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El rey de la casa


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¡En Cagliari!

Ayer fue el cumpleaños del rubio. Mi regalo, además de una rica tarta Sacher que cayó en un abrir y cerrar de ojos, consiste en un fin de semana alejados de Madrid. Esta tarde, después de comer, nos esperan unas horitas de avión y un destino que supera, según las previsiones, los 23ºC. ¿Volveré moreno? Es el objetivo, pero no sé si lo conseguiré, que igual les da a estas lluvias absurdas por perseguirme por Europa y chafarme el plan.

No puedo decir el destino porque es una sorpresa y no quiero que el rubio, que a veces se pasa por este blog a escondidas, lo descubra antes de tiempo. Hasta que no estemos frente a la puerta de embarque, no tendrá ni idea de a dónde iremos... ¡Cómo me gusta dar sorpresas! Y lo mejor es que esta vez sí que no sospecha nada, porque la última vez que lo intenté, por nuestro primer aniversario, que lo pasamos en Dublín, se enteró una semana antes a dónde íbamos, cuando vió en la papelera de mi dormitorio un folleto de Turismo de Irlanda. Esta vez he aprendido de mis errores... Antes encuentra a Wally en el cuadro de abajo (se agranda al pulsar sobre él) que las tarjetas de embarque. Pussar och krammar!

¿Dónde está Wally?

Después de que Fido me abriera los ojos acerca de lo idóneo que podía ser regalarle un iPod Shuffle a alguien que no tiene ni idea de tecnología, le compré a mi madre uno como regalo de Navidad: el de color rojo, para ser exactos, que no se pudo encaprichar por uno que fuera más fácil de encontrar. Fue un acierto, y lo tiene como si fuera un tesoro tecnológico. Le acompaña cada día al gimnasio y le entretiene las horas de limpieza y demás faena doméstica (se supone que se ha prejubilado, ¡ja!).

El problema del Shuffle es que, a diferencia del iPod clásico, sólo se puede configurar si se sincroniza con un ordenador, por lo que el otro día, cuando pretendimos meterle canciones nuevas, el sistema nos obligó a borrarlo todo previamente. Yo se lo había cargado de canciones en mi casa de Madrid para ahorrar tiempo y seguía sincronizado con mi ordenador y no el de mi hemano. Una lata, porque tuve que estar con ella cerca de hora y media recuperando canciones para pasarlas de mi iPod a su Shuffle, además de las que ella ya tenía en mente: las del disco de Sabina & Serrat y algunos cantautores (Mercedes Sosa, Víctor Jara, la Bonet...).

Ahí me tienes sentado, mientras ella escogía canciones, flipando con sus gustos musicales. Se ha enganchado definitivamente a Helena Paparizou, pero también me pidió una de Lena Philipsson, otra de Dover ('Let Me Out'), una de Shakira (la del anuncio de Seat)... Le encantó la de los Rogue Traders del anuncio de los Aussiebum, el single de Danity Kane e incluso algún tema remix de Britney Spears. Me recriminó que sólo tuviera una canción de Pasión Vega y, lo que me dejó muerto frente al ordenador, fue tajante para que le añadiera the worst song ever... Tantos años de educación musical avanzada en schlager (yo) y nu-metal (mi hermano, que ha conseguido que mi madre reconozca a Billy Corgan y otros muchos al segundo acorde), para nada... Mamma mía!


¡Cuánto daño ha hecho Vale Music!

'Aqualumiére' de ChanelLa última colección de maquillaje 'Aqualumiére' de Chanel esconde los nombres más divertidos e inusuales que haya visto en mucho tiempo. Si alguien compra alguno de los nuevos ocho tonos de gloss de labios, se puede llevar a casa un 'albaricoque luminoso', una 'frambuesa viva', una 'ciruela brillante' o incluso un 'praliné sensual'. Para que luego digan que los beneficios de las frutas sólo se obtienen de su ingesta.

Los que se inventan estos nombres para describir colores que, a fin de cuentas, son simples variaciones del rojo y el rosa, se merecen un aplauso, porque hay que echarle huevos al tema. Me los imagino en su despacho de París, decidiendo los nombres mientras se desternillan de risa ante la última 'metáfora definitiva'. Son los poetas del consumismo del siglo XXI, capaces de llamar a tonos de esmalte de uñas cosas como 'cereza intenso', 'melocotón glossy' o 'malva granate' (sigo sin saber muy bien qué color es éste) con el prosaico objetivo de arañar unos euros en los ya exiguos bolsillos de las consumidoras (que no todas se pueden gastar 25 euros en los 6 ml. de gloss que encierra cada frasco). Menos mal me los regalan y mis amigas están surtidas... Pussar och krammar!

es tan gay... El cantante islandés de Eurovisión me trae de cabeza. No sé por qué me gusta, porque ese aspecto tan de supergay no suele ser atractivo para mí; pero es verle y quedarme con esa sonrisilla boba que se nos queda a todos cuando vemos a alguien hormonalmente apetecible. Ni yo mismo me reconozco, porque es tan niñato gay que asusta, pero he de rendirme a la evidencia.

Que no me haya dado cuenta hasta el propio día de la semifinal de que había un cantante que me excitaba se debe, sin duda, a la canción que llevaba este año Islandia, que no terminaba de convencerme, por lo que apenas la escuché (y mucho menos ver en vídeo). Ahora he decidido darle una segunda oportunidad y ya me he bajado 'This is my life', aunque también ha influido que Manu la tenga entre sus favoritas, la verdad. De paso, también me he bajado algunas fotos del chiquillo para hacer un montaje algo rancio como éste:

Friðrik ÓmarLo más fuerte ha sido al buscar su nombre y darme cuenta de quién es. Se llama Friðrik Ómar (aquí es donde un lector decente se pregunta que 'y qué'), a quien ya conocía de hace tiempo por una balada donde demuestra que es un pedazo de cantante. La canción de Eurovisión, como es tan discotequera, disimula mucho su potencial, pero es en temas de los que te dejan con la piel de gallina como 'Farinn' donde el chico se luce, y mucho. Como no he podido encontrar un vídeo de la canción, me he permitido hacerlo yo de forma altruista y chapucera, así que más que mirar, mejor que escuchéis y, si os gusta, os lo bajáis aquí. Pussar och krammar!

por la raja de tu falda...Efectivamente, en lo primero en lo que uno se fija cuando ve esta foto que hice en Amsterdam el verano pasado es en el horrible bolso que lleva la actriz que hace de anciana con gabardina... Resulta curioso comprobar cómo en una composición circular como ésta, la vista se va, quieras o no, a pesar de que no haya ningún punto imperante y que uno vaya vestido de rojo, a la esquina inferior derecha, concretamente a la incipiente raja del culo del técnico (que no era guapo, a pesar de que la imagen da lugar a un pensamiento contrario). ¡Hasta los ojos se dejan guiar por las hormonas! Si el rubito estuviera colocado en otra posición de la imagen enseñando nalgas, también sería nuestro punto de atención. ¡Qué tendrán los culos que nos atraen de este modo?

Pero no se trata sólo de dueños de posaderas mordisqueables que se acaparan de las fotografías más inocentes, los hay que por tener un minuto de fama son capaces incluso de enseñar el pajarito a costa de los propios Teletubbies. Los pobres muñecos intentado hacer de Beatles neoyorquinos a 40 grados, pasando calor, para que venga el del mondongo del ático y nos haga mirar fijamente a las alturas, consiguiendo que ni nos demos cuenta de lo que ocurre a ras de suelo. Y eso que en plena acera también es posible encontrar a gente rubia inconsciente, capaz de todo por vivir del cuento toda su vida...

mmm que no se me olvide el Mistol...¿En serio pensábais que me refería a la sufridora Victoria Beckham, elegida madre trabajadora ejemplar de los últimos tres lustros? Mira que se puede llegar a ser malpensado... Mucha envidia de la Vicky es lo que hay aquí... Pussar och krammar!

Dima BilanAl Festival de Eurovisión, tal y como lo conocemos, le quedan dos Telediarios. La edición de este año ha dado una vuelta bastante importante al garrote vil que le tiene atenazado desde la llegada en masa de los países del Este. Es lo que hay. El oeste de Europa no tiene la más mínima posibilidad de quedar bien, lleve lo que lleve, y es sólo cuestión de esperar a que las amenazas de Reino Unido, Alemania, Holanda, Bélgica, Suiza y Francia de no volver a presentarse se materialicen para que desaparezca o se transforme en dos concursos paralelos o vete a saber qué se inventarán.

No era el año de Rusia. Dima Bilan no debió ganar, sobre todo porque la suya era una de las peores canciones que han llevado los rusos desde que participan en el Festival y, como le pasó en su momento a Estonia, este tipo de resultados dejan en mal lugar histórico a temas increíbles como 'Song nº1' o 'Never Let You Go', del propio Bilan. Hubiera preferido a Ucrania (¡qué actuación más chula!), e incluso a Grecia, que quién le iba a decir a Kalomira que estaría tan alto.

NoruegaPara sorpresas, la de Noruega. Reconozco que, tras ver su actuación en la final, me gustó bastante, y lo mismo pasó con Turquía y Armenia. También hice las paces con Charlote Perrelli, la sueca, que mejoró mucho la actuación con respecto a la semifinal. ¿Por qué quedó tan mal? Quizás porque la muerte del Festival tal y como lo conocíamos lleva parejo el fin del voto masivo al schlager. Si los suecos siguen en Eurovisión el año que viene y no montan un concurso paralelo entre los cinco países escandinavos, como ya hacen con el Eurojunior, tendrán que replantearse muchas cosas para el próximo Melodifestivalen.

En fin, ahora toca aplaudir a Rusia, que sí se toma el Festival en serio (al contrario que otros países que sólo saben quejarse), y felicitar a Dima Bilan por su victoria. Eso sí, yo me sigo quedando con su segundo puesto en Atenas de 2006. Pussar och krammar!



PD: el momento más divertido de la noche: ver a todos los coristas franceses con barba postiza.

Vânia FernandesLa diferencia entre la primera y la segunda semifinal ha sido tan apabullante que no he dejado de pensar en la mala pata que tuvimos al votar en la del martes y no en la de ayer, que hubiera merecido más la pena verla por TVE y no a través de Internet, en nuestro caso a través de la Televisión de Andorra (al principio) y la RTPi el resto del tiempo.

Simon MathewLa 'Uribarri' de nuestros vecinos estuvo bastante fría cuando dijeron que su país pasaba a la final, no me lo explico, que es la primera vez que lo consiguen. Igual ni se lo creía, que pocos apostaban ya por Portugal cuando sólo quedaba un sobre, y no porque la canción lo desmerezca, al contrario. He caído rendido a los pies de Vânia Fernandes, la representante portuguesa. ¡Qué pedazo de canción! Reconozco que no le había dedicado mucha atención las semanas previas, pero sabía de su calidad. Pocas veces me he alegrado tanto de que una canción pasara a la final como en esta ocasión. Fue la última en actuar y ya se ha colocado la primera entre mis favoritas, dejando atrás a Suecia y Dinamarca, que no lo hiceron nada mal, pero 'aceptable' no basta.

Charlotte estuvo fría, demasiado repetitiva con respecto al Melodifestivalen y no terminó de explotar. Simon Mathew, el danés, también lo hizo bien, pero hubo otros solistas que le pusieron más empeño, como el suizo, que fue una pena que no se clasificara porque 'se comió' la cámara y fue una de las actuaciones más redondas. Aún así, tanto Suecia como Dinamarca están en la final, lo que quiere decir que los cinco países escandinavos participarán el sábado, que Islandia, inexplicablemente, también se ha colado.

Ani LorakPero no fue Vânia la única que impactó anoche. Sin duda, la ucraniana Ani Lorak lo hizo genial, uno de los mejores shows y puestas en escena del festival. Va a ser una gran final, estoy seguro, porque apenas se han clasificado malas canciones (salvo Albania y Bosnia, que son horribles) e incluso las que no quería que pasaran, como Turquía o Croacia, reconozco que tienen algo interesante. Georgia fue una grata sorpresa y estaba en mi quiniela de clasificados, en la que acerté siete y falle Malta, Chipre y Suiza.

Ahora a ver qué pasa mañana. Por ahora, mi favorita es Portugal, seguida por Israel, Dinamarca, Suecia y Ucrania. Gustos personales aparte, creo que el cetro estará entre Armenia, Rusia y Ucrania, mal me pese. A España le vaticino un puesto entre el 12 y el 18 y Portugal quedará bien, seguro. ¿Habrá quien no se emocione con una actuación como la que hizo ayer Vânia Fernandes? Pussar och krammar!

Paco IbáñezLos que hemos crecido oyendo a nuestros padres cantar el concierto de Paco Ibáñez en el Olimpia de París cada vez que íbamos a la playa, una cassette que se alternaba con las geniales interpretaciones de Mercedes Sosa, Violeta Parra, Vïctor Jara, Quintín Cabrera, Adolfo Celdrán y otros muchos, sabemos que el aniversario que se conmemora esta semana en la Universidad Complutense de Madrid no es uno más.

Hace hoy 40 años, las escaleras del hall de la Facultad de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales de esta Universidad acogían un concierto del cantautor Raimon ante unos estudiantes que abarrotaron el vestíbulo, las escaleras y los pasillos del edificio en un claro rechazo al Franquismo. En Madrid, en la supuesta cuna del fascismo y la derecha española, un hombre con su guitarra cantaba en catalán a la libertad. Los estudiantes, estrofas en mano, le hicieron los coros, intentado que sonara lo más seny posible.

Estaba previsto que el recital acabara con 'La Internacional', pero la carga de 'los grises' no permitió que se llegara a esta canción. Irrumpieron a tropel, contra artistas y estudiantes, que huyeron por donde pudieron, presas del pánico. Pero las raíces de libertad y democracia, de repulsa total del Franquismo y de las ideologías totalitarias, permanecieron en Ciudad Universitaria durante más de una década, alimentando a miles de jóvenes que cargarían bajo sus hombros la responsabilidad de la Transición Española.

Tuvo que ser bonito vivir aquello, pero no envidio las palizas, los golpes de porra, las detenciones, la falta de libertad, la agonía... Me fastidia mucho cuando oigo lamentarse a Leire Pajín y otras socialistas de generación posterior al año 1968 de la mala suerte que tuvieron por no haber luchado junto a sus padres por la instauración de la democracia en España. Creo que no hacen sino frivolizar un acontecimiento histórico irrepetible y usurparle lo que tuvo de dramático y horroroso. Que el resultado fuera el fin de la dictadura no quita el tortuoso camino que sufrieron condenados a muerte, encarcelados, torturados, secuestrados, exiliados...

Hoy no sólo hay que homenajear a Raimon, sino reivindicar el símbolo que es de miles de personas que arrimaron el hombro por un país que, como acertadamente vaticinó Alfonso Guerra que pasaría en los años 90, "ya no lo conoce ni la madre que la parió". Qué mejor que unos versos de Blas de Otero, en la voz de Luis Pastor, para recordarles. Pussar och krammar!

Lo mejor de la primera Semifinal de Eurovisión fue, sin duda, la supercena que nos ofreció Manu al rubio y a mí en su casa. ¡Qué delicia!, y eso que el pobre apenas tuvo tiempo de ordenar, comprar, cocinar y demás obligaciones del anfitrión. El jueves me toca a mí serlo, así que espero estar a la altura.

Sobre el concurso en sí, qué decir. A pesar de que la calidad de las canciones no era muy buena, tirando a mediocre, hago un balance positivo de lo que vimos. Sobre todo porque se primó la calidad. Que Irlanda, Estonia o Bélgica no se clasificaran es un espaldarazo para los que preferimos canciones y no payasadas en el Festival. Por otro lado, que Israel, la mejor actuación de la noche y a pesar de actuar en segundo lugar, tenga una plaza en la final es mucho más que un premio (ojalá ganara). Me dio pena que no pasaran Eslovenia (floja en el directo) y Holanda, pero son países que, o llevan algo espectacular, o lo tienen muy crudo, como Andorra.

IsraelPor otro lado, me gusta que no haya habido un resultado demasiado 'pro-Este'. Sería muy extraño que los países clásicos del Festival fueran mayoría, pero que sean cuatro (Noruega, Israel, Grecia y Finlandia) los que se clasificaran ayer dice mucho y bueno acerca del nuevo sistema, sobradamente mejor que el anterior.

No entiendo lo de Polonia y Noruega, mucho menos que esté ahí Bosnia; y me alegro por Finlandia. Además, sigo pensando que Armenía será la ganadora de Eurovisión 2008, a pesar de que a 'Qele Qele' le falte un hervor y no termine de explotar para estar a la altura de Helena Paparizou y su 'My number One'.

Uribarri, como siempre, sigue sobrando, y su metedura de pata del final es la prueba definitiva de su chocheo. Por cierto, que resultó un tanto descafeinada la apertura de los sobres; excesivamente rápida, sin tiempo a digerir los países clasificados (aunque casi todos eran los que se preveían) e incluso la propia presentadora pisando al realizador para ir aún más deprisa. Con lo aburridos que fueron los intermedios y la apertura, bien podían haber reservado más tiempo a lo que realmente interesaba. A ver si lo arreglan para mañana, cuando Charlotte Perrelli y Simon Mathew espero que estén a la altura. Os dejo con la gran actuación de Boaz Mauda, el representante de Israel. Pussar och krammar!

Tener un micropene es una desgracia. Seamos francos: tan poco deseable es un miembro de 30 centímetros como uno que no llega a los 10, pero si no hay más remedio que elegir, siempre será mejor uno grande, ande o no ande, que uno enano. Al mismo tiempo, no creo que haber sido dotado con un pene normalito (lo que viene siendo normal en la raza blanca, se entiende) sea motivo de frustración, por lo que no entiendo a quien desea, por todos los medios, conseguir seis o siete centímetros de más y no se contenta con un pene de 15 cm.

El último intento de timo para desesperados del tamaño lo he descubierto hace poco en Internet. Se trata de las pastillas VPXL, que prometen, tomando sólo dos cápsulas al día, la siguiente progresión:

– First month you will notice an increase in penis size of up to 1/2 inch, you will also notice an increase in sexual desire, stronger erections and more enjoyable sex.

– Second month you will notice an increase in penis size of up to 1 inches, plus an increase in Girth (Width) of 5%, plus all the benefits of the first month.

– Third/Forth month you will notice an increase in penis size of up to 3 inches, plus an increase in Girth (Width) of 10%, plus all the benefits of the first month.

– Fifth/Sixth month you will notice an increase in penis size of up to 4 inches, plus a increase in Girth (Width) of 20%, plus all the benefits of the first month.

Según la empresa pastillera, "no hay nada en esta vida como la sensación de tener un pene grande". De hecho, su web enumera los no pocos beneficios psicológicos que para un hombre supone gozar de un pene de 8 pulgadas (20 cm.). Lo más fuerte es que, según estos 'expertos', un miembro grande te cura también la ansiedad, porque ganas tanta confianza en ti mismo que no hay quien te tosa (si yo contara la cantidad de hombres ansiosos con penes de más de 18 cm. que he conocido...).

Ganar hasta 10 centímetros de miembro, con "ingredientes* 100% naturales", en menos de seis meses y con resultados totalmente garantizados sólo cuesta 300 dólares (el precio no incluye la terapia posterior para dejar de sentirse el más pringao del planeta por haber sido víctima de un timo). ¿Quién dijo miedo? Pussar och krammar!

* Vitamin E 20 IU, Soya protein concentrate 250 mg. Extractos de: Mucuna pruriens 75 mg., Asteracantha longifolia 75 mg., Pueraria tuberosa 75 mg., Withania somnifera 50 mg. Tribulus terrestris 50 mg., Albizzia lebbeck 50 mg. Además: Argyrerin speciosa seed 100 mg. y Valeriana wallichii 25 mg.

DaiquiriHe tardado 29 años y 5 meses en probar una bebida que me ha hipnotizado: el daiquiri de fresa. Reconozco que no me llamaba mucho la atención, incluso me parecía excesivamente frívola y fuera de lugar, pero he caído rendido a sus pies (ahora es cuando alguien me recuerda que durante las noches locas del verano de 2000 no bebía nada que no fuera 'Blue Tropic' con vodka Absolut).

El estreno ha sido en El Mirador, una sala del Museo Thyssen-Bornemisza situada en la quinta planta del mismo y con vistas espectaculares sobre el Paseo del Prado, durante la presentación oficial de una nueva línea de cosmética. Creo que me bebí unos cinco (dos de la misma bandeja, a lo Homer) y, como no tenían alcohol, volví al trabajo la mar de relajado y sobrio. Contento por el descubrimiento.

Club PrivadoPor cierto, el camarero que me los servía, una de dos: o le gusto y quiere temita, o tiene una memoria de elefante. Me explico. Lo del museo fue el pasado miércoles. Un día antes me lo encontré en otra presentación, de una marca que se ve que contrató al mismo servicio de cátering. ¿Cómo es posible, con la de periodistas que van a esas convocatorias, que se acordara de mí? Pues no sólo lo hizo, sino que me saludó además muy afable, como si fuéramos amigos. ¿Habré vuelto a ligar sin darme cuenta? Si es que no se puede estar tan bueno, ya lo dice el rubio. En fin, tendré que estar atento por si hay un tercer encuentro, que acabo de darme cuenta de que aún no me he fijado en si tiene un buen culo o no y eso es imperdonable. Pussar och krammar!


¡Gracias a todos!

Las calles del centro de París esconden un terrible secreto. Cerca de la Basílica del Sacre Coeur vive una de las asesinas más crueles que haya tenido nunca la capital francesa. Incapaz de generar un mínimo remordimiento, se sirve de su cara de pánfila para embaucar a inocentes y matarlos con los más demoniacos rituales. Los que beben un café con leche en soledad son sus víctimas favoritas. Los que se hacen fotografías en la máquina de una estación de tren, también. Nadie está a salvo de su maldad.

Cuando cae la noche, el doctor Simborium es incapaz de conciliar el sueño. Su mente le atormenta, oye voces que le incitan a cometer los actos más impuros jamas imaginados. Mujer, hijos, familia... nadie se salva de los zarpazos de terror que comete sin pudor la bestia que le domina. La transformación del afable doctor en bestia domina cada neurona de su cerebro, cada movimiento, cada asesinato...

La familia Smith no podía creer su suerte. Pudieron comprar una casa en la mejor urbanización de las afueras por un precio ridículo. Dos plantas, jardín, vecinos amables, un garaje amplio... era el hogar perfecto donde vivirían para siempre. Sin embargo, nadie les habló del terrible secreto de la casa, construída sobre un antiguo cementerio de juguetes caníbales, sedientos de venganza contra los humanos por haberles abandonado por una vídeoconsola... ¿Demasiado tarde para huír?

Era el patriarca de una familia feliz, el padre perfecto de dos hijos perfectos y el esposo que toda madre querría para sus hijas. Sin embargo, un trágico accidente seccionó la felicidad de su vida y la de los suyos. Su pequeño murió trágicamente, empujado por un destino que le estaba reservado a él, y desde esé día nunca volvió a ser el mismo... Su propio hijo fallecido le recordaría que esquivó a la muerte y que ésta tenía sed de venganza.

En Londres, cada vez que el viento cambia bruscamente de dirección, las madres corren a sus casas para cerciorarse de que sus hijos están a salvo de ella. De sonrisa diabólica y mirada feroz, es capaz de hacer las maldades más espeluznantes jamás cometidas en un cuarto de juegos. Famosa por sus envenenamientos con un poco de azúcar, ha vuelto a la ciudad. Huye con tus hijos antes de que sea demasiado tarde...

Ya es oficial: el mundo se acaba. Sí, porque no puede haber mensaje más apocalíptico que el hecho de que un servidor aparezca en el último número de la edición española de 'Men's Health'. ¿Qué pinto yo en el templo periodístico de los abdominales? Eso es lo que muchos quisieran saber, pero he de decir, para callar rumores (qué mala es la envidia), que fueron los de la revista los que me llamaron, y no yo el que se ofreció a ello, 'book' de fotos en mano.

El que quiera buscarme, se deberá comprar la revista, porque no soy el chico de portada (a menos que de repente sea Matthew Fox y nadie me lo haya dicho). De hecho, no aparezco ni en las primeras cincuenta páginas, pero aunque sea al final, ahí estoy, con mi nombre y apellidos (los dos) bien puestos. ¡Quién me lo iba a decir! Es en el último sitio en el que pensaba que se acordarían de mí, pero ya ven, espaldarazo de moral y autoestima por parte de una de las revistas masculinas con más prestigio. ¿Qué será lo próximo? ¿El 'Wallpaper'? Eso sí que sería una pasada...

Para el que no lo sepa, he formado parte del jurado de los Premios Men's Health de belleza masculina, que se celebraron por primera vez hace unas semanas. Ha sido un verdadero honor que se acordaran de mí, y sobre todo que valoren mi opinión como experto (se me hace tan raro ligar mi nombre con ese adjetivo). Es por ello por lo que salgo en la revista, que no me he hecho una liposucción urgente ni nada parecido (al rubio le da un síncope como pierda los kilos de más así de golpe).

Le he dicho a la gente de la revista que, si les falla alguien del jurado del otro premio, el de Chico de Portada, que estoy disponible, que nadie me gana escogiendo modelos con abdominales trabajados. A ver si hay suerte y me dejo sobornar y todo... Pussar och krammar!



mundano, na.

(Del latín 'mundānus').

4. adj. Que frecuenta las fiestas y reuniones de la buena sociedad.


Hay palabras que me encantan. Una de ellas es 'mundano'. ¿Acaso porque lo soy? Pues depende, como en todo. Si aplicáramos literalmente la cuarta acepción del diccionario, no lo sería, puesto que huyo a gran velocidad cada vez que intentan invitarme a algún sarao de esos tan populares en Madrid para la prensa y el famoseo. Si nos fijáramos en la tercera (adj. Perteneciente o relativo a la llamada buena sociedad.) o en la segunda (adj. Que atiende demasiado a las cosas del mundo, a sus pompas y placeres.), tampoco doy el perfil. La cosa cambia cuando nos ceñimos a la primera de las acepciones, a su vez la más literal:

1. adj. Perteneciente o relativo al mundo.

Y es que, más allá de patrias y banderas (y yo las tengo casi todas a la derecha de estas líneas), me considero ciudadano del mundo. Concretamente, de las ciudades, porque uno de rural no tiene nada y no me encuentro a gusto en sitios sin tráfico y mucha gente con prisa alrededor. No me siento extraño en medio de la selva de cemento. Al revés, me crezco practicando idiomas, conociendo gente de otros países y, sobre todo, observando la idiosincrasia de otros pueblos y culturas.

Sí, me encanta ser mundano; y me alegro aún más de no ser mundana, no sólo por mi condición masculina, sino porque a las chicas con ese calificativo (y sólo a las féminas, que conste) el diccionario les reserva una quinta acepción: 5. f. prostituta.; y que yo sepa, mis muchas e increíbles dotes como amante aún no tienen precio... Pussar och krammar!

Seamos francos, las libertades no las dicta la Constitución, ni el Estatuto de Autonomía, ni los Códigos de Derecho, ni siquiera el sentido común (el auténtico, no el de Rajoy). El que aquí dice hasta donde se puede o no llegar es, sin duda alguna, el banco. O en este caso, los bancos y cajas de ahorro, que no hay confabulación más cicatera y vergonzante que la de estos chupópteros que, encima, van de hipócritas por el mundo, bien creando campañas sobre su 'conciencia social y ecológica' (¡y una mierda!) u otras que intentan, intentando tomar por retrasados a los clientes, hacernos sentir que hablan de igual a igual, con sonrisas...

El último enfrentamiento entre Nils y los bancos ha sido la prueba definitiva de que el mango de la sartén lo tienen ellos. Todo a cuenta de los recibos no domiciliados. Si yo no quisiera pagar a Iberdrola, entendería que cayera sobre mí todo el peso de la Ley, puesto que he estado robando electricidad a una empresa privada. Sin embargo, lo que yo he pretendido durante una semana ha sido pagar un recibo, es decir, cumplir con mi deber de persona honrada.

Pues bien, dado que no lo tengo domiciliado1, para empezar, debo dirigirme a alguno de los bancos que Iberdrola tiene concertados (cuya lista no te indica en su factura). Primera en la frente: no puedo ir al banco que quiera, sólo al que ellos me digan. Pero una vez llegas a la sucursal en cuestión, resulta que sólo te dejan pagar de 8.30 a 10.30 los martes y jueves del 10 al 20 de cada mes ¡para agilizar las colas! ¡Como si no estuvieran a rebosar siempre! Como el recibo debía de ser pagado antes del 15, sólo me quedaba la opción de ir el martes 12 a hacer la cola del demonio a las 8.30, es decir, levantarme temprano ¡para pagar la electricidad!

Entonces llega CajaMadrid y te dice que en sus cajeros grises de tamaño XXL puedes hacerlo cuando quieras, pagando incluso en efectivo. Entonces, confiado, vas a uno de esos cajeros, que no está en todas las oficinas, y lo intentas... y lo vuelves a intentar... y el cajero parece que está roto. Lo vuelves a probar al día siguiente, y al otro, hasta que se te hinchan los huevos y le preguntas a la de la mesa, que te dice que "ya no se aceptan en efectivo, sólo con libreta y tarjeta" ¿Entonces por qué el sistema informático del cajero te sigue dando esa opción? Pregunta sin respuesta, que no retórica.

Al final, he pagado por Internet, que no sabía que se podía (a partir de ahora, que le den a los cajeros). Espero haberlo hecho bien, porque en el primer intento me dijo el sistema de CajaMadrid que Iberdrola no aceptaba pagos por Internet. A la segunda, en cambio, sí me ha dejado y ya aparece el movimiento en mi cuenta... Si me cortan la luz en breve, os mantendré informados. ¡¡ODIO LOS BANCOS!!

(1) Vivo en un piso de alquiler, compartido con otros dos chicos, y preferimos tenerlo así, puesto que nunca sabes si te vas a ir al mes siguiente y luego el papeleo es un rollo (aunque por su falta de complejidad debería ser lo más sencillo del mundo).

N. del A.: gracias a uno de los chicos más atractivos y buenorros de la bloggosfera, ya sé poner notas a pie de entrada. Te debo una, bueno, dos o tres. Tusen pussar!



Lo que hay sobre estas líneas no es un vulgar bodegón de calzado. Se trata de un bazar de patucos y zapatos para bebés de Gucci, Nike, Dior, Louis Vuitton y Vans. Como partimos de la base de que un bebé no escoge su ropa, que todos detestan los zapatos por igual y que, en caso de tener que llevarlos, les da igual si son caros o baratos; no nos queda más remedio que pensar que estas tonterías para pies (¿qué son si no?) se fabrican pensando en los familiares (padres, abuelos, tíos...) de los recién nacidos, que compran a sus retoños estas pijadas sin darse cuenta de que los convierten en ejemplos de la peor cara del consumismo: el que no tiene sentido ni aparente. ¿O es que alguien cree que un bebé es más 'presentable' si calza unos Gucci?

Una de las carácteristicas esenciales de los artículos de lujo (y por lujo no entiendo horteradas tipo Versace, Dolce & Gabbana o Etro, por poner algunos ejemplos) es que son capaces de mantenerse al margen de modas pasajeras. Muchos se convierten incluso en legados y símbolos de estatus. ¿Qué pintan entonces los patucos? Los bebés crecen, por lo que los zapatos no duran nada de nada. Además, ¿quién se fija en el calzado que lleva un bebé que no sabe andar dentro de un carro? En el caso de que realmente se usen, lo más probable es que se rompan. ¿Merece la pena pagarlos? Vayamos al grano: ¿acaso existe quien se sienta más o menos orgulloso de su bebé y de su condición de padre según los patucos que lleve su retoño? Si así fuera, ¿no se repugna a sí mismo?

Puedo entender muchos gastos superfluos, desde el que colecciona relojes de más de 20.000 euros a la que sólo viste de diseñadores de renombre, sin repetir nunca modelo. También al que se gasta una millonada en la suite de un hotelazo e incluso al que compra coches de altísima gama y que nunca llegará a conducirlos ni 10.000 kilómetros. En cambio, con el lujo para bebés, mi raciocinio no alcanza a comprender los impulsos de compra. ¿Qué lleva a esas personas a hacerse con esos artículos? Si no existiera, la 'lujitis extrema paranoide' como enfermedad mental deberían inventarla. Adquirir este tipo de cosas no es más que puro chovinismo; y ya puestos a serlo, qué mejor que estos zapatos de la línea infantil de Dior:

Son de cuero de la mejor calidad, hechos casi a mano, decorados en dorado metálico (parecen hechos de oro), están forrados de borrego y algodón y, como Dior los retiró el año pasado de su colección para bebés, se han convertido en piezas de coleccionistas. Su precio inicial fue de 150 dólares y ahora perfectamente pueden valer el doble. ¿Alguien se atreve a hacerse con ellos? Pussar och krammar!

Teruel NO existe Los padres del Creacionismo, en su empeño por promover un mundo más cristiano, han declarado que ya es hora de revisar los mapas de los lugares que ya se conocían en los tiempos en los que Jesucristo se dedicaba a coleccionar hojas de palma, sin duda dibujados por algún excéntrico 'evolucionista'. El fin es adaptarlos a una realidad de bien y orden, inmaculada.

En lo que respecta a España, ante la inexistencia de cualquier escrito acerca de un sitio llamado Teruel en las muchas páginas de su libro de cabecera (la Biblia), han acusado al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de inventarse la existencia de dicho emplazamiento, por lo que piden que, de inmediato, se cambien los mapas oficiales por el de arriba, en el que el bien triunfa sobre el maligno geográfico y la Pilarica extiende aún más su manto de poder.

Además, para que el tema cale entre los españoles de bien, esos que sí tienen sentido común, radiarán en emisoras afines la canción oficial de la campaña, cantada por Amanita y los Faloides y que no tiene desperdicio (cuidado con el estribillo, que engancha). Pussar och krammar!

partida de LoboEl rubio y yo recogimos el guante y ayer nos enfrentamos a Cristina y a Richard en una apasionante partida de Lobo, un juego de mesa francés en el que suerte y estrategia te hacen pasar un rato la mar de entretenido. Lo mejor, sin duda, que cada partida dura menos de media hora, por lo que no se eterniza la cosa como en el Monopoly.

Me llama mucho la atención cómo cada persona reacciona de un modo diferente ante los juegos de azar, con apuesta o sin ella de por medio. Sin llegar al extremo de la ludopatía, no tengo dos conocidos que afronten del mismo modo una partida de lo que sea. A continuación, algunos ejemplos:

El rubio es de los que se pone muy nervioso, incluso he visto cómo le gritaba a una desconocida en plena partida de cartas. No es muy buen perdedor (aunque él lo negará hasta que se muera) y vive el juego como un estadista, intentando crear estrategias y alianzas. Por el bien de su ritmo cardiaco, juega poco.

Mi amiga Sara, en cambio, es de las que no juega para ganar, sino por jugar sin más. El problema es que, como no se esfuerza en ganar, y a veces ni en hacerlo bien, es un aburrimiento jugar con ella. Le das una paliza en cualquier juego y no tienes ni ganas de celebrarlo.

Mi amigo Juanjo es lo más competitivo que he conocido. Aquí no hay medias tintas, aunque no haya ninguna apuesta por en medio (a las que él y su novia son tan aficionados), y es impresionante verle concentrado al máximo, con el mando/cubilete/baraja en la mano, para ganar, cueste lo que cueste. Al menos es un buen perdedor y no se cabrea si no gana.

Elena, la novia de Juanjo, trabaja de crupier, y también juega con mucha concentración, queriendo ganar a su novio a toda cosa. De hecho, creo que le da igual quien gane, mientras no sea Juanjo, con el que pierde los nervios y monta unas tanganas en medio de las partidas que no puedas parar de reírte.

Cristina, por otro lado, es la eterna cascarón de huevo. No se suele enterar de nada y juega sin descifrar la metapartida, la que hay más allá de la que se ve en la mesa. Cuando cree que está a punto de ganar, de inocente, no duda en pregonarlo a los cuatro vientos, sin darse cuenta de que aún quedan tres turnos para que le toque mover ficha y, para entonces, el resto ya le hemos taponado, incluso impedido, la victoria. Y encima, se enfada.

Richard se parece más a Juanjo. Es metódico, calculador y estratega. Sabe exprimir el juego al máximo y, por lo normal, como también le pasa a Juanjo, suele ganar siempre. Le gusta ganar, pero no es mal perdedor (o eso creo, porque no le he visto perder). Lo mejor de su juego, que le encantan los desafíos y enfrentarse a ellos.

Mi abuelo es el eterno jugador cerebral. Campeón de parchís, nos ha enseñado a todos sus nietos a base de gritos cada vez que nos equivocábamos. Es capaz de jugar su partida y la del resto a la vez, aunque sea un parchís de ocho jugadores, lo que saca de quicio a mi abuela, que quiere que deje a los demás jugar a su aire y sin presión. De todos modos, si eres listo, aguantas el chaparrón y le haces caso, que luego el que gana es él y hay que seguir su estela. ¡La de veces que nos habrá desplumado a los nietos! (casi siempre dinero que nos 'prestaba' mi abuela, así que todo quedaba en casa).

Yo juego para ganar, pero me puede el escepticismo. Es decir, si el juego lo domino y sé que tengo posibilidades de éxito, voy a matar, con estrategia, cálculo e interés. En cambio, si soy un manta y no puedo aspirar a un mejor puesto que el penúltimo, el desinterés me puede y, por lo normal, paso de todo. No me tengo por un mal perdedor, pero si sé que no tengo ni la más triste posibilidad de ganar, ¿para qué poner toda la carne en el asador? Pussar och krammar!



*Lo siento, no lo he encontrado subtitulado.

Mireille Guiliano se está forrando en Estados Unidos vendiendo libros sobre mujeres francesas que no engordan, por muchas baguettes con queso brie que se zampen mientras pasean y compran en los Campos Elíseos. Pocos dudan de que es un timo más, pero no faltan las mentes débiles que, agobiadas por su sobrepeso, leen lo que sea (otra cosa es ponerlo en práctica, y no digamos ya apuntarse a un gimnasio y acudir diariamente a él para hacer ejercicio de verdad), creyendo que entre sus páginas han encontrado el secreto mejor guardado: cómo cambiar tu metabolismo y no engordar así te mates a comer.

Me pregunto si la Sra. Guiliano (es simpático, en su biografía indica a los estadounidenses cómo pronunciar su nombre y apellido), que trabaja como portavoz de Clicquot, una de las marcas de champagne del Grupo LVMH, ha incluido el tomarse unas botellitas de la bebida con burbujas en sus consejos para adelgazar, porque entonces el negocio le sale redondo. Lo que sí sé es que aparece, como medida de emergencia para el fin de semana, la 'Sopa de Puerros Mágica' (supongo que la magia es conseguir que los puerros sepan a algo).

Su filosofía se basa en dar a las lectoras trucos como que hay que convencerse a una misma de que no necesitas comer más. Y el mensaje llega sin problemas a su público objetivo: vendió un millón de copias en los primeros seis meses de vida del libro, allá por 2005, y ya ha sido traducido a 40 idiomas. Para mí, no deja de ser una cantamañanas. ¿Es que soy el único que ha visto francesas gordas en París? Ya puestos, yo hubiera escrito éste libro... Pussar och krammar!