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El rey de la casa


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Una compañera de profesión a la que quiero y admiro adoptó hace varios años a una niña etiope que ha dado una nueva dimensión a su vida (no sólo por el hecho de ser madre, sino que participa activamente para varias ONG e incluso se va a África en sus vacaciones para ayudar a construir escuelas, hospitales... lo que haga falta). Como en mi revista solemos reseñar de vez en cuando libros infantiles (puedo asegurar que reseñar 'La caja de cartón de Pipo' no es nada fácil), me gusta quedarme con alguno y dárselo para que la pequeña se entretenga. Nunca está de más recibir alguno gratis, ¿verdad?

El último se lo envié hace unos días. Me hacía gracia poner en el sobre el nombre de la niña, en vez del de la madre, pero cuando me puse a ello me di cuenta de que no sabía cómo escribirlo (es africano, bastante raro). Busqué en Internet y encontré casualmente un precioso texto de mi compañera en el que narraba cómo fue conocer en persona a la madre de su hija adoptiva. Transcribo los primeros párrafos (ojo, impresiona).


Hace apenas una semana que conocí, por fin, a la madre de mi hija. Y ha sido una de las experiencias más importantes de mi vida. Y, sobre todo, creo que lo será también para mi pequeña. Ahora sé más sobre ella: el nombre de sus abuelos, de sus tíos... Lo que sintió su madre al tenerla. Cuánto lloró al entregarla para siempre y, también, al volver a saber de ella. Sé que, si quiere, podré darle respuestas. El nombre de su familia etíope… Lo que sintió su madre por ella, al dar a luz, al entregarla… Cuando quiera saber a quién se parece, tendrá respuestas. Podrá ir juntando las piezas de sus dos familias, recomponer una historia que cambió de rumbo un día para llevarla a otro mundo, a otro continente, sin que ella pudiera decidir al respecto. Es curioso: al mirar a su madre, no hacía más que reconocer gestos, expresiones. Eran iguales y, a la vez, diferentes. Y cuando volví a casa, a sus brazos y a sus abrazos, veia en mi hija los rasgos de su madre. La forma de la frente… El rizo grande y abierto de su pelo… El ángulo de inclinación entre la nariz y la boca… La forma en que su labio superior y la nariz se curvan ligeramente hacia arriba cuando está de lado… Al llegar a casa, dormí con ella la siesta y, al despertar, la miraba dormida y reconocía a su madre en sus rasgos. Me hizo sentir bien. Me gustó saber que en un futuro le podré decir de quién tiene su sonrisa, su forma de inclinar la cabeza un poco hacia un lado y hacia atrás cuando se ríe. Su diferencia hizo que la sintiera más cercana, más real. Mi hija es mi hija porque llevo sus rasgos grabados en el alma, y ahora que sé cuáles son sus raíces, la siento aún más mía.

Reconozco que yo no sería capaz de conocer a los padres naturales de un hijo adoptivo. Igual es porque la conozco en persona, pero la sinceridad y la valentía de lo que ha escrito me dejó impresionado y con los pelos de punta cuando lo leí por primera vez. El resto del texto lo podéis leer aquí. Pussar och krammar!

12 comentarios

  1. Ángel  

    Pues sí que es emocionante. Tiene que ser tremendo pasar por algo así. Yo creo que tampoco sería capaz de conocer a los padres de un hijo adoptivo. Es más, creo que ni de adoptar.

  2. Raquel Gratis total  

    yo no tendría cojones de hacerlo, debe ser muy duro para ella ver a los padres adoptivos, pero tb muy gratificante para la niña tener respuestas de sus origenes

  3. Ladonna  

    Uf, hay que ser muy valiente para hacer eso. Y también hay que ser muy valiente para dar tu hijo para siempre, aunque sea para que tenga un futuro mejor...

  4. Maggie Wang Kenobi  

    Uy, yo eso de ponerme a sudar para hacer un hospital meparece lo peor. Soy mucho más de pagarle a unos cuantos una pasta para que lo hagan ellos y, de paso, además de poder ir al hospital podrán ir al mercado a comprarse cositas, sisisi.

  5. Sota  

    Muy bonito, sí.

  6. ace76  

    Yo tampoco sé si podría ser capaz de conocer a los padres reales de un hijo adoptivo, pero seguramente sea lo más justo para él. Tu amiga es muy valiente, sí.

  7. Peter Pan  

    precioso. Es gente como esta la que merece la pena y de la que uno se enorgullece de ser amigo. Enhorabuena para ella y para ti por poder tenerla como amiga :)

  8. conxa  

    Muy emotivo, Y yo creo que en esa situación tendría una actitud mas parecida a la de tu amiga, que a la que tu comentas, si quisiera saber de su pasado,familia y vida, para que nunca olvide sus origenes y se sienta orgullosa de ellos.

    Bueno, quiza es porque esto ya lo hemos vivido en mi casa.

  9. anselmo  

    Es enternecedor. Y que bonito ver gente que aun se entrega sin condiciones.
    PD: este año no me he atrevido con eurovision

  10. nanyu fonseca  

    que potito!

  11. Sufur  

    Leñes, sí que es valiente y conmovedor... No words

  12. peibol  

    Es emocionante, y estoy de acuerdo en que hay que tener huevos para iniciar un proceso de adopción.

    Puedes estar años esperando, y luego no resulta automático sentir como tuyo, a un hijo que no has engendredado. El roce hace el cariño, pero por experiencias cercanas sé, que no es todo tan sencillo como en las películas.

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