en la actualidad, veinte años después de que les perdiera de vista, fue bastante interesante. A algunos no los podría reconocer nunca, mientras que otros parecen haber hecho un pacto con el diablo, porque siguen teniendo unas facciones idénticas.

Yo estudié en un colegio un tanto especial, en el que cada curso se componía de una única clase. Así, todos los de mi promoción prácticamente estudiamos juntos de Preescolar a 8º EGB, incluso algunos hasta COU, porque coincidimos también en el instituto. En esa década pasaron mil historias, aventuras de todo tipo, una incipiente carrera de rolero que se quedó en nada, amistades que aún perviven, fiestas de fin de curso, obras de teatro (pocas), coreografías (algunas)... y por supuesto enemistades, malos rollos, tristeza, peleas... que, afortunadamente, están en el cajón profundo en el que deben estar; muchas de ellas, olvidadas.

¿Acaso puede ser sano seguir traumado por algo que en su día nos dolió mucho o vivir como actuales los problemas o rifirrafes de aquel entonces? Si algo tiene la madurez, eso es precisamente que se aprende a seguir adelante, sin mirar atrás; y ver esas caras sonrientes en los perfiles de mis antiguos compañeros fue una señal de que las cosas, más o menos, nos han ido bien. Pussar och krammar!


PD: dedicado a Peritoni, por colgar la foto que me tiene flipado desde hace semanas.

No es frecuente que en mi redacción nos roben cosas, pero cada cierto tiempo sufrimos algún tipo de sustracción. Por la naturaleza de la revista, recibimos muchas cosas golosas: perfumes, maquillaje, botellas de vino, ropa... y siempre hay amigos de lo ajeno con la mano muy larga, a los que les da igual que esas cosas estén en nuestros cajones para ser fotografiadas o que se deban devolver a sus dueños. Sí, en los cajones, porque no se cortan a la hora de abrirlos si nos los hemos dejado con la llave puesta. Este año, tras la vuelta de las vacaciones, el balance de pérdidas ha sido bueno: sólo un perfume de Helena Rubinstein.

Cuando vamos a estar muchos días fuera, para que no se queden las bolsas en medio de la mesa, son las secretarias las que nos hacen el favor de guardar en armarios todo lo que nos llega. Nos llevamos bastante bien con ellas y siempre procuramos tener un detalle por el favor que nos hacen, bien sea dándoles alguna cremas o invitándolas a comida cuando nos llegan bombones o fruta. Creo que hay que ser agradecido y ellas se lo merecen, sobre todo cuando ves a algunos redactores tratarlas como el culo, como si estuvieran por encima de ellas.

Ayer, una de ellas entró de cabeza en la lista negra. Charlando con una compañera me enteré de que teníamos al enemigo en casa, que es precisamente una de las secretarias una de las amigas de lo ajeno que durante años ha estado robando cosas tanto a nosotros como al resto de chicas de su departamento. Fue precisamente una secretaria la que empezó a darse cuenta de que algo pasaba con la colega, ya que le desaparecieron unas barras de labios de su mesa y sospechosamente, varias semanas después, apareció la susodicha con un carmín igualito al desaparecido... Además, hay otros motivos que indican que es ella la aprovechada, pero las otras han decidido callarse por no tener pruebas reales y, sobre todo, por no provocar mal rollo, ya que se trata de una empleada con más de veinte años de antigüedad y la tienen todo el día al lado.

A mí me jode esa situación, porque ella es precisamente la secretaria que menos detalles tiene con nosotros y, encima, la única que tiene el morro de pedirnos directamente alguna de las cosas que nos llegan. Por respeto al resto de secretarias, sobre todo con la que ha tenido los huevos de contarme la situación, me he de hacer el loco y seguir incluyéndola cuando vaya a darles cremas y cositas, pero juro que no pienso guardarle ni un frasco más de Issey Miyake como hacía hasta ahora. Como dice el refrán, "Dios dijo hermanos, pero no primos". Simplemente, no se lo merece. Pussar och krammar!

El desayuno siempre ha sido mi comida preferida del día. Es una delicia poder comer, de una sentada, cereales de chocolate (me gustan Crunch, Chocos, Chocapic, ChocoKrispies...) con leche muy fría, bollería variada (aunque nada como unos Donuts clásicos), una rica tostada de pan de campo (a ser posible, una telera grande) con margarina, de esa que se funde y empapa todo el pan, recubierta (sobre todo si estoy en el Reino Unido) con una maravillosa mermelada de moras o arándanos; algo de melón (si es en bolitas y varios tipos de melón y sandía, mucho mejor), una magdalena rellena de arándanos (sí, me gustan mucho, y eso que no sabía ni que existían hasta que descubrí a las chicas Chin-Chin), una onza de chocolate negro, huevos revueltos con un poco de queso cheddar o, si se sabe hacer, unos benedictinos con su crema*... Vamos, lo que viene a ser un pedazo de desayuno buffet (el mejor de Madrid es, sin duda, el del Eurostars Tower)...

Siempre he desayunado bien. Mi madre no quería que lleváramos comida al recreo, por lo que nos daba a mi hermano y a mí un buen tazón de Nesquick o cereales, así como tostadas. Suficiente para una mañana escolar. Después, de mayorcito, siempre me he preocupado de seguir esa línea y procurarme un rico despertar con tostadas calentitas y sin renunciar al cacao. Sin embargo, ahora con la jornada intensiva (que a mí me dura, salvo contratiempo, hasta el 30 de septiembre) no me hallo. Desayunar a las 7.00 horas me resulta imposible... y ponerme con la logística del tostador, el bol y los cubiertos a esa hora es mucho trabajo para mi cuerpo medio-inerte y legañoso. Lo estoy intentado solucionar con Actimel de coco, que no es lo mismo pero viene preparado, pero no me engaño ni a mí mismo...

¡Echo de menos mi desayuno tranquilo! Y encima, y esto no tiene nada que ver con la jornada intensiva, le cogí manía a los cereales All Bran que he comido durante los últimos dos años, ésos que ahora la publicidad quiere que cenemos... por lo que hace meses que no como cereales, sólo el triste y rápido vaso de leche con Nesquick. Irme a los de chocolate de siempre me da cosa por lo mucho que engordan. Volver a los de fibra y dieta me da pereza porque acabo aborreciéndolos... ¿Tan difícil es desayunar si no tienes dinero para irte al Eurostars a diario o tu novio no es como Kim Basinger en 'Mi novia es un extraterrestre'? ¡Cómo odio no ser rico! Pussar och krammar!


*Me refiero a un poco de toda la lista, que si como en un sólo desayuno todo eso, exploto.

Mañana comienza mi nuevo curso laboral. Sí, un domingo. No me hace mucha gracia, pero ya recuperaré por algún lado ese día de vacaciones que me han usurpado. El aspecto positivo, que no he de ir a la redacción, sino a Gales a hacer una entrevista a un jugador de golf. El entorno no puede ser mejor: el Celtic Manor, un campo que acogerá el año que viene la Ryder Cup y en el que se encuentra un lujoso resort que cataré casi de pasada, ya que sólo dormiré allí una noche y pasaré más tiempo en aviones y aeropuertos que en la propia Gales.

En fin, vuelta a la realidad. ¡Con lo a gusto que se está de vacaciones! Nos leemos el martes. Pussar och krammar!

Recuerdo cuando fui al cine a ver 'La boda de mi mejor amigo'. Yo vivía por aquel entonces en Pamplona y, gracias a los descuentos de estudiante y al ansia cinéfila de mis amigos de facultad, solíamos ir bastante a las salas cercanas al Parque Yamaguchi. Cuando comenzó la película, me quedé embobado ante el 'Wishing and Hoping'. No estaba preparado para ver un comienzo tan increíble. Me encantó, sobre todo porque hacía siglos que no veía uno así. Lo consideraba propio de películas de otras décadas, pero no de los años 90.

Parecerá una exageración, pero es, sin duda, mi comienzo de película favorito. De hecho, apenas recuerdo algunos más: el de 'Más que amor, frenesí', quizás el mejor montaje hecho nunca en el cine español; el de 'Love Actually', porque lo habré visto unas mil millones de veces... y creo que ya.

Curioseando en YouTube, me di cuenta de que mi fascinación por esa canción es compartida... y llevada al extremo. Así, es posible ver un vídeo de una boda filipina en la que la novia y tres damas de honor intentan realizar la coreografía. Al mismo tiempo, una estadounidense hace lo propio con cinco damas de honor. ¿Que en la película sólo hay tres acompañantes? Es que ella hace una versión propia de la canción. De hecho, ante su nula capacidad para llevar el ritmo, decidió repetir los mismos pasos una y otra vez.

También las hay las que se quedan cortas... o casi. Como le fallaron dos de las tres amigas que tenían que bailar con ella la coreografía, Kelly (se parece un huevo a la de 'Sensación de vivir') le pidió a su madre que ocupara el hueco de las dos... Da igual que la pobre sólo tuviera cinco minutos para aprenderse los pasos, con seguir como pueda a la de al lado, tiene suficiente. Aunque no es el único conjunto desproporcionado. Dos jugadoras de baloncesto italianas escogen a la tapón del colegio para que haga de novia. Entre los vestidos de ballet y las zapatillas que se gastan, eso parece más el pago de una apuesta que un regalo a una hermana que se casa...

Lo que he echado de menos, y si lo hay yo no lo he encontrado, es una versión hecha sólo por chicos, travestidos o no para el show, merendables o desechables... Igual es una de las coreografías que preparan los de Love And Let Love. Yo soy fan de ellos desde que vi su versión de 'Mele Kalikimaka', el villancico hawaiano de Bette Midler... Mientras, me conformaré con la versión original... Pussar och krammar!


Ayer llegué a Madrid, preparado para disfrutar de los últimos días de vacaciones lo mejor posible. En mi ausencia, el Supersol del barrio ha sido reconvertido en Lidl, un supermercado que nunca me ha llamado mucho la atención pero al que iré hoy para presentarme como buen vecino. No me presentaré con una cesta de magdalenas como las profesionales, pero haré el esfuerzo por no ir en chanclas, que ya es mucho.

Decían que el calor en la capital estaba siendo sofocante. Es cierto, puedo dar fe. También lo decían de Jerez y de Cádiz (Peritoni, lo siento, majo, te va a tocar sufrir), pero allí gozaba de aire acondicionado y no me enteré en ningún momento de la temperatura que pudiera hacer más allá de mis aposentos.

El avión de regreso a Madrid estaba, como siempre, cargado de niños. No sé qué pasa con los vuelos entre Jerez y la capital, pero siempre parece una guardería. Una vez incluso salimos con retraso porque no encontraban cinturones-canguro para todos... Ayer perdí la cuenta en el bebé número 15... y cuando berrearon a coro antes de llegar a Barajas parecían unos mil... Por cierto, compartí vuelo, y creo que van ya siete veces en dos años, con Teresa Rivero (en clases separadas, faltaría más). Supongo que ella, como yo, se sorprendió cuando salimos puntuales del aeropuerto jerezano... y mucho más aún cuando incluso aterrizamos con algo de adelanto sobre la hora prevista. ¿Cuál fue el motivo de semejante hazaña nunca antes vista?

a) En el avión viajaba con su señora un tal José Blanco, ministro de Fomento para más señas.

b) AENA e Iberia se han convertido en dos empresas competentes y responsables y han decidido comenzar a hacer lo que se espera de ellas.

c) Saturno ha entrado en la segunda casa de Géminis y el siempre poderoso Leo se ha alineado en paralelo con Capricornio y Urano.

Pussar och krammar!

Respuesta correcta: ésta.

¿En la piscina con ropa interior? Lo que nos faltaba por ver. Mi buen amigo Damián no se ha enterado de que, si es completamente necesario ponerse algo de tela sobre el cuerpo para darse un chapuzón, existen los bañadores... Sí, vale, es cierto que algunos parecen más bien slips, pero despistes como el del chileno son imperdonables... o no. Pussar och krammar!

Dos días después de regresar de mi primer viaje a Grecia, me topé en la Gran Vía con un cine en el que ponían 'Mi gran boda griega'. No sabía de qué iba, ni siquiera había oído escuchar a nadie hablar de esa película. Sin embargo, entré. Volví enamorado de Grecia y todo lo helénico, y quería alargar ese sentimiento. Nunca me arrepentiré. Éramos cuatro en la sala, pero las carcajadas eran tantas que parecía que fuésemos muchos más. Sin duda, una obra maestra.

Ayer fui a ver 'Mi vida en ruinas', que se presentaba con un esquema parecido, en el que incluso repetía la protagonista, Nia Vardalos, una actriz que me encanta. Las risas no fueron tantas ni tan frecuentes como con el primer filme, pero también pasé un rato muy agradable. Al principio, nos sorprendió que el ICO y Antena 3 formaran parte del proyecto, ya que el hecho de que salgan dos actrices españoles (María Botto y María Adánez) no lo veíamos motivo suficiente para meter dinero en lo que pensábamos que era una película extranjera... hasta que vimos los títulos de crédito y resulto que más de media plantilla son españoles, entre productores y técnicos.

El actor protagonista, Alexis Georgoulis, es muy parecido a Sakis Rouvas, lo que confirma el mito griego...

Alexis GeorgoulisComo película de verano, pasas un buen rato y te ríes. Tiene algunos puntos que, incluso predecibles, te divierten igualmente; y ver a Nia despotricando de Grecia y los griegos, como en 'Mi gran boda...' es impagable. Pussar och krammar!


Estoy convencido de que todos hemos tenido en nuestra infancia un 'guapo oficial' por el que no dejábamos de suspirar, ya fuera en el colegio, el barrio, el pueblo del verano... Ese chico perfecto, un poco malote, guapísimo y atractivo que era el rey del lugar y que traía locas a todas las niñas.

En mi caso, era un chico que vivía en mi mismo bloque y que iba también al mismo colegio. Nos llevábamos bien pero no éramos amigos, ya que no teníamos la misma edad y cada uno tenía su propio grupo. Cuando dejó el colegio, a pesar de que seguíamos siendo vecinos, apenas le veía; y desde que yo me fui de Jerez apenas le he visto.


Ayer, después de mucho tiempo, coincidimos en el rellano del bloque. Decir que sigue igual de guapo es quedarse corto, ¡y eso que iba desaliñado y con barba de varios días! Se ve que el que es guapo, lo será siempre, pero es que en su caso lo es más aún, ya que a la pinta de malote hay que añadirle un cuerpo musculoso y merendable, la misma sonrisa que sigue haciéndome temblar las rodillas y un aire maduro capaz de levantar la líbido más caída.

Al principio, no me di cuenta de quién era; y fue él quien se acercó a saludarme. Me puse nervioso como una quinceañera, contestando a sus preguntas en plan bobo y pensando "es él, por fin nos cruzamos, y está tremendo"... Confesaré que pocas veces he dejado de pensar en él como 'el chico deseado' y me hubiera jodido mucho encontrarle después de tantos años y que no siguiera tan tremendo como lo recordaba, que se hubiera descuidado físicamente. Pero no, para alegría de mis metáforas y símbolos carnales, él sigue siendo un dios. Ahora sólo espero que la próxima vez que me lo cruce sea capaz de cruzar dos frases medianamente inteligentes con él... Pussar och krammar!

Hace poco, una web australiana proponía un interesante juego on-line por el que dos jugadores de rugby intercambiaban sus camisetas. De los cinco candidatos, tú escogías dos y se ponía en marcha un vídeo en flash en el que los jugadores se quitaban la camiseta, enseñaban músculos de cintura para arriba y terminaban poniéndose la elástica del equipo rival.

Ahora, el sistema evoluciona gracias a la productora de cine porno gay Falcon y la firma de ropa interior Baskit. Ellos han creado el juego 'UndieSwap', con ocho actores porno que intercambian su ropa interior, mostrando sus atributos durante el proceso (su torso ya viene en el lote). Los candidatos son estos:

El juego en sí es bastante inocente, ya que no hay en él más intención que enseñar ropa interior tirando a fea y unos atributos en reposo que seguro que han tenido mejores momentos ante la cámara, pero resulta simpático y te ríes un poco. Por si hay alguna duda, yo me quedo con el segundo y el último (de izq. a dcha.). Pussar och krammar!

No sé si lo habré escrito alguna vez en el blog, pero no aguanto a la gente que va de guayones por el mundo, que se creen catedráticos de la vida, por encima del bien y del mal, que están de vuelta de todo y que se sacan de la chistera que tienen por cerebro comentarios de mierda que consideran el colmo de la originalidad y con los que pretenden humillarte y posicionarse por encima de ti porque "es ése el orden lógico, ¿aún no te habías enterado?". Eso sí, todo de buen rollito, claro, que lo contrario está muy feo.

Yo me he cagado siempre en los muertos del buen rollito, no me va la hipocresía y considero que ésta no tiene nada que ver con la educación, la urbanidad y las buenas maneras. Prefiero tener dos sonrisas sinceras que doscientas falsas. Una enemistad profunda enriquece mucho más que mil tibias relaciones formales con gente de la que sabes poco más que su nombre. Si quisiera llevarme bien con todo el mundo, no sería asocial... y así me va, que cuanto más quiero huir de la gentuza que tiene por bandera el 'buen rollito' general, con más me topo. No gano para escobas... Pussar och krammar!


Mi móvil LG Viewty decidió que ya estaba bien de tanta electricidad y se negó a cargar su batería. Llevaba dándome problemas por lo menos medio año, si no más, por lo que se veía venir. Era cuestión de tiempo y qué mejor momento que en plenas vacaciones. Así, no me quedó más remedio que comprarme un nuevo terminal.

Después de muchas semanas dudando, y ante la premura de necesitar un teléfono, decidí que me compraba el iPhone 3GS, que ya era hora de que entrara un poco más en la secta de los applemaniacos. Sin embargo, todo se quedo en un quiero y no puedo, ya que en provincias del sur parece ser que no se estila tener los últimos modelos disponibles. Es decir, que me ofrecían el antiguo de 16 Gb si lo quería ya mismo, sin esperar a que lo encargaran a Madrid, a lo que me negué en rotundo, ya que Fido me tiene bien aleccionado sobre el tema.


La solución más práctica fue comprar el teléfono más barato que tuvieran en la tienda. Me dijo la dependienta que tenían tres modelos por 20 euros, todos con la misma cantidad en llamadas gratis. Así, al menos durante las próximas dos semanas, tendré un móvil extraño, alejado de la familia real de Apple, y cuyo reinado está llamado al fracaso... Mi Amadeo I particular se llama Samsung SGH B270i y es lo más sencillo que he visto nunca. Prestaciones mínimas y, lo único bueno que le he visto, peso y medidas también mínimas. ¡Es una pluma!

Así las cosas, me temo que, a la vuelta a Madrid, una de las primeras cosas que haré será comprarme un teléfono móvil. ¿El iPhone? Lo más seguro, pero quién sabe... Pussar och krammar!

En 'Fraggel Rock' había un personaje que se llama Dudo y que, como su propio nombre indicaba, se caracterizaba por dudar absolutamente de todo. El pobre no se aclaraba nunca y terminaba siempre estresado. Cuando estoy de vacaciones, me convierto un poco en él, ya que me amodorro tanto que el cerebro funciona casi a pedales y no reacciona como debe. Tomar una decisión me lleva mucho más tiempo de lo habitual y puedo pasar diez minutoso más delante del mostrador de una heladería para escoger sabor.

Un ejemplo lo viví ayer con mi cuñada. Como le he traído algunos regalitos, quería obsequiarme de vuelta con alguna de sus suculentas recetas (es una magnífica cocinera, sobre todo de postres). Me dijo que pidiera lo que quisiera, que ella lo cocinaba. La pobre, en mala hora, la tuve esperando más de un cuarto de hora hasta que me decidí. Si ya de por sí no es fácil decidirse, en verano, mucho menos. La tarta de queso le sale maravillosamente bien, aunque me apetecía mucho probar una musaka casera, por no hablar de la clásica tarta de galletas-flan-galletas-chocolate... Al final, me decidí por la tarta de coco.

No sé si me arrepentiré de no haber ido a lo seguro, porque resulta que nunca ha hecho esa receta y voy a ser su conejillo de Indias particular, pero me daba miedo que se enfadara si me tiraba otro buen rato decidiéndome entre tarta o plato salado. En estas cosas, más vale pájaro en mano, ¿no? Pussar och krammar!


Después de cruzar fronteras, cabrearme con funcionarios que no sellan bien el pasaporte y coger muchos aviones (calculo que en tres semanas he cogido nueve), ya estoy en Jerez dispuesto a descansar de tanto ajetreo y tanto turismo. Serán algo más de dos semanas en las que pretendo no hacer prácticamente nada, a ver si lo consigo.

Supongo que poco a poco iré contando cosas del viaje a Montenegro y Croacia, pero ahora ando perezoso para editar fotos y ponerme a narrar. Antes de salir para allá, en la zona de control de entrada de la T4, el rubio y yo fuimos testigos de dos hechos que nos dejaron flipados. Delante del rubio había una familia (padres más hijo de unos 10 años) que increpó al encargado del escáner porque no entendían por qué no podían volar con una navaja en el equipaje de mano... por su estupidez tuvieron la cola parada un buen rato. Cuando dejaron la navaja de los huevos y se largaron, resultó que la señora que les seguía quería viajar ¡con una picadora en el bolso! Las cuchillas eran más grandes que mi mano y la del escáner estaba que no se lo creía... Ahora, que si ella estaba asombrada, nosotros mucho más cuando vimos que la dejó pasar.

Ayer, mientras preparaba mi bandeja, la señora que informa de cómo hay que preparar el equipaje de mano me empezó a preguntar lo habitual, si llevaba un portátil o los líquidos... Yo le dije que no llevaba nada de nada en el equipaje de mano (que para eso facturé 26 kilos de maleta) y va ella y se disculpa... No lo entendí, así que le dije que no tenía de qué disculparse, que ella está ahí para informar, aunque yo ya sepa de sobra las normas. El hecho de que su papel sea necesario es que gente como los de la navaja o la picadora siguen retrasando las colas de control continuamente.

La de ayer, una argentina que quería pasar un bote de una salsa verde, como el pesto pero más claro, que se puso a contarle al Guardia Civil toda la receta de un plato de su tierra para convencerlo de que la dejara pasar con el frasco. El GC la obligó a abrir el bote y que lo probara antes de dejarla pasar. No sé si será muy ortodoxo ese modo de proceder, pero seguro que esa noche cenó en un asador, que ya se sabe que las salsas dan hambre. Pussar och krammar!