El motivo por el que la entrada de hoy se ha retrasado, con respecto al horario habitual, es que esta mañana he estado con el rubio en las oficinas del Registro de Instrucciones Previas de la Comunidad de Madrid para firmar mi testamento vital, el documento que recoge mi voluntad y deseos a la hora de afrontar una enfermedad terminal, una situación de riesgo en la que no pueda expresar mis preferencias médicas de ninguna manera así como el destino de mi cuerpo si falleciera.
Gracias a este documento, casos y debates como el de Eliana en Italia no tendrían sentido, así como damos esquinazo a la incorrecta ley de donación de órganos que sufrimos en España, que no reconoce que el muerto sea socio de Alcer o alguna entidad de donantes, y deja todo en manos de los familiares. Gracias al testamento vital, o documento de instrucciones previas, mis órganos serán donados siempre que se pueda y, por si sirve de algo, he puesto que mi autopsia y mi cuerpo puedan ayudar a estudiantes de Medicina del futuro. Además, aunque no pertenezco a la Asociación Federal Derecho a Morir Dignamente, no se me ha olvidado incluír los tres puntos que ellos recomiendan para evitar dudas sobre el texto oficial:
- Deseo finalizar mi vida con una limitación del esfuerzo terapéutico, evitando todos los medios artificiales, tales como técnicas de soporte vital, fluidos intravenosos, fármacos (incluidos los antibióticos), alimentación artificial (sonda nasogástrica) o cualquier otro tratamiento que pueda prolongar mi supervivencia.
- Deseo unos cuidados paliativos adecuados al final de la vida, que se me administren los fármacos que palien mi sufrimiento y aquellos cuidados que me ayuden a morir en paz, especialmente –aún en el caso de que pueda acortar mi vida- la sedación terminal.
- Si para entonces la legislación regula el derecho a morir con dignidad mediante eutanasia activa, es mi voluntad morir de forma rápida e indolora de acuerdo con la 'lex artis ad hoc'.
Estoy contento con este paso, no sólo por lo que implica en cuanto a confianza a largo plazo para mi relación, sino porque así no habra beatón que meta las narices donde no le llaman si me pasara algo que espero que no ocurra nunca. Como no cristiano, pocas cosas me tocarían más la moral que una manifestación delante de mi hospital para que 'me salven' en nombre de un dios de algo en lo que creo firmemente como la eutanasia activa y la sedación terminal.
Ahora, a disfrutar de la vida al máximo, por muchos, muchos, muchos años, que para eso está. (No se me ocurre una canción más apropiada en este momento que 'Pra mudar a minha vida', espero que os guste). Pussar och krammar!






























