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Hvad er klokken?

El rey de la casa


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Galería de arte

buy posters and art prints

Los tapices fueron creados con la finalidad de abrigar las paredes en tiempo de frío, aportando sensación de calor a las estancias. A lo largo de la Edad Media y los primeros siglos de Edad Moderna, además de convertirse en falsas puertas (separaban dependencias contiguas que carecían de ésta; sólo había el hueco y sobre él se ponía el tapiz), entre otros usos, se fueron configurando como obras de arte, con ricos motivos e hilos de gran calidad, hasta que cayeron en desuso.

No sé si el término 'tapiz', cuando nos referirnos a los fondos de pantalla de un ordenador, tiene algo que ver o no con los primeros tapices medievales, pero, al igual que éstos, empiezan a convertirse en verdaderas piezas de arte. De hecho, da pena pensar que están ahí para que aparezcan encima mil iconos, tapando la belleza del dibujo.

La web Paintbits ha escogido los 49 fondos de pantalla más impresionantes y los ha reunido en una 'pinacoteca' virtual de la que he 'tomado prestado' unos cuantos. En esa página están los enlaces para bajárselos en gran tamaño. ¿A qué da pena poner encima el icono de Mi Pc? Pussar och krammar!

Cuado leí la entrada de Ace76 sobre las canciones que más le han gustado de este año, sentí cierta curiosidad por comprobar si coincidiríamos o no. El grado en el que medí esta afinidad musical fue simple: contar cuántas de sus 40 canciones estaban incluídas en mi iPod. El resultado no pudo ser más pobre: sólo dos: 'Divine', de Sebastien Tellier, y 'Mercy', de Duffy.

En mi lista particular, en vez de 40 canciones, voy a incluir sólo una cuarta parte; y para determinar el orden, voy a dejar que sea mi propio iPod el que hable. Las 10 canciones de 2008 más escuchadas son las que forman la lista. Aquí tienen desventaja las que incluí hace pocas semanas, como 'The Promise' (Girls Aloud) o 'Doe Maar Gewoon' (Kim), pero creo que es más ilustrativo seguir el criterio del iPod. Éstas son las más oídas:

10. Eurobandið - Fullkomið líf
Un dúo islandés creado para Eurovisión con una canción muy propia del festival. La versión que cantaron en el escenario fue la inglesa, llamada 'This is my life', pero a mí me gusta más en islandés, que creo que tiene más fuerza.

9. Koda Kumi - Taboo
Cuando volví de Corea, lo hice cargado de canciones, pero no esperaba seguir descubriendo cosas nuevas ya en España. Gracias a un bloggero, descubrí esta canción de la japonesa Koda Kumi, que entró directa en el iPod. Un R&B delicioso.

8. Charlotte Perrelli - Hero
Primera sorpresa de la lista, ya que está canción no era mi favorita para ganar el Melodifestivalen, pero ha superado a Rongedal en escuchas por un margen de 10. Charlotte no tuvo suerte en Eurovisión, pero la canción no será fácilmente olvidada.

7. Ani Lorak - Shady Lady
La de veces que crucé los dedos para que ganara... y eso que al principio, cuando la oí por primera vez, no me hizo mucha gracia. Es una canción que te va atrapando poco a poco y su base de graves se va moviendo como una liana hasta atarte del todo.

6. Billiam - My Generation
Le tengo mucho cariño a esta canción típica de boyband. No recuerdo cómo los descubrí, pero la canción de su debut parece hecha expresamente para mí. Me encanta el ritmo, las voces de ellos y el schlager de su estribillo, si es que en el Reino Unido se puede hacer schlager, claro.

5. Sirusho - Qele Qele
Estaba convencido de que sería esta preciosa canción armenia no pasaría desapercibida. Sus toques árabes fusionados con ritmos modernos y un estribillo pegadizo tenían todas las papeletas para entrar en el iPod de cabeza. Qele!

4. Lee Hyo-ri - U' Go Girl
La canción del verano en Corea no podía dejar de ser la canción del verano en mi iPod. No me canso de oírla. Me encanta desde que vi el vídeoclip, por casualidad, en el hotel de Seúl, y es raro que pasen dos días sin que la oiga. ¡Te engancha!

3. Shaun the sheep - Life's a Treat
En un top nunca puede faltar la canción 'destroyer' y ésa aquí es ésta: la canción de la serie de animación 'Shaun the sheep'. Yo ni sabía que existía hasta que la vi en el blog de Peibol. Ahora no sólo es la tercera canción más escuchada, sino que una compañera la tiene como sonido en el móvil y he distribuido dvd con los capítulos de la serie a todas las madres que conozco.

2. Vânia Fernandes - Senhora do mar
La mitad de la lista son canciones de Eurovisión (sí, soy eurofan) y ninguna de ellas era mi favorita, que se ha quedado a las puertas de entrar. La más oída es esta maravilla portuguesa, una canción que fue interpretada magistralmente en belgrado y que marcó la pauta de lo que debe ser el festival. No consigo dejar de emocionarme cada vez que la oigo. ¡Bravo!

1. Panta Tha Gyrizo Ekei - Kostas Martakis
Es cierto que Kostas Martakis está tremendo y que se ha postulado como el sucesor de Sakis Rouvas como galán griego, pero es que, además, su canción 'Always and Forever' (su versión en inglés) es adictiva. La tengo en tres versiones diferentes y dos de ellas ya estaban en el top, así que he decidido sumarlas (por sí misma, sería Vânia la más oída). Nunca un 'repite Juan' había durado tanto en mi iPod como lo hizo este tema.



Griego, portugués, coreano, inglés, japonés e islandés. Se me hace raro que no haya ninguna en castellano, ni en sueco, ni en francés... pero c'est la vie! Si alguien quiere que le pase alguna canción en mp3, sólo tiene que pedirla (por mail o en los comentarios). Pussar och krammar!

Hace algunos años, mis amigos Esteban y Carlos decidieron que ya no podía seguir llorando por las esquinas por Gabriel. No había sido la relación de mi vida, pero me había enganchado a él de un modo parecido al de un toxicómano con su droga. Mi mundo no sólo giraba en torno a él, es que prácticamente no existía si no era a su lado. Como era de esperar, no tardó en agobiarse y me dejó, no sin antes pedirle consejo al que era mi mejor amigo en aquella época, Andrés, con el que folló buscando consuelo, el muy mamón.

Así, mis dos colegas me llevaron a un bar y fijaron el objetivo de quitarme las penas a base de darme el lote con un chico guapete y majo, de los que ellos consideran 'asequibles' y con muchas posibilidades de que digan que sí a un espanto depresivo como era yo entonces. No sé qué pasó, pero cuando por fin me envalentoné y decidí acercarme al chico, pensé que no tenía por qué aspirar a tan poco, que yo valía mucho, así que pasé de largo y me dirigí a donde se encontraba ese modelo escultural por el que todos soñamos. Justo detrás de ese adonis estaba el rubio y con una sonrisa comenzó una bonita historia de amor... QUE AHORA LOS MAMONES DE PEPSI ME HAN ROBADO PARA HACER UN ANUNCIO!




Pussar och krammar!

Si me preguntaran cuántas veces he ido al cine este año, no podría dar ni siquiera un número aproximado, porque no tengo ni idea. Normalmente tengo mala memoria y me cuesta recordar nombres, canciones, diseñadores... pero para las películas soy aún peor. Así, pretender escribir una entrada recopilatoria sobre los filmes que más me han gustado estos últimos doce meses puede llegar a ser una tarea harto complicada, porque seguro que a los diez minutos de publicarla, me acuerdo de algún título que era un must y la lista de las 5 mejores ya estará haciendo aguas...

5. THE HOLIDAY

No es un estreno de este año, pero no fue hasta el pasado julio que la vi, en uno de los cines de DVD de Corea al que fuimos el rubio y yo. Una historia fabulosa, muy romántica, bien escrita y magníficamente interpretada. Creo que los dos gozamos mucho viéndola, porque la historia es de esas con las que te identificas muy bien. No sé con cuál de los cuatro protagonistas me quedaría y mucho menos qué personaje me gustaría interpretar... es ahí donde me doy cuenta de que una película coral está magníficamente contada.

4. JUNO

Otra película que vi durante un viaje, aunque esta vez mucho más corto y cercano: Cáceres. Ya habíamos visto la ciudad y no sabíamos qué hacer, así que decidimos meternos en un cine a verla. Una vez más, fue la historia y lo bien que está narrada lo que me cautivó, porque el modo de tratar un embarazo adolescente como se hace en 'Juno' no sólo es original y veraz, sino dulce y respetuoso. Cuando leí las primeras críticas, pensé que sería una película rara, pero me cautivó.

3. STREET DANCE

Gracias a que me pirran las películas de bailes, coreografías y adolescentes, no dejé de ver 'Street Dance', una película que me impactó por sus increibles montajes de baile y, sobre todo, porque me permitió reafirmar mi firme propósito de hacer mío algún día a Robert Hoffman, su protagonista. Yo peco de ver filmes muy malos la mayor parte del tiempo, pero creo que esta película no se merece este adjetivo, sobre todo por el gran trabajo coreográfico que conllevó. Medalla de bronce y bien merecida.

2. LA OLA

Ya comenté bastante sobre esta película pero, aún a riesgo de repetirme, no me canso de decir lo impactadísimo que me quedé cuando la vi. Necesitaba una historia que me sacudiera un poco y con 'La ola' lo conseguí de sobra. Es una gran historia y tengo ganas de verla en alemán para poder ver cómo lo hicieron los protagonistas (hay sólo un guapo...), aunque el problema con ese idioma es que apenas modula y es difícil que los actores le den mucho sentimiento a la voz.

1. SEXO EN NUEVA YORK

Después de dedicarle tantas entradas a este estreno, cómo no elegirla la mejor película del año. No creo que muchos más le den este apelativo, pero para mí sgnificó muchas cosas: no sólo volver a ver a las cuatro chicas en acción y conocer cómo continua la historia, sino también para comprobar una vez más lo afortunado que soy al estar con alguien que es capaz de montar todo un circo (copas de 'Cosmopólitan' incluídas) para que vea la película como un rey. Sin él, no hubiera sido igual, y sin mi amiga María, con la que vi el segundo visionado, tampoco.

No sé si al final habrá o no trilogía cinematográfica sobre la vida de Carrie, Charlotte, Mirada y Samantha, pero sí que una cosa es cierta: People say that nothing lasts forever. Dreams change, trends come and go, but friendship never goes out of style. Pussar och krammar!

La colección de zapatos de Alta Costura de Roger Vivier para este invierno no pasa desapercibida. Su barroquismo y su originalidad hacen de ésta una de las más vistosas y arriesgadas de la temporada (y no será porque, de repente, todos se hayan vuelto sobrios a más no poder). Cada uno de los siete modelos es único y las clientas que quieran hacerse con uno deberán encargarlo para que se lo hagan a medida. Yo no creo que sean muy baratos, así que mejor que se abstengan de pedir presupuesto las lectoras de gusto disipado (porque los modelitos se las traen) que no tengan varios miles de euros en la cuenta de gastos estrafalarios. Pussar och kramar!

ECUME DES MODES
Sandalia de piel de cocodrilo con una capa de pan de oro y plumas negras rizadas que refulgen con destellos de cristal de Swarovski, en una escultural cuña lacada en oro. Los cierres son de plata también chapados en oro.


SORRY
Sandalias con correas rematadas en una arquitectónica y escultural cuña que requiere 50 horas de trabajo para su construcción y cubierta de suave piel de cocodrilo negra. Se ajusta con pequeñas hebillas chapadas en oro. El interior está forrado con seda negra satinada.


LA NUIT
Sandalia de seda satinada adornada con cintas de organza gris ahumado. Suela y base del tacón realizados en piel de cocodrilo. Tacón de aguja lacado en negro y el interior forrado en seda fucsia. Las pequeñas hebillas doradas se adornan también con cristales.


PARADIS
Sandalia con correas realizadas en piel de cocodrilo cruzadas en forma de 'T' y adornadas con plumas negras. Plataforma en piel de cocodrilo negra y tacón de aguja lacado en negro.

MONSIEUR
Sandalia confeccionada en terciopelo negro y seda, bordada con lazos de satén negro. Espiga de trigo realizada con perlas y piel laminada en oro. Hebilla de plata y tacón de aguja lacado en negro.

PANAME
Sandalia con correas cruzadas en forma de “T” adornadas con seda pintada a mano, que requiere de 13 horas de trabajo para ser decorada. Bordados con gemas y lentejuelas multicolores, coronadas delicadamen-te con plumas y organza. El interior está forrado de seda negra y el tacón de aguja lacado en negro.

PARIS
Botines de seda decorada con motivos florales pintados a mano, bordados con gemas y lentejuelas multicolores y adornados con plumas y organza. El interior está forrado en seda negra y el tacón de aguja está lacado en negro.

Si mañana amaneciera como protagonista de Cuento de Navidad, el relato de Charles Dickens, me gustaría pedirle al fantasma de las Navidades del presente que me llevara a Copenhague, cuyas calles, sobre todo en esta época del año, están llenas de romanticismo y sus edificios te trasladan a épocas en la que los cocheros circulaban por el adoquinado y el olor a jengibre de las galletas inundaba los aledaños de las pastelerías y casas de té. No es por presumir de 'ciudad adoptiva', pero pocos lugares del mundo tienen la magia de la capital danesa en estas fechas (así como muy pocas cuentan con tantos rubios sin camiseta a nada que hace un poco de sol en cada uno de los muchos parques de la ciudad).

Siguiendo el orden del cuento, antes de que el fantasma del presente hiciera su entrada, debería haberme visitado el de las Navidades pasadas. Volaría con él a Jerez, como acabo de hacer esta mañana a primera hora, y me hubiera mostrado a mi familia haciendo exactamente lo mismo que haremos esta noche: cenar los cuatro (muy pocas veces nos han acompañado alguno de nuestros abuelos) y abrir los regalos del arbolito (mide 30 cm., el diminutivo es obligado). Nunca se nos olvidará el año que, sin ponernos de acuerdo, todos le regalamos a mi padre una corbata. ¡Menos mal que era cada una de un color!

Lo que más me intriga es lo que me diría el fantasma de las Navidades futuras. ¿Qué me espera dentro de doce ó 24 meses? Si me dijera que voy a ser padre, me haría muy feliz. Si la noticia es que el rubio y yo haremos realidad todos los proyectos a corto y medio plazo que nos hemos puesto como meta, la dicha sería inmensa. Si es la llegada de un nuevo reto profesional donde se me paga lo que mi trabajo se merece, y que encima también incluye viajes cada cierto tiempo, me desmayo allí mismo. En cambio, si no son buenas noticias, prefiero que no me diga nada, porque muchas veces ese tipo de información no sirve para estar preparado y afrontar lo que sea con más cabeza o más fuerza de espíritu, sino para derrumbarte mucho antes. Me temo que el fantasma no me dejará elegir, así que prefiero que me toque uno mudo, que lo bueno que tenga que pasar, ya me alegrará con ganas cuando toque. Pussar och krammar!

La tarjeta de crédito Visa Iberia desaparece tal y como la conocíamos hasta ahora y muta en dos tarjetas simultáneas llamadas Sendo. Los que éramos titulares de ésta, ahora, por arte de magía, lo somos de dos: una Visa y una American Express. El cambio no debería suponer un quebradero de cabeza, ya que ambas comparten el crédito y la cuota, es decir, la suma de gastos de ambas no puede superar el crédito inicial y pagas por tener las dos lo mismo que hasta ahora por sólo una.

¿Para qué dos tarjetas? ¿Qué diferencia hay entre ambas? Muy pocas. Por un lado, comprar con la Amex reporta el doble de puntos Iberia que si lo haces con la Visa, pero ésta es admitida en casi todos los comercios y servicios de Europa, al contrario que su competidora, por lo que sólo un loco iría con una Amex de viaje, en vez de con una Visa que sabes de sobra que te respaldará en caso de contratiempo. En lo que respecta a intereses y pagos, ambas funcionan igual.

Si no fuera porque te dan el doble de puntos, no tendría sentido usar la American Express para nada y seguiríamos trabajando exclusivamente con Visa. Eso lo sabe el banco y la compañía crediticia, por eso cambian las reglas del juego y ahora la Amex hace méritos para convertirse en la nueva mejor amiga de plástico del cliente. Yo casi todo lo pago con la tarjeta Iberia y, gracias a eso y a los viajes de trabajo, es raro el año que no consigo un par de billetes gratis, así que no me importa pasarme a Amex ya mismo y tratar de llegar al tercer viaje por el morro.

¿Por qué cuento todo esto? Porque el tríptico informativo que ha enviado CajaMadrid a sus clientes es una mierda y te deja con bastantes dudas sobre el nuevo sistema. Además, si llamas a su servicio de Banca Telefónica para informarte, puede que te toque la inútil que me atendió a mí, una tipeja miserable que, antes de admitir que no tenía ni puta idea de lo que le preguntaba, prefirió mentirme sobre la promoción e inventarse todo lo que quiso y más. Afortunadamente, no soy lerdo y lo poco que está claro en el tríptico lo entendí a la primera, así que supe rápidamente que me estaba toreando. Colgué, volví a llamar y un compañero de la chica, una persona con neuronas y que sabía de lo que hablaba, me informó y resolvió acertadamente mis dudas.

¿En qué momento se instauró como normal que la gente que atiende un callcenter está para hacer perder el tiempo al cliente de la empresa que, en último término, le paga su sueldo? Si están jodidos por lo poco que ganan, ¿no sería mejor que dejaran el trabajo, lo cedieran a alguien dispuesto a tomárselo en serio y buscaran otra cosa? A mí también me pagan una mierda y no por ello dejo de intentar ser un profesional y hacer correctamente mi trabajo cada día. Pussar och krammar!

El viernes me acerqué a la exposición que acoge Casa Asia sobre cartelería y propaganda en Vietnam, una retrospectiva que abarca tanto la guerra contra Estados Unidos como los años posteriores, con la consolidación de la actual república socialista. La normalización de las relaciones entre España y el país de Indochina es lo que ha permitido que se celebre esta muestra, en la que se puede ver mucho más que una labor pictórica.

Resulta curioso comprobar cómo la propaganda estatal no varía apenas entre países de cultura tan opuesta como la RDA o la Unión Soviética y el Vietnam de los años 60. Cierto que contaban con ideologías políticas afines, pero lo mismo se hacía en la Alemania nazi o en la España franquista. Ningún país se ha librado de la labor de la cartelería propagandística y siempre se usaban del mismo modo y con el mismo fin.

Vietnam es un país que me fascina desde que leí 'El cuenco de laca', la última novela de Fernando Schwartz, a quien tuve el honor de entrevistar durante la promoción de la obra. Tengo muchas ganas de conocer el norte del país, la zona menos americanizada y la que conserva mejor el espíritu de Ho Chi Minh, aunque sus sucesores no le hicieran ningún caso sobre qué hacer con él cuando muriera (no quería ningún honor y se le construyó un mausoleo). Mi jefa acaba de volver de allí y me ha aconsejado que, dado que en Vietnam no quedan apenas grandes templos, haga doblete y visite también Camboya, donde sí hay complejos grandiosos como el de Angkor Wat.

El problema es cuándo nos lo podremos permitir, porque no es un destino barato en cuanto a transporte. Ahora, si un tierno mozalbete del Colegio San Ildefonso dice dentro de un rato el número que llevo en la cartera, y después un compañero le secunda con un rotundo "tres millones de euros", que me vayan buscando asiento de Primera Clase en el avión a Hanoi. Pussar och krammar!

Nicolás en su cuarto. El rubio aún no lo ha recogido.Aún no es una realidad, pero ya tiene nombre. Algún día tendré un hijo y se llamará Nicolás. Al rubio no le convence del todo (le gustan más los nombres raros), pero me temo que no tiene ni voz ni voto en este tema (y como se ponga tonto, me quedo yo con la custodia), así que es un asunto sobre el que no cabe discusión alguna. No sólo sería un pequeño homenaje al personaje de Goscinny y Sempé, sino también un modo de perpetuar un nick que ya tiene algo de nombre propio (Nils es Nicolás en algunos idiomas germánicos) y que me encanta. Ojo, que el nombre en castellano también me gusta mucho, y no para acabar llamándole Nico (diminutivo que me horroriza), ni siquiera Nils. Creo que Nicolás es un nombre con presencia, y de los pocos que quedan bien tanto en un niño como en un adulto.
Nicolás y un amigo desordenan el cuarto aprovechando un descuido del rubio.No entiendo a los padres que le ponen a los hijos un nombre para luego llamarlos de otro modo (de hecho, yo permitiría registrar a los pequeños como Nacho, Paco, Curro y Pepe, entre otros), pero menos aún a los que le ponen a sus vástagos un nombre compuesto para acabar ignorando uno de ellos (lo de que se le pone el segundo para contentar a un familiar me parece una soberana tontería y no cuela). Yo tengo un primo que se llama Juan Alberto (casi todo el mundo, incluso sus padres, le llama Alberto), otro Pedro Enrique (Pedro), un amigo Luis Pablo (Luis), una amiga María Alejandra (Sandra), una abuela María Salvadora (María, afortunadamente, que mira que es feo el nombre) y una compañera Irene Aurora (Irene). ¿No es absurdo? Son ganas de hacer trabajar de más al del Registro Civil, así como de hacer sentir a tu hijo que ese diploma de la pared no es suyo porque no se identifica con un nombre compuesto.

Menos mal que a mi Nicolás no le va a pasar nada de eso, que él no tendrá nombre compuesto nunca, ¡sobre mi cadáver! Pussar och krammar!

Cada diciembre, la redacción solía ser una orgía de chocolates, bombones, trufas, turrones y todo tipo de delicados bocados hipercalóricos. Este año, en cambio, se ha notado la crisis hasta en eso y los paquetes con comida han bajado considerablemente su número y su volumen. No es que hayan desaparecido, pero nos sobra gula y no estamos acostumbrados a tan poca cosa.

Sea mucho o poco lo que llegue, es costumbre compartir la comida con los compañeros de secciones o departamentos que no reciben nada (Arte, Política, secretarias, técnicos, informáticos, limpiadoras...), pero empieza a correrse el rumor de que nos estamos pasando y que, incluso con la crisis de regalos, a este paso, van a acabar todos cebados.

Los jefes del departamento de Internet, por ejemplo, después de comprobar de lo que eran capaces de comer sus muchachos algunos días muy poco frugales, se han puesto manos a la obra y han colocado en el centro de su sala un llamativo cartel. Ahora cualquiera se acerca con bombones... Pussar och krammar!


Por ahora, me estoy librando de la gripe y de las cenas de empresa. A cambio, he caído en las garras de un espíritu mucho más maligno que el de la Navidad: el del bobo románticón. Todo empezó cuando mi amiga Liza, que vive en una preciosa casita en los alrededores de Estocolmo, me envío el mp3 de una canción que le gustaba mucho y de la que quería saber mi opinión. Se trataba de 'Tell Me', un tema de Sandy, ex-integrante del grupo alemán No Angels. Me encontré con una balada deliciosa y una letra romanticona que, gracias a la voz de la chica, consigue llegarte hondo cuando la oyes (en estudio, porque en directo ya sabemos que no da una a derechas).

Reconozco que me dejó algo 'tocado', pero no le di importancia hasta que me sorprendí a mí mismo tatareando el primer single en solitario de Amaia Montero, 'Quiero ser'. A mí la chica no me cae especialmente bien, aunque tampoco le tengo la ojeriza que tanta gente le profesa (como si la pobre no tuviera derecho a buscarse la vida por su cuenta y a adelgazar un porrón de kilos). Cuando oí la canción por primera vez, me gustó la letra, pero no la melodía. No sé cómo ha ocurrido, pero ahora el tema me convence y eso me da mucho miedo, porque es señal inequívoca de que alguien me ha pegado el virus de la cursilería y la ñoñez... ¿Alguno en el By el otro día?

El mejor modo con el que se me ocurrió combatir ese estado de atontamiento fue mediante una dosis alta de pop facilón danés de los años 80; o lo que es lo mismo: canciones de Kirsten Siggaard & Søren Bundgaard del estilo de 'Ka' du se hvad jeg sa' o 'Det' lige det' (como son eurovisivos y llevan trajes imposibles, me recuerdan a Corredero cuando las oigo –con cariño, no se me malinterprete–, que estoy seguro de que le tienen que molar).

¿Quién me iba a decir que sería peor el remedio que la enfermedad? Acabé oyendo, casi sin querer, la canción más bonita y romántica jamás cantada en holandés: 'Ik hou van jou' ('Te quiero'), de Maribelle, quien también participara en Eurovisión el mismo año que Kirsten y Søren (ése fue el error). Y ahí estaba yo, con la lagrimilla asomando, mientras el rubio daba palmas con las orejas porque sabía que le esperaban más achuchones que de costumbre (normalmente, soy un poco rancio para los mimos), y sin poder parar de oír el tema, con la piel de gallina. A estas alturas, creo que hubiera sido mejor una cinta de villancicos... Pussar och krammar!



PD: ¡Menudo estilismo el de mi prima! Los 80 fueron los años del punk y la chupa de cuero con tachuelas, pero también de los lazos. ¿Verdad, Nina?

Buscar algo concreto en Google puede ser la mar de sencillo o toda una odisea digna de las 12 pruebas de Astérix (sí, me gusta más que Hércules). Eso lo saben bien algunos internautas que llegan a mi blog tratando de encontrar información sobre 'pezones rojos', 'Carmen Maura desnuda' (es como lo de Concha Velasco y los Pikitonis, un gran misterio) o 'dónde pagar los recibos de Iberdola' (un clásico, porque alrededor de una docena de personas entra cada semana tratando de pagar la luz).

Ayer viví en primera persona uno de estos casos de búsqueda con resultado extraño, por no decir 'desviado'. Necesitaba encontrar ejemplos de fotos de fiestas de Nochevieja para un reportaje que estamos preparando y, mientras navegaba por Google Images, apareció un documento gráfico espectacular: el escaparate de Cosme Fotos, el estudio fotógráfico de Torrecillas de La Tiesa (Cáceres), un pueblo de 1.278 habitantes cerca de Trujillo. ¿Su relación con el Año Nuevo? Ninguna, pero resulta que allá se fue Max de Winter la pasada Navidad y, atónito ante lo que vió en la tienda, quiso compartirlo con los lectores de su blog.

Es para mear y no echar gota. Entre novias radiantes de blanco, tiernos efebos posan desnudos a lo Pierre et Gilles y machotes extremeños hacen lo propio emulando a Javier Bardem en 'Jamón, jamón'. Detalles como las bolas de nieve con foto o lo del bebé cabezón con cuerpo de Supermán no tienen precio. ¿Señoritas en bolas? Me temo que una, y casi parece un chico. Debe ser el único escaparate sospechosamente gay de la España profunda y me llama la atención que no hayan salido los vecinos a linchar al señor Cosme. ¿Es que ya no son válidos los estereotipos homófobos de las zonas rurales? ¡Ojalá! Pussar och krammar!

¿Quién no se ha enterado aún del zapatazo de despedida que se llevó George Bush de Irak? "Todos los españoles de bien", como dice Rajoy, se habrán alegrado, incluido yo, de que por fin alguien haya hecho algo que todo el planeta pedía desde hacía muchos años, pero eso no quiere decir que haya que aplaudir con algarabía la ocurrencia del redactor de Al-Baghdadia TV e incluso convertirlo en héroe.

Las ruedas de prensa no están para este tipo de menesteres. Es como si un médico que atendiera a Bush se dejara el instrumental dentro de su cuerpo para protestar por su nefasta política exterior o un bombero dejara que se chamuscase un brazo antes de rescatarlo de un incendio porque no está de acuerdo con su farsa de política medioambiental. La labor de un periodista es, ante todo, la de informar, no la de ejercer de 'ultra' en plena manifestación. Los zapatos, siempre en los pies, que más daño se puede hacer con la pluma que con la violencia, aunque dé gustirrinín ver el vídeo una y otra vez.

Ya me veo a los colegas europeos de Bush preparando informes de riesgos para ver cómo joder un poquito más a la prensa, como hicieron con los aeropuertos y la bolsita de plástico. Actualmente, para cubrir algo relacionado con presidentes de Estado, de Gobierno, ministros, mandatarios de autonomías... hemos de pasar muchos controles una y otra vez, algunos sin sentido. Ahora lo que nos faltaba es que los aumenten o, aún peor, que nos obliguen a descalzarnos en la puerta (para que no emulemos a Nuri al Maliki) y hacer nuestra labor con babuchas o pantuflas de las que suele haber en los baños de los hoteles.

Por cierto, para ejemplo de buen periodismo, el artículo de soitu.es sobre el famoso zapatazo, en el que explica que ese gesto no es una forma cualquiera de agredir, sino el mayor acto de desprecio que puede hacer un iraquí, para quienes los zapatos son símbolos de lo más rastrero e impuro de este mundo. También cuenta que los gritos de Al Maliki a Bush, llamándole 'perro', tampoco fueron gratuitos, ya que este animal es el segundo más detestado por el mundo árabe, después del cerdo. No es un artículo muy largo, y os recomiendo su lectura. Pussar och krammar!

Dijo Arwen que quería ver luces de Navidad, así que yo he fotografiado las que me pillan cerca de casa, es decir, las del árbol de Navidad imitando a un 'comecocos' que nos ha puesto este año el Ayuntamiento en Plaza de Castilla. Yo no digo que no sea muy original, pero de navideño tiene poco. Sólo falta que pongan un mando en cada cara de la pirámide para que los turistas puedan hacer campeonatos multi-jugador mientras esperan para hacerse la famosa y no por ello menos hortera foto de pose en las Torres Kio. Me dice un amigo que el año pasado estaba en Nuevos Ministerios, al menos nos queda el consuelo de que no encargan chorradas nuevas cada año a costa del contribuyente. Pussar och krammar!

SÓLO PARA AMANTES
DE LA BELLEZA MASCULINA
PROHIBIDO PERDERSE ÉSTA
ENTRADA DE OHLALA MAG

Mira que al principio no me convencían mucho estas chicas, pero entre que tienen una versión de 'Jump' que me encanta en la banda sonora de 'Love Actually', que ADORO su pedazo de canción 'Something Kinda Ooh!' y que me he enganchado al tema 'The Promise' después de ver su vídeo en infinidad de blogs de los que soy seguidor... ¡cómo no me iba a apuntar a su fiesta de Navidad!



Me temo que va a ser la única a la que vaya este año... ¡y encima virtualmente! No es que me quite mucho el sueño este tema, que soy de los que se recogen tempranito y gustan de dormir muchas horas a pierna suelta, pero me llama la atención que nadie de mi alrededor haya decidido celebrar una auténtica fiesta navideña, no sé si por la crisis o por el frío que hace. Por no haber, es que no tengo ni una triste cena de Navidad en la agenda (una alegría por el ahorro que conlleva para mis flácidos bolsillos). ¡Ni la del trabajo!, ya que no hemos conseguido ponernos de acuerdo en la redacción y la hemos pospuesto para más tarde (conociéndonos, para mediados de julio, como el año pasado). Vamos, que si no fuera por las luces*, quién diría que es Navidad... Pussar och krammar!

* Arwen, no me olvido de ti y de tu entrada sobre alumbrado navideño.

Ya hablé hace tiempo de mis primeras veces, pero hubo una anécdota que se me quedó en el tintero y que justo ahora celebra su 10º aniversario. Me refiero a la primera vez que canté en un karaoke. Como me suele pasar, no fue en la ciudad en la que vivía (por aquella época, en Pamplona), sino en otra bien distinta. En este caso fue en Bilbao, a donde había ido para encontrarme con muchos fans de Eurovisión en el congreso que organiza cada diciembre la Asociación de Eurovisivos (AEV).

De todo el mundo que fue, yo sólo conocía con anterioridad a una persona... y salí de allí sin hacer ni un sólo amigo nuevo (no sé cómo lo hago, pero me vuelvo asocial de repente y no hay quien lo cambie). Es cierto que había dos chicos muy guapetes con los que mantuve algunas conversaciones muy simpáticas y recuerdo a una pareja de novios más o menos de mi edad muy agradable; y no es que la gente me diera de lado o que yo no fuera majo con todo el mundo, pero no cuajó ninguna amistad. Además, a eso hay que sumarle mi despiste general, porque yo desconocía que a esos encuentro muchos iban buscando sexo y, como por aquel entonces era un pipiolo virgen que no se enteraba de la misa la media, no pillaba las indirectas. Eso sí, tampoco es que me llovieran las propuestas veladas, porque como no me gusta salir de marcha en plan crápula, siempre me perdía los momentos cumbres para esos menesteres: las fiestas en las discotecas que se habían organizado durante los días de congreso. Menos mal que ya cambié... un poquito.

Sólo estuve en una fiesta del congreso, en la que se hizo un karaoke eurovisivo (como fue por la tarde, mis horarios de abuelo prematuro no impidieron mi presencia). No recuerdo cómo me dejé convencer (igual la vergüenza de decirle al chico que organizaba el congreso, que fue muy atento conmigo, que no cantaba), pero acabé subido al escenario, sin saber muy bien qué hacer y estrenándome con cantante de karaoke... Como no podía ser otro modo, fue una canción en sueco. Lástima que carezca del chorro de voz de Jill Johnsson... Pussar och krammar!

PD: Canté la canción del vídeo, y me dijeron que no lo hice nada mal.

...te protagoniza un anuncio como le da la gana.

Menos mal que no vivo en Grecia, porque cada vez que veo una publicidad en la que sale Mixalis Xatzigiannis, mi cantante favorito, me entran ganas de comprar aquello que anuncia, ¡incluso cerveza! No lo puedo evitar. Es tan guapo, canta tan bien y me pone tan falote, que me resulta del todo imposible no tenerlo como prescriptor favorito. Es triste, porque me tengo por alguien capaz de sortear estos trucos pro-consumo, pero cuando uno es muy fan, pierde rápido la compostura.

Afortunadamente, con los famosos patrios que hacen publicidad no me pasa. O no los conozco (es el caso de Amaia Salamanca, que pensé durante meses que era una chica que había ganado un concurso para Tampax parecido al de Pelo Pantene y no una actriz) o no me dan ninguna confianza como prescriptores (aquí podría meter a Octavi Pujades, que vende alarmas; Manuel Giménez, que quiere que vayamos al dentista; Carmen Sevilla, incombustible cada Navidad con sus fragancias; Matías Prats y su banco o muchos futbolistas que no saben hacer la 'o' con un canuto, por ejemplo), así que no caeré en las garras de las firmas que anuncian. Pussar och krammar!





Tenía ganas de ver una película que me impactara, que me dejara sentado en la butaca durante los títulos de crédito mientras seguía sin asimilar lo que acababa de ver. Por fin la encontré: 'La ola'. Es una mazazo brutal de realidad y te deja anodadado comprobar la fragilidad del ser humano a la hora de aceptar como suya e interiorizar una ideología de carácter fascista (especialmente si tenemos en cuenta que está basada en un hecho real: el experimento 'La tercera ola').

cartelCuenta la historia de un profesor de instituto alemán que intenta enseñar a sus alumnos qué es la autocracia mediante un experimento que se le escapa de las manos y acaba generando, a sus espaldas, un movimiento de corte fascista. Cuando se da cuenta de lo que ha creado, puede que sea muy tarde...

No sé qué credibilidad tengo como crítico de cine, pero creo que no es una película que se pueda dejar de ver y os la recomiendo vivamente. Es impactante, brutal, de las que te deja sin habla. Además, el hecho de que pase en Alemania la hace aún más interesante, con el trasfondo de los movimientos neonazis aún vigentes en el país. En este país, la película ha arrasado.

Hablando de Alemania, me marcho a Stuttgart por temas de trabajo durante unos días y no sé si actualizaré. Ya estuve allí durante el Mundial de fútbol, justo el día que jugaba España contra Túnez, por lo que tengo ganas de ver la ciudad (si hay tiempo, que en estos viajes nunca se sabe) sin la marea roja de aficionados que llenaron por completo el centro. ¡Qué ambientazo! Yo, que no soy nada seguidor de la selección, hasta me pinté la cara con la bandera. Era impresionante cómo se contagiaba el buen rollo y las ganas de fiesta. ¿Otra 'tercera ola'? Pussar och krammar!

Echo de menos al rubio y a su culo merendable

Esta mañana, bien temprano, me despertó el portero dando fuertes golpes en la puerta. Me dijo que recogiera inmediatamente las cosas y que me marchara deprisa, que a las 8 no quería ver nada que evidenciara mi presencia allí los últimos 10 años. No puedo alegar que me cogiera de sorpresa, ya que el aviso de desahucio había llegado puntual, pero reconozco que no le hice mucho caso. "Total, si aún queda mucho", pensé cuando lo recibí. Pero llegó el día y yo en pijama y con legañas. No es el mejor 'look' para partir del paraíso de los veinteañeros, y mucho menos para entrar en esa cueva oscura que me espera tras el abismo que separa los 29 de los 30, pero no me decidí a tiempo por un conjunto aceptable y seguía sin arreglar cuando me dieron la patada. ¿Alguien sabe dónde compran ropa bonita y barata los treintañeros novatos? A ser posible, que no sea de color negro...

No recuerdo si de pequeño pensé alguna vez en cómo sería mi vida a los 30. De hecho, no creo que pensara nunca en serio en ese tema, o al menos no más allá de cuando acabara la carrera y comenzara a trabajar como periodista (lo mío es vocación de toda la vida) a los veintipocos. Lo que está claro es que, de haberlo hecho, no hubiera imaginado apenas nada que se pareciera a la realidad, salvo los viajes, porque siempre he tenido ganas de descubrir sitios nuevos, hablar otras lenguas y montar en aviones de mil compañías diferentes; pero el resto, rien de rien.

Una de las cosas que me hacen gracia de mis cumpleaños (en esta ocasión, cumpledécadas) es cuando llega la chica de turno (siempre son chicas) y te dice lo de "ya decía yo que tenías que ser Sagitario". Es la frase que más me descoloca, ya sea aplicada a mi persona o a cualquier otra. Yo creo que son paparruchas. He cogido de la web astrology.com el perfil de un Sagitario común y no veo nada que no pueda aplicarse a un Aries, un Géminis (el signo más opuesto al mío, según la web, y que, paradójicamente, es el del rubio) o un Leo. ¿O es que a los Piscis no les mola viajar? ¿Acaso los Virgo no quieren ser independientes? ¿Ningún Tauro tiene confianza en sí mismo? Si leemos los doce signos en el diario, y no sólo el nuestro, es posible ver que en todos ponen las mismas predicciones abstractas de siempre. ¡Paparruchas! Pussar och krammar!

A mediados de la década de los 90, Andalucía Occidental vivió uno de los peores periodos de sequía de su historia. No llovía, literalmente. Ninguna gota de agua en meses, más de dos años sin que el cielo se abriera para depositar más de 1 litro por metro cuadrado. Las vides de Jerez se secaban sin remedio y la remolacha azucarera agonizaba, al igual que la economía de muchas familias. Todos en mi ciudad aprendimos a convivir con los cortes de 12 horas de agua y no abrir el grifo más que lo estrictamente necesario (aún hoy me siento culpable si me lavo los dientes o las manos y no lo cierro mientras me cepillo o enjabono).

Fue en ese contexto en el que nació mi primo Antonio. No supo lo que era la lluvia hasta que cumplió los dos años, y corrió asustado hacia su madre cuando, por la ventana, empezó a ver agua que caía sin parar, como si alguien hubiera puesto una ducha gigante en el cielo. Veía a sus vecinos sacando esas cosas que tenían en la entrada de sus casas, llamadas paraguas, y que nunca entendió para qué servían. Él mismo, cuando vio que nadie se alteraba porque lloviera y que incluso parecían contentos y felices de que estuviera ocurriendo, se acercó tímidamente a la puerta de cristal del balcón de nuestra abuela para ver la calle llena de agua, charcos que crecían de tamaño en minutos, aceras anegadas y mucha gente que corría hasta el primer lugar techado que encontraban.

Es en días lluviosos cuando más me gusta recordar aquellos años. Por más que me queje de lo molesta que es la lluvia o el tener que ir con un aparatoso paraguas a cualquier lado o que las calles están llenas de barro, no debo olvidar que es esa agua que cae lo que nos da vida. Sólo son tres moléculas átomos, pero forman la combinación más hermosa de la naturaleza. ¿Quién quiere oro en un planeta que sea sólo un desierto? Pussar och krammar!

Hay muchas personas en el mundo con una compulsión en común: comerse las uñas. Sin embargo, a algunos no nos basta con diez dedos y, a falta de flexibilidad para llegar a los pies, nos da por morder también la piel que taparía una uña cuidada y sin mordisquear, es decir, la de la punta de los dedos.

El problema surge cuando, tras años de comer uña y piel, ésta se rebela y ralentiza la velocidad en la que se acumulan la diferentes capas que forman la epidermis, lo que deja al dedo débil y desprotegido ante las inclemencias del frío. En esto llega el otoño, e incluso la primera nevada de la temporada, y la piel, que a duras penas resistía ya, empieza a cuartearse y a quebrarse ante el menor roce. Resultado: la punta de los dedos comienza a llenarse de cortes que sangran y heridas que se infectan y pican mucho.

Y en esas estoy. Mi dedo índice derecho ha dicho "basta" y la piel de su punta se ha llenado de fisuras. Tuve que ir a la enfermera de la empresa para que me lo vendara, ya que era imposible escribir sin sentir dolor. Utilizó un aparato que está fabricado expresamente para poner gasa tubular en los dedos y que no había visto nunca en mi vida. Yo ya había probado con tiritas (apósitos), pero me dolía y me cortaba la circulación del dedo, así que decidí acudir a una profesional. Mano de santo. Me molesta un poco al escribir y me salen muchas erratas porque pulso varias teclas a la vez, pero no me duele al pulsarlas y estoy contento. Ahora en el curro me llaman 'el leproso' y 'el canibal'... ¡a que se quedan sin tapeo el jueves! Pussar och krammar!

Semana rara la que me espera, con el rubio investigando en Lisboa, en el laboratorio de Shepperdsen (no dejan de sorprenderme estas casualidades de la vida bloggera), y yo cayendo sin remedio y sin su compañía en el pozo de la treintena. Para evitar depresiones y melancolías varias, he previsto dos after-works (que es como se llaman ahora las copichuelas después del trabajo) que me animarán seguro, sobre todo porque la compañía de ambos promete.

Tengo qué pensar qué llevo a la oficina por mi cumpledécadas, porque hay que aprender del resto y no hacer lo mismo. Lo más fácil sería llevarles a todos a desayunar al bar y ahorrarme problemas, pero siempre me ha gustado llevar algo de picar, sobre todo para así poder convidar a compañeros de otras revistas (si opto por la opción bar, sólo los de la mía podrían venir), así que la dicotomía por ahora es si dulce o salado en la redacción.


Por cierto, ya es oficial: estoy enganchadísimo a 'Betty'. Ayer domingo, aprovechando que ya me habían abandonado, me vi hasta el capítulo 15º de la primera temporada, y no sé de quién soy más fan: si de Wilhelmina Slater (a mí lo que me mola es ser malo, y si encima tengo el estilazo y el equivalente en hombre del cuerpazo de Vanessa Williams, qué más puedo pedir) o de Amanda (que también es un bicho, pero se divierte más con sus maldades, que Wilhelmina es demasiado estirada y no le gusta meter el dedo y pringarse).

Lo que hecho de menos es algo más de carnaza masculina, porque es cierto que Daniel está merendable, pero el resto (salvo un stripper que sale en dos capítulos y el contable, que sólo enseña cacho una vez) deja mucho que desear. De todos modos, aún me quedan muchos capítulos por ver, así que espero que la serie mejore en este punto. Esta noche, si nada lo impide, me veré algunos más. Pussar och krammar!