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El rey de la casa


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Las agencias de comunicación están en pie de guerra. En los últimos años han proliferado cientos de ellas, la mayoría pequeñas, con apenas dos o tres cuentas en su cartera de clientes y un único empleado, el dueño, que suele ser un antiguo trabajador brillante y emancipado de alguna gran agencia. Éste se lleva sus contactos y su valía a una empresa en la que es él quien gana la porción jugosa de la tarta, sin ser explotado por una miseria. El problema es que estas agencias pequeñas pecan de competencia cuasi-desleal, en cuanto que han bajado los precios a cantidades ridículas que una agencia importante es incapaz de asumir, ya que deben pagar más sueldos que el del simple ejecutivo (hay que pagar secretarias, administrativos, informáticos, jefes...). Así, el todo vale parece haberse instalado en el mundo de las relaciones públicas, con múltiples deserciones y traiciones por la espalda, robos de clientes y toda falta de escrúpulos.

Las grandes se han visto obligadas a cambiar su filosofía de empresa. Ya no se trata de negociar publicidad o de manejar un gran showroom, sino de demostrar su 'poderío', que se basa exclusivamente en las relaciones personales de los ejecutivos con la prensa y su capacidad para convencer a los medios de que la información de sus clientes es interesante y merece ser públicada; así como en su capacidad de acción ante una crisis o un lanzamiento de envergadura. Es la única baza para competir con las pequeñas, que cuentan con precios bajos y una dedicación completa a la marca que las otras raramente pueden conceder (lo normal es que un ejecutivo lleve tres o más cuentas).

Sin embargo, mientras unos y otros andan a la gresca, las empresas que contratan estos servicios se frotan las manos. Hasta ahora, la opción más rentable era contar con un gabinete propio, con una persona o un equipo a tiempo completo que ganaba al año menos de lo que se paga a unos relaciones públicas externos (siempre y cuando no se sea una empresa muy pequeña, claro, como un hotel, una tienda o un restaurante, por ejemplo). Pero con los precios bajando en picado, ya es posible conseguir que te lleven la comunicación por una miseria y pudiendo exigir resultados y clippings que sólo se conseguía hace un lustro con una inversión cinco veces mayor a lo que se paga actualmente.

La bajada de pantalones de los RR.PP. es impresionante y miedo me da pensar qué les espera en el futuro como no se remonte de verdad la crisis. Las empresas que ahora pagan 700 euros al mes por un trabajo que vale 2.000 no van a querer volver así como así a pagar esas cantidades; no tiene sentido que sólo en Madrid haya más de 500 agencias de comunicación; los gabinetes internos deberían seguir imponiéndose como la opción más lógica; el cierre de medios de comunicación implica menos cabeceras en las que poder salir, por lo que los impactos se reducen; si no se invierte en publicidad, muchos medios dejan de incluír según qué marcas en sus páginas...

Si hubiera que buscar culpables a esta situación, no habría que señalar a las agencias pequeñas por su política de precios; ni a las grandes por no valorar y hacer socios a los ejecutivos brillantes de sus plantillas. Unos y otros comparten esa responsabilidad, en tanto en cuanto han entrado a la vez en una guerra de precios que ha acabado por prostituir como nunca su trabajo. La dignidad brilla por su ausencia y ellos son los primeros que no valoran el trabajo que hacen. Si todos tuvieran claro que hay unos límites reales sobre lo que se puede o no cobrar por un trabajo de relaciones públicas y se negaran a trabajar por una miseria, su gremio no se habría convertido en la pantomima que es ahora. ¿Es que el ejemplo que llevamos dando los periodistas españoles desde hace más de una década, en la que nos hemos convertido en la profesión más puteada de este país, no les ha servido para nada?

Señores relaciones públicas, bienvenidos al club; y sepan que de este pozo no se sale. Pussar och krammar!

17 comentarios

  1. Proudstar  

    Chico, qué complicado es tu mundo.
    Así que en las agencias de comunicación también hay marcas blancas...

  2. Proudstar  

    Seguimiento!

  3. Sota  

    Que noooo, que la competencia de este tipo mejora el servicio y equilibra el mercado y...

    ...

    ...vale, como neoliberal no doy la talla, verdad?

    Pues como en esto, todo.

  4. MEG  

    Pero es que en este país se funciona así, en general, en todos los aspectos de la vida laboral, no sólo en prensa o en comunicación.

    Un ejemplo (y que me sangra directamente): los abogados nos ceñimos a unos honorarios que imponen nuestros colegios profesionales, si nos salimos de esos honorarios por arriba, el cliente te puede impugnar la minuta ante el colegio y la vas a tener que rebajar. Se supone que si te sales por abajo debe ser en casos muy concretos (familiar, amistades, etc), pero no lo puedes generalizar, porque si lo haces, cometes competencia desleal. Cuando cierto abogado, típico "picapleitos", comenzó a rebajar sus tarifas, se denunció la situación en el colegio de abogados (pasó de cobrar un divorcio de 900 euros a 300), la contestación que nos dieron fue la siguiente: por la normativa europea de libre competencia, no podemos hacer nada contra él. Y así estamos, perdiendo clientes literalmente, porque visitan primero tu despacho, oyen tus tarifas y luego se van al suyo.

    Aunque, todo hay que decirlo, también tengo la situación inversa: dos clientas que se han venido a mi despacho huyendo del suyo por la mala praxis en cosas que se salen de "lo normal".

  5. Ladonna  

    No me hables de trabajo mal pagado que vengo de la cola del paro. Fu.

  6. Raquel Gratis total  

    por desgracia, en mi mundo gris (ingeniería) tb se está mepzando a trabajar así...es la guerra! qué asco

  7. Maggie Wang Kenobi  

    ¡Putos inmigrantes! Ah, no, perdona, que estos pobres tienen poco que ver con el tema.

    A todo esto, me pregunta mi mucamo marxista que porqué tildas el acomodo de los precios de las pequeñas como "competencia cuasi-desleal", como dando a entender que la apisonadora asfixiante de las grandes que provocan la huida de "cerebros" por su política de sueldos de mierda fuera algo estupendo y razonable.

  8. Nils  

    Proudstar, me ha hecho mucha gracia lo de las marcas blancas jajajaja

    Sota, me temo que no jajaja

    Meg, no entiendo que se fijen honorarios si luego la misma ley permite la libre competencia. De todos modos, tampoco me parece que todos los abogados cobren lo mismo, porque los hay mejores y peores. A calidad diferente, distintos precios.

    Ladonna, si?

    Raquel, el problema es que hay miles de ingenieros, como en otras profesiones, por culpa de universidades que inflan las promociones sólo para ganar dinero, sin formar bien y a las que le da igual la salida laboral o la demanda.

    Maggie, no es exactamente así lo que digo y me temo que tu mucamo marxista se ha encendido y radicalizado antes de tiempo. Las pequeñas negocian precios que están fuera de toda lógica y que no permiten ni siquiera llegar a un salario mínimo. Se aprovechan de que carecen de infraestructura más allá del dueño y único empleado, al que parece que no le importa no ganar ni para comer. ¿Cuánto tiempo estarán dispuestos a seguir así? Las grandes también tienen buena parte de culpa, ya que se aprovechan de una fama mal mantenida para explotar a empleados y darles a los clientes un trabajo devaluado en tanto en cuando no les dan dedicación plena de sus ejecutivos de cuenta. Si ellos negocian precios como los primeros, deberían cerrar directamente, lo que provocaría aún más despidos en el sector. Es un problema complejo.

  9. Casta  

    En el mundo de la cultura llevamos tanto tiempo trabajando así con sueldos de becario a personas con más de diez años de experiencia que nada de lo que me cuentas me extraña.

  10. Nils  

    Lo que no entiendo, Casta, es que, si todo el mundo está así de puteado, cómo es posible que el sistema no se colapse de verdad.

  11. Sufur  

    Uh... ¿el pez chico se come al grande?

  12. Di  

    Mal de muchos.. epidemia.

    Cuanta razón tienes

  13. Maggie Wang Kenobi  

    El sistema no se colapsa porque siempre hay gente como yo que eclipsa cualquier problema. Y que, de paso, invierte las plusvalías en haceros creer que el sistema es estupendo y no merece la pena intentar cambiarlo.

    Y si en la empresa grande cobra una mierda, pues tampoco creo que sea tan difícil de entender que prefieran trabajar por cuenta propia cobrando algo más que una mierda, la verdad. Por otro lado, yo conozco a gente que tiene su propia pequeña empresa y que no vive nada mal, que para algo una es megarrica y se rodea sólo de gente que cobre por encima de los 10.000 euros al mes.

  14. Nils  

    Sufur, no sé si alguien come...

    Di, : )

    Maggie, yo no veo mal eso, pero es que aceptan menos dinero que lo que cobraban anteriormente y necesitan desesperadamente más clientes, a los que le ofertan precios bajos... es la pescadilla que se muerde la cola.

  15. El Sombrerero Loco  

    Pues no encuentro nada malo en que un trabajador se lo monte por su cuenta, se lleve los clientes de su hasta entonces jefe y le haga la competencia ofreciendo mejores precios, vayamos más atrás, si el jefe en cuestión le trata mejor, le da más facilidades en todo y le paga lo que le toca pues el tipo no se iría a montar una empresa propia con el follón que eso conlleva, pues una vez harto de puteos se lo monta, le toca a él putear al otro en cuanto pueda. Nada debe dar más gusto que plantar a tu jefe para montartelo por tu cuenta y ver como al tiempo, el tipo tiene que chapar el negocio.

  16. ace76  

    ¿500 agencias de comunicación SÓLO en Madrid? Hmmm... aquí hay una burbuja a punto de estallar que riete tú de la inmobiliaria.

    Por lo que cuentas, las pequeñas agencias funcionan un poco al estilo Low-Cost. Revientan el mercado con sus precios bajos. Lo que me sorprende es que una pequeña agencia pueda hacer lo mismo que una grande. Si es así, deduzco entonces que las grandes agencias no están haciendo bien su trabajo y tienen hinchadas las plantillas y los precios.

    Por otra parte y como ya hemos hablado otras veces, el mundo periodístico español -sobre todo el audiovisual- es de las cosas menos profesionales del mundo. Las asociaciones de profesionales no sirven para nada, los sueldos son irrisorios, los contratos son fraudulentos y nadie se atreve a protestar porque en menos de nada te echan a la calle. Y además, ahora mismo, la situación económica de casi todos los medios es extremadamente delicada... Al final, en vez de a los bancos, los Gobiernos van a tener que salvar a los periódicos.

  17. Nils  

    Sombrerero, es que no se trata de eso, que sería muy lícito, sino de que se van reventando los precios del sector, que no deben entender de agencias grandes o pequeñas y que ese daño será casi imposible de paliar.

    Ace76, una agencia pequeña no tiene el mismo poder que una grande ni en medios, ni en convocatoria ni en casi nada, pero dependiendo de la marca y de las aspiraciones que tenga, puede ser perfecto.

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