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Nos volvemos a leer a partir del 1 de agosto.
Pussar och krammar!

Me he cansado un poco de mis AussieBum clásicos, e incluso he llegado a rescatar del cajón algunos Ck que tenía de mi etapa pre-australiana. No es que me vaya a pasar ahora a los Soy, la marca navarra de ropa interior (por cierto, que el rubio tiene un par y le quedan de fábula), ni nada de eso, pero ando algo desmotivado con el tema underwear, así que a ver si veo en Corea alguna firma autóctona que me llame la atención y me compro algunos.

Si no fueran tan caros (casi 27 euros cada uno), lo nuevo de los australianos, el calzoncillo Spin, estaría en breve en mi cajón. No porque me hayan emocionado mucho, sino porque puede que comprando uno con tanto colorido y estética retro (que no me guste en las paredes no implica que no esté bien haciéndome marcar glúteos) consiga un nuevo aire que me quite esta pereza de encima. Eso sí, lo que nunca me cansa es ver los vídeos promocionales que hacen con sus nuevos modelos de calzoncillos y bañadores... ¡si hasta la música me gusta! Pussar och krammar!



Soy el del gorro azulAyer jueves, Madrid vivió una de las tardes más calurosas de este verano, y yo me la pasé al sol, alrededor de tres horas yendo de tienda en tienda en busca de mi futuro teléfono móvil (el sueño del iPhone desapareció). Unos me decían que lo podía comprar en el Phonehouse del número 30 de Gran Vía, pero de allí me mandaron al que hay en el 80, donde me redireccionaron infructuosamente al que está en Callao. Al final, lo voy a comprar por Internet, más concretamente por Ebay, si no me joden la apuesta (lo sabré a la hora de la siesta).

Sigo siendo el del gorro azulLa casualidad quiso que, mientras sudaba en el centro, me mandaran al mail las fotos que nos hicieron los chicos que organizaron el viaje a Lofoten, de una calidad mil veces mejor que las mías. ¡Qué recuerdos! (salvo lo del helicóptero, claro) Pero, sobre todo, ¡qué añoranza de la nieve y el fresquito polar! Con mucho gusto me volvía a marchar yo a esas latitudes, si no fuera porque, de hecho, este domingo me toca volar a Helsinki, que es nuestra parada técnica antes de poner un pie en Corea.

¿No se suponía que estábamos ante un verano loco donde las temperaturas serían mucho más bajas de lo normal? Pues que yo sepa, salvo una tarde o dos mañanas, en Madrid hemos padecido el mismo calor y las mismas pocas ganas de salir a la calle que siempre. En casa no tengo aire acondicionado, y a veces se convierte en una sucursal del infierno de tanto calor que hace, pero lo prefiero a estar a pleno sol en Gran Vía como ayer.

Los meteorólogos anuncian que pocos días superaremos los 24ºC en Corea, lo cual es un alivio, porque el año pasado me harté de calor tórrido en Zagreb, y un año antes en Chipre. A este paso, me veo el verano de 2009 de vacaciones con el rubio en Canadá, Siberia, Tierra de Fuego... allá donde me prometan temperaturas máximas por debajo de 18ºC. Pussar och krammar!

PD: ¿Quién se marcha hoy un mes de vacaciones? ¡El del gorro azul!

Dice Peritoni que parece que en este blog ya no tienen cabida los rubios merendables, pero se equivoca. Es cierto que ando últimamente poco hormonal, pero eso no quiere decir que mis principios no sigan siendo los mismos. Uno no renuncia a sus raíces así como así. El problema es que, después de tanto tiempo sin dar vidilla a la vista, no sé qué rubio puede estar a la altura de una reentré como este blog se merece.

El primer candidato en el que pensé fue en Mike The Miz, un norteamericano que se hizo famosete en su país por participar en MTV y algunos programas de tele-realidad. Su mejor baza era la erótica que los heteros suelen ejercer sobre indefensos e inocentes chicos homosexuales que no terminan de decidirse a la hora de dar mordiscos a gluteos que piden dentelladas a gritos.



El problema era que Mike, bastante pudoroso, nunca quiso fotografiarse desnudo, o al menos no que yo sepa, por lo que podía resultar una elección un tanto descafeinada para los lectores que, como el bueno de Peri, buscan carnaza en todo su explendor. Es decir, que si no hay pito, no hay mito, por lo que preferí jugar sobre seguro y escoger a David Rich, un modelo que, al menos una vez, sí mostró sus partes pudendas.

Pero fue tener preparado el montaje y darme cuenta de que no sólo puedo pensar en Peri, porque también tengo lectores (sobre todo lectoras) que son muy pudorosos y que prefieren lo de enseñar sin mostrar, para que vuele la imaginación y todo eso. Además, el rollo cuerpo con aceite no les mola nada y gustan de un rollo más artístico. Menos mal que tenía a Travis Hanson para este tipo de eventualidades.



Pero si escogía a Travis, no iba a ser una elección mía, sino más bien del público, y eso contradice la ley bloggera del 'es mío y me lo follo como quiero', así que mejor hice caso a mi instinto y decidí que el modelo que más me hiciera babear sería el que ilustraría esta entrada. El ganador no podía ser otro que Michael Churchill, que es lo más cercano a un cuerpo 10 que conozco y al que estoy dispuesto a hacerle de todo... se deje o no. Pussar och krammar!



Sigo flipando. Una tormenta épica anegó ayer por la tarde calles, comercios, garajes y polígonos industriales en Jerez, tras descargar 48 litros en apenas 40 minutos. La verdad es que el centro de la ciudad suele anegarse con cada lluvia torrencial, pero lo de ayer fue flipante, sobre todo porque afectó a un montón de barrios. Para variar, luego salió el sol y volvió el calor sofocante. Cosas de Jerez... Pussar och krammar!


Fotos de Diario de Jerez.

Leo a Casta y me digo que no, que no puede ser verdad eso de que a los embarazados, justo antes de parir, les da por hacer el triple de vida social, para luego recluirse en una especie de guarida durante una hibernación de dos, tres o cuatro años (si no son más porque llega el segundo vástago). Pero lo pienso con más detenimiento y me doy cuenta de que sí, de que tiene más razón que un santo que no miente.

Hace unas semanas comprobaba en mi propia piel cómo una de mis mejores amigas, que acaba de tener a su segundo hijo (los ha tenido en menos de 4 años), se convertía en una completa desconocida. Me quedé espeluznado, y es que, durante más de veinte minutos de conversación telefónica, en ningún momento me preguntó qué tal estaba o cómo me iba. Sólo habló de sus hijos, de si dan lata o si no y de que hacía mucho calor en Jerez. Es extraño, antes era una persona muy atenta, preocupada por los demás, y se interesaba de verdad por cómo me encontraba. Ahora no ve más que sus hijos, y me temo que no seré yo el que aguante muchas de esas conversaciones en el futuro. Por lo menos a medio plazo, que igual cuando los niños se emancipen vuelve a ser la persona encantadora que fue. (I miss you)

No es que huya de conversaciones sobre bebés y maternidad, pero sí de la falta de reciprocidad en cualquier tipo de relación. Afortunadamente, no faltan ejemplos contrarios. Unos amigos de Londres del rubio que también viven ahora en Madrid acaban de tener un hijo sietemesino. El pobre lleva en el hospital desde que nació hace dos meses y ya lo han tenido que operar, lo que ha tenido a la familia muy preocupada. Aún con su hijo en la UCI, fuera del horario de visitas (ni los padres pueden estar fuera de esas horas), quedaron con nosotros para comer un domingo y la conversación, aunque se habló del bebé, no fue 100% paternidad/hospital/bebé, si no que se interesaron por nuestro viaje a Corea, por la mudanza del rubio, cotilleos de Londres, la casi segura pérdida de empleo de ella... y así un montón de cosas. Cuando estaban embarazados, nos juraron que no serían de los típicos que se olvidan de que hubo una vida antes de ser padres, y por ahora lo han cumplido.

También está Nanyu, al que hay que reconocer, aunque me acuse de pelota, que ha incorporado al bebeto a su vida sin transformarla del todo, y sigue con sus maravillosos tours gastronómicos y sus amistades al día. Yo creo que es de eso precisamente de lo que se trata, de sumar, porque los amigos de siempre se alegran de verdad cuando llegan los niños y entienden que sea más complicado quedar que antes, pero de ahí a que los padres desaparezcan o sólo sepan hablar de bebés y biberones, va un trecho. Cuando el rubio y yo tengamos a Nicolás con nosotros, os aseguramos que no cambiaremos nada de nada, y aún así seremos los mejores padres del mundo. Pussar och krammar!

Uno de los temas recurrentes de este blog son los chicos merendables, pero no siempre son aquellos por los que casi todo el mundo babearía sin remedio, es decir, los 'guapos objetivos'. Disfruto mucho más cuando escribo sobre los que sólo a cuatro más, aparte de a mí, nos ponen falote, y no porque ahora me vayan los feos (quita, quita), sino porque éstos andan eclipsados por las grandes estrellas del guaperío o apenas una minoría tiene acceso a sus encantos. En esta ocasión, me gustaría subir a mi Olimpo particular de tíos buenos a Diego Pérez (derecha) y Javier Antón (izquierda), dos de los vascos que más me ponen del mundo mundial (por supuesto, en esta lista no cuentan ni Nanyu, ni mi amigo Santi, ni Yon González).

Diego PérezDiego PérezDiego PérezDiego Pérez
Javier AntónJavier AntónJavier AntónJavier Antón

Ahora que lo pienso, cada vez hay más vascos en esa lista. Está claro que los genes de Euskadi, cuando se ensamblan bien, dan unos resultados excepcionales (lástima que el 80% de las veces, en el caso de los chicos; y el 96% en el de las chicas, no ocurra esto). En el caso de Diego y Javier, al menos, sí. Son actores del programa de humor de ETB 'Vaya semanita', que aunque ya no es tan gracioso como en sus dos primeras temporadas, a mí me sigue gustando, sobre todo desde que estos dos se 'mediodespelotan' en tantas parodias. Si es que están para decirles de todo... como en el vídeo. Pussar och krammar!

...430 kilos de arroz, un cargamento de melones, un curso de preparación al parto, 2.500.000 cerillas, cien armónicas, 1001 cuentos infantiles, que un corneta le despierte al toque de diana durante un mes, un tour de quince días por la provincia de Madrid, un cargamento de cacahuetes, un frasco de arena, un abono de temporada para ver a la U.D. Las Palmas, 200 caretas, dos tumbas en Bilbao, un camión lleno de pepinos y una ordeñadora automática?

Imagínese que acude a una entrevista de trabajo y la persona que le atiende le dice que el puesto disponible no es gran cosa, que tendrá que trabajar alrededor de 18 horas diarias y todo ello por un sueldo ridículo. ¿Aceptaría el empleo?

Ahora póngase en la siguiente situación: El cuñado de un amigo le pide que le acompañe a comer a un restaurante donde la especialidad es la comida fritanga bien cargada de aceite negruzco. No sólo tendrá que invitarle, también deberá limpiar parte del local, porque estará obligado a ayudar a los camareros. Se me olvidaba, en su misma mesa estará un vecino con el que no se habla, un amigo de la Facultad que le hincó un puñal en la espalda y al menos una de sus antiguas parejas. ¿Iría a comer a ese sitio?

Es decir, ¿aceptaría hacer algo, sabiendo de antemano que lo va a pasar muy mal si lo lleva a cabo? Y no me refiero a esas situaciones en las que hay que sufrir al principio para luego esperar sentado una lluvia de felicidad. Aquí no hay más beneficio que el que pueda encontrar en la congoja, la tristeza y la pena.

Sin duda, hay que ser masoquista para decir que sí. Por eso, como yo aún no disfruto pasándolo mal, he decidido que no veré en el cine 'Posdata: Te quiero'. Fue ver el trailer el otro día y tener que sacar los pañuelos, con el corazón en un puño, así que como para verla entera. Suficiente tengo yo con mis propios dramas como para encima pagar por una nueva llantina antológica. En fin, que muy mal los de Filmax, que un traíler está para atraer al público, no para que salga huyendo. Pussar och krammar!

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A veces, como bien cuenta Athena en su blog, los alumnos de un colegio pueden llegar a ser muy difíciles, especialmente cuando tienen que ver una película que, por la razón que sea (es en blanco y negro, apenas tiene efectos especiales, se hizo décadas antes del nacimiento de Martín Rivas...) no les interesa un pimiento.

En mi colegio nunca se nos puso una película, así que tampoco tuvimos la oportunidad de pasar de ella. En BUP sólo me pusieron 'Remando al viento', soporífera incluso para detestarla. Tuve que llegar a la Universidad, con sus aulas con proyector, para ver cine. De hecho, creo que me harté: 'Gallipolli', 'Blanco' (¿o era 'Rojo'?, ¿'Azul'?), 'Misión Imposible', 'Fargo', 'El Club de los Poetas Muertos'... e incluso 'Cube', de la que tuve que hacer un trabajo para una asignatura que se llamaba Epistemología de la Comunicación y de la que aún hoy sigo sin saber de qué iba ni qué pretendían enseñarnos (y eso que saqué un Notable de nota final, y esa misma nota en mi ensayo sobre la película).

Lo más surrealista ocurrió en Primero de carrera, durante la asignatura Historia Contemporánea de España, ya que un día de clase nos pusieron ¡¡¡'BRAVEHEART'!!! Que alguien me diga qué tiene de España y/o de Historia Contemporánea las aventuras de William Wallace por las montañas escocesas. Yo sigo sin saberlo, y me temo que todos mis compañeros de promoción andan en las mismas.

Ya puestos, que nos hubieran puesto la que, para mí, es una de las mejores películas históricas que se hayan hecho nunca en España: 'Juana la Loca', que sigue estremeciéndome cada vez que la veo (lástima que se estrenara años después de licenciarme). Es una pena que no se hagan más filmes de este tipo en nuestro país, porque no será por falta de episodios históricos interesantes. Me acabo de terminar el libro 'Los grandes polvos de la historia' y anda que no hay buenos guiones en las biografías de nuestros reyes de los últimos diez siglos para hacer películas dignas de un Oscar. ¿Quién se atreve con la de Isabel II, obligada a casarse con un homosexual amanerado e incapaz de eyacular? Pussar och krammar!

¡Bambú!La edición masculina del 'Vogue' americano ha publicado un bazar bastante divertido sobre objetos relacionados con el mundo de la barbacoa, quizás el único aparato doméstico que rezuma testosterona por los cuatro costados. Entre los artículos que destaca me ha llamado la atención un juego de platos de bambú que me ha trasladado de golpe a la cocina de la casa de mis padres, a cenas a base de tapeo y langostinos de Sanlúcar en familia.

Qué gran verdad es esa de que no sabemos valorar las cosas a las que hemos tenido acceso toda la vida. Y es que mi madre lleva usando platos de bambú (más bonitos que los de la revista, que son muy sosos) desde que nací, y siempre los consideré un artículo retro y poco higiénico. Ahora resulta que son lo más trendy, elevados por 'Vogue' al Olimpo de la decoración. Ver para creer.

Setentero¿Es posible que estemos ante un revival setentero en materia de interiorismo? Espero que no, porque el papel pintado para las paredes aún me da grima (y eso que en mi casa no los hubo) y porque nunca entendí la fascinación que el marrón provocó en esa generación de nacidos en los años 50 y 60 (sobre todo conjuntado con el rojo, el naranja y el amarillo, siempre en grandes círculos). En mi casa había desde cortinas al tapizado del sofá, pasando por manteles, con estampados de esos colores. Luego llegaron los años 80 y nunca más se supo, pero no hay que bajar la guardia, que a ver si a mi madre le da por visitar la web papelesdelos70.com y empieza a tener ideas. Miedo me da. Pussar och krammar!

Ukelele¿Alguna vez habéis oído el sonido monótono y poco agraciado del ukelele, ese aborto de guitarra que sale en todas las películas que se ruedan en Hawai? ¿Alguna vez ha sido a las dos de la mañana? Para mi desgracia, yo puedo contestar que sí a ambas preguntas. Mis vecinas de abajo (a.k.a. las niñatas de Educación Especial) decidieron mudarse hace unos meses con semejante artefacto del demonio bajo el brazo y, desde entonces, he tenido que oír su mierda de música con más frecuencia de lo que quisiera, aunque nunca como aquella noche...

Era un sonido desagradable, siempre el mismo, como si se rasgaran las cuerdas una y otra vez sin sentido, y no cesaba nunca. Bajé una vez a cagarme en todo, ya que era la 1.30 de la madrugada y quería dormir. Nadie me abrió cuando toqué el timbre, pero se callaron. Diez minutos después decidieron que ya podían volver a tocar el ukelele de los huevos, así que volví a bajar, alucinando ante la falta de respeto y con un cabreo que me iba a comer a una de esas dos zorras como no se callaran. Toqué el timbre y, como antes, se callaron, pero no dieron la cara. Volví a tocar el timbre unas tres veces más. Como nadie abría, decidí poner ON el modo Bree van de Kamp y dejé el dedo pulsando el timbre unos veinte segundos, hasta que abrieron.

Un consejo, si alguna vez tenéis que enfrentaros dialectalmente conmigo, nunca, pero nunca, me déis tiempo para pensar un discurso. La retórica es mi aliada y esa imbécil de vecina de mierda que tengo me dio muchos minutos para pensar mil modos de retorcerle el pescuezo (lo que me jode, porque no tengo que hacer de padre de ninguna retrasada mental). Encima, la muy estúpida decidió actuar de un modo que nunca he soportado en nadie: el de me callo, me quedo quieta en el sitio, pongo cara de cordero degollado y aguanto el chaparrón porque soy lela.

En esas surge un argentino de su misma edad (no más de 20 años), me pide perdón y me asegura que el ukelele se acabó por esa noche (la otra seguía sin abrir la boca). Le digo que eso espero y me vuelvo a mi casa... pensando que el muy cabrón era clavadito a Gael García Bernal y que mejor mandábamos a la estúpida de mi vecina a su cuarto con la guitarrita de los cojones y él se venía conmigo a 'pedirme disculpas' como está mandado. Pussar och krammar!

Tiger WoodsQue tiemble Tiger Woods, que dentro de nada tendrá que buscarse un nuevo trabajo. Para asombro de propios y extraños, el rubio se ha desvelado como una firme promesa del golf en La Manga y ya está incluso pensando en comprarse un palo para practicar con su más que merendable compañero portugués de laboratorio. Nuestro instructor, un australiano muy simpático, no paraba de preguntarle si realmente era la primera vez que jugaba, de lo bien que lo hacía. Menos con el de madera, estuvo fenomenal con cada uno de los palos; y los aplausos fueron más que merecidos. Parece ser que los años de violín le han servido también para esto. ¡Si es que es un portento! Sobre mi actuación, digamos que domino mejor otros palos...

Para celebrar su éxito, qué mejor que una reunión familiar. Mis suegros, a los que aún no conocía, fueron a recibirnos a la T4, donde me fueron debidamente presentados. Es la primera vez que conozco a los padres de un novio y casi me da un chungo de lo nervioso que estaba. Sé que sonará a ñoñada, pero, como tengo casi el doble de edad de la que la gente suele tener ante esa primera experiencia 'familiar', llevo muchos más años de los que debiera agigantando el simbolismo de lo que debe ser eso de 'conocer a los padres de tu chico'. De ahí que llevara tanto tiempo evitándolo, incluso mareándome cuando alguien me sacaba el tema. De hecho, para no joderme el fin de semana, aunque sabía desde el sábado que iba a conocer a mis suegros, preferí no pensar en el tema hasta que no nos montáramos en el taxi que nos llevara al aeropuerto.

Menos mal que, al final, el encuentro resultó ser breve, porque estuve a punto de pedir las 'otras' pastillas azules famosas. Yo creo que les caí bien y ellos a mí también, pero creo que necesitaré algunos meses (¿años?) para el próximo, donde seguro que volveré a estar, como dicen por ahí, más nervioso que Marco en 'Sorpresa, sorpresa'. Pussar och krammar!

Nunca he podido soportar los motes, y mucho menos a quienes los usan y a los que permiten con una sonrisa que se les llame de un modo tan zafio como 'el chino', 'la larga' o 'el maki'. Creo que es lo más denigrante que existe, por mucha amistad encubierta que pretendan darle. ¿Acaso es cariñoso llamarle a una niña 'la pelos'?

Peor me caen los que llaman a los demás por su apellido, no sé si por hacerse los profesionales, los chulitos o por denotar una relación sin ningún tipo de intimidad, propia de jefes y subordinados. ¿Para qué tenemos un nombre? ¿Para que nos llamen Pérez, Martínez o Povedilla? A mí me encanta el mío y me hervían los higadillos cuando alguien me llamaba por mi apellido en el instituto, que creo que fue la última vez que me pasó (gracias a mi mala leche, lo atajé de raíz).

Matt 'el viajero'Afortunadamente, nunca he tenido motes. Como mucho, variaciones de mi nombre que escondían amistad, confianza y, sobre todo, mucho cariño; así que me he librado de dar unas cuantas hostias (que cuando a mí me sale la vena bruta...). Un momento, ¿nunca? No, hay una pequeña aldea que resiste... en mi caso un mote que me puso mi buena amiga Asun: el de 'Tío Matt', que me encanta porque se ajusta bastante bien a la realidad, ya que no paro de enviarle postales cada vez que viajo a algún sitio, como hacía el fraggel con su sobrino Gobbo.

Este fin de semana, en cambio, me temo que se quedará sin postal, porque tengo que pasarlo en La Manga (Murcia) por temas de trabajo y no voy a tener ni un minuto para acercarme a una estafeta de correos. Lo siento, pero he tenido una semana bastante mala y lo único que quiero es relajarme y aprender un 'baile zen' que me han recomendado para el buen karma y que, por lo visto, es mano de santo si se hace junto a una piscina. Aquí os dejo un vídeo con el baile en cuestión, que no parece demasiado difícil. Nos leemos el lunes, con todos los chakras, espero, repletos de energía. Pussar och krammar!

Llevo toda la semana confundiendo a 'soy-el-puto-dios-del morbo' Josh Hartnett con 'no-estoy-más-tremendo-porque-no-quiero' Ashton Kutcher (que tanto barbilampiño acaba confundiéndome). Y es que algo sí que se parecen, ¿no?

Josh HartnettAshton KutcherEl primero es la imagen de la próxima fragancia para hombre de Emporio Armani; y menos mal que al final no lo he tenido que entrevistar, porque ya me imagino el panorama si me da por preguntarle sobre su noviazgo con Demi Moore o qué sintió cuando besó al más que merendable Sean William Scott en 'Colega, ¿dónde está mi coche?', esa película épica donde las haya. Me di cuenta de mi error en la propia presentación de la colonia, ayer al mediodía. ¡Imperdonable!

Por cierto, que 'Diamonds for men', la fragancia en cuestión, huele bastante bien. En España saldrá a la venta en septiembre y pocas veces una colonia me ha gustado tanto de entrada como esta. Es muy fresca y tiene una marcada nota de coco, un olor que me fascina (como el del yuzu) y que la hace muy especial. Sin duda, un buen trabajo el del perfumista, que no os creáis que es el propio Giorgio Armani, ni mucho menos. Éste se conforma con poner su nombre, coger el dinero que le pasa L'Oréal por la licencia y posar para las fotos. El precio del frasco más pequeño, el de 30 ml., será de 40 euros; pero probarla en cualquier aeropuerto o perfumería es gratis, así que espero que alguno se anime a comprobar si exagero o no en mi crítica. Pussar och krammar!

Cuando liberalizaron la telefonía fija en España, corría el año 1998, yo era un tierno estudiante universitario. La primera consecuencia positiva que trajo este acontecimiento a mi vida fue que se acabaron las broncas continuas en casa de mis padres cuando me dedicaba a llamar por teléfono a mis amiguetes de la Facultad, cada uno de una provincia diferente. Sólo tenía que marcar cuatro números antes del de la persona con quien quería llamar y era yo quien pagaba, pudiendo hablar lo que me diera la gana. Me tuve que apuntar a varias compañías, porque siempre me iba a la más barata y, a los pocos meses, quebraba. Al final, acabé con Jazztel.

Como en la última década la telefonía ha cambiado una barbaridad y las llamadas de fijo a fijo son gratis desde hace un tiempo, independientemente de si son locales o provinciales, hace ya mucho tiempo que no tengo que usar mi 'línea privada de cobro'. De hecho, el último recibo que tuve de Jazztel, de 1,46 euros, me lo pasaron en junio de 2006. Así las cosas, como llevaba ya dos años sin usar el servicio, decidí darme de baja ayer, no fuera que empezaran a cobrar cuota de alta o algo así y me pillaran fuera de onda. Además, así mi hermano puede, si quiere, pasarse de Telefónica a Jazztel.

Qué sorpresa cuando me pasan con el Departamento de Cobros y me dicen que tengo una factura de 3,54 euros pendiente de pago ¡desde marzo de 2005! Pocas veces he flipado tanto... De hecho, hasta la telefonista estaba alucinando, porque estaban todas las facturas posteriores a esa pagadas e incluso tenía constancia de que nunca se me notificó nada. Yo ya me esperaba el palo del siglo porque, áunque el total fuera miserable, estamos hablando de tres años de intereses... pero no, no me han cargado ni un sólo centimo de más. Pagué con VISA y me pasaron con una argentina que, después de marearme un pelín (pero no demasiado), me dio de baja sin necesidad de que enviara faxes, actas notariales, estampitas de la Virgen de la Macarena ni ninguna de las mil mierdas que te suelen pedir en este tipo de empresas cuando solicitas el fin del servicio.

Si lo hubiera sabido, no robo el BioFrutas Pacífico en El Corte Inglés el otro día (me llevé dos y pagué sólo uno...), que esto de no parar de delinquir (moroso y ladrón, tiene tela) es una cosa muy mala y, como se entere mi madre, me deja sin regalo de cumpleaños, fijo. Pussar och krammar!

...en un lejano país llamado Blogosfera, escribía feliz su blog un estudiante de Valladolid con espíritu 100% británico llamado Ben (Ru-Bén). Hace meses que no actualiza (Nanyu ya lo ha dado por muerto), pero eso no quiere decir que los que le leímos en su día nos hayamos olvidado de él. En su última entrada, en el mes de abril, nos contaba que había ganado el concurso de la firma de moda Everlast, cuyo premio era participar de la campaña de publicidad de la marca como modelo. Pues bien, desde hace unas semanas ya es posible ver el resultado en vídeo (aquí pantallazo).

Ben

¡ENHORABUENA!