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Hvad er klokken?

El rey de la casa


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Me he dado cuenta de que hablo mucho más de Eurovisión en el blog de Manu que en el mío, así que ya va siendo hora de que aproveche mi propio espacio de opinión para escribir un poco sobre el tema, concretamente sobre la cutre preselección española en la que andamos metidos por obra y gracia de TVE. Ante todo, me declaro contrario al sistema del MySpace, porque no conlleva una votación universal y me niego a hacerme un perfil en una web para poder dar mi opinión. Ya es el segundo año consecutivo que el Ente Público se saca de la manga una cutrada para escoger la canción que nos represente y sigo sin entender para qué se complican tanto, ¡si con copiar el Melodifestivalen sería estupendo!

MirelaAdemás, me jode que haya tanta gente presentando temas horribles a la preselección. ¿Y con eso quieren que ganemos el Festival? Estos grupos y cantantes que participan por si les suena la flauta me molestan un montón. Así las cosas, son dos las canciones que me gustan por el momento, aunque espero que pronto sean muchas más, porque sigo esperando noticias de Mirela (sin duda mi futura musa eurovisiva) y también se anuncia la participación de La Casa Azul y Davinia, así que toca esperar algo más de calidad en los próximos candidatos.

Por un lado está la canción de una cantante que se llama Coral. Se titula 'Todo está en tu mente' y es muy sueca, muy propia de su autor, y la cantante le da mucha fuerza con su voz grave. Eso sí, le veo una pega importante: se parece muchísimo a la canción 'Cara Mía' de Måns Zelmerlow. Yo no seré el que diga que es un plagio, pero si oyes la canción de Coral te encajan perfectamente algunas estrofas y giros de la canción de Måns. Incluso el rubio, que no tenía ni idea del asunto, me dijo que le daba la sensación de que la canción de Coral ya la había oído él antes, hasta que le puse la otra y confirmó mis sospechas... Ya sabremos en qué queda la cosa, aunque he visto en algunas webs que hay otros eurofans que opinan lo mismo, por lo que sería mucha casualidad que todos estuviéramos equivocados y la canción fuera 100% original.

Yanira FigueroaMi favorita, sin duda, es la canción de Yanira Figueroa. Está escrita por la misma persona que la de Coral, y, por tanto, también tiene esos giros suecos que me encantan. Se llama 'Yo seré' y es un tema muy marchoso, con fuerza y garra, de los que en Eurovisión pueden montar un espectáculo increíble y, esta vez sí, traerse muchos puntos para España. Ganar es otro tema...

Creo que sería una candidata bastante digna, y la cantante también, sobre todo porque cuenta con el cariño del público, que ya la hizo ganadora de un programa de nuevos talentos. En la final del año pasado tuvo mala suerte, porque se quedó a las puertas, pero defendió genial las canciones candidatas y arrasó en todas las votaciones, salvo la última.

Como me niego a hacerme un Myspace, que es lo que me faltaba ya después del Facebook, no voy a poder votar por ella, así que espero que lo haga el resto de la gente, o al menos que el supuesto jurado de expertos de TVE, que repesca a cinco canciones para la final, haga lo propio con Yanira. Me río yo de esos 'expertos' del Ente, que seguro que están comprados o pasan completamente del tema y van a terminar colocando en la final a Malena Gracia sólo por joder. No me fío ni un pelo de ellos y, por supuesto, no gozan para nada de mi confianza. En fin, oigamos una vez más el tema de Yanira, que es hablar de la preselección española y me salen sapos y culebras por la boca. Pussar och krammar!

Fernando con su libroUna de las razones por las que me gusta mi trabajo es que, de vez en cuando, mi camino se cruza con el de personas con mucho que contar, dueños de historias increíbles, de vivencias que te dejan con la boca abierta y que podrían relatártelas durante horas sin que te canses. Fernando Schwartz es una de esas personas. Lo conocí ayer y me cautivó, no sólo por su simpatía.

Quedamos en La Rotonda, la cafetería del Hotel Palace, y el objetivo del encuentro era que yo le hiciera una entrevista sobre su último libro, 'El cuenco de laca', y que me contara sus vivencias en Vietnam, que es donde transcurre la historia. Sin embargo, para mi placer, se convirtió en una charla amena, con momentos más propios de una clase magistral sobre Oriente e Indochina, en la que disfruté, aprendí y, sobre todo, me sentí a ratos un intelectual de verdad. ¡Lo que hace un café en el Palace!

El libro me lo empecé a leer en el avión que me llevaba a Milán y lo acabé el domingo. La compañera que normalmente se encarga de temas literarios me recomendó que, para no cagarla si no me daba tiempo a terminarlo, sólo leyera el primer capítulo, el último y alguno de la mitad. No hizo falta, se podría decir que 'me lo bebí' enterito; me encantó. Es una novela muy interesante, sobre todo porque muchos de sus personajes existieron realmente, como Ho Chi Minh o el Doctor Vu Dinh Tung, fundador de la Cruz Roja Vietnamita, y a mí me chifla la Historia. Fernando se documentó tanto para escribirlo que se ha convertido en un experto en la materia y no todos los días puedes hablar con alguien sobre el Comunismo en Indochina, la política colonial francesa de posguerra o el sentir de un pueblo que para mí es tan desconocido como el vietnamita. Además, la guerra que precedió a la de la Independencia, la que les enfrentó contra Estados Unidos, ha eclipsado el conflicto que narra el libro, y tenía mil preguntas sin resolver en mi mente curiosa.

La historia transcurre en Hanoi durante los años de la Guerra de Independencia de Vietnam contra los colonos franceses (1946-1954). La protagonista es una vietnamita de clase alta que estudió Farmacia en La Sorbona y que regresa a su país justo el día que estalla el conflicto (que ya es mala suerte). Con sus conocimientos, pronto se hace indispensable en el hospital de la ciudad, aunque ser la hija de Vu Dinh Tung le acarreará muchos problemas. Y hasta aquí puedo leer, como diría Mayra.

Muchos recordarán a Fernando Schwartz de cuando presentaba 'Lo + Plus' con Máximo Pradera, y me consta que no suele caer demasiado bien a la gente, pero conmigo, independientemente de que yo estuviera allí en calidad de periodista, fue bastante majo, más que cordial, y me brindó una tarde en la que disfruté como un enano e incluso me hizo alguna confidencia sobre su experiencia en Vietnam que me hizo sentir un privilegiado.

Hoy me toca entrevistar (esta semana no paro) a Gabriele Basilico, un fotógrafo italiano especializado en Arquitectura Urbana que siempre trabaja en blanco y negro. Aunque es una materia que me interesa cada vez más, dudo mucho que se repita el 'embrujo' de ayer, y no sólo por la barrera idiomática, sino porque pretender que te pase dos días seguidos es tentar demasiado a la suerte. Pussar och krammar!



Cuando se estrenó, no me la quise perder y me la perdí. Cuando salió en DVD, me dije de comprarlo, pero nunca la busqué en las tiendas. Finalmente, y tras mucho buscar, porque no fue fácil encontrarla, me la bajé de Internet. Me refiero a 'Mi mejor amigo', la película francesa en la que un capullo integral se apuesta con su socia que en diez días le presentará a su mejor amigo, a pesar de no tener ninguno. Con la ayuda de un taxista bonachón, capaz de hacerse amigo de cualquiera en apenas dos segundos (la antítesis social del otro personaje), va comprendiendo que a los que consideró amigos no son más que colegas de profesión, o incluso enemigos, gente llena de rencor que le odia más que otra cosa. Pero el capullo quiere ser como el taxista, quiere caer simpático a todo el mundo, y por ganar la apuesta está dispuesto a lo que sea.

No voy a contar más de la historia, porque realmente merece la pena y me gustaría animaros a que la vierais si no lo habéis hecho ya. Yo me he emocionado mucho, sobre todo al final, que incluso cayó una lagrimilla (si es que soy un sentimental) y me he arrepentido bastante de no haberla visto antes. Seguro que en una sala inmensa mi emoción hubiera explotado aún más. Me hubiera pasado como con ‘Los chicos del coro’, que la vi dos veces en el cine (la única vez que lo he hecho con una película) y en ambas me harté de llorar. Algo extraño, porque no es una película triste ni en ella ocurren cosas trágicas.

Una frase del taxista me dejó perplejo: “La amistad no existe. Son sólo periodos temporales en los que dos personas interactúan. En la vida real, sólo nos tenemos a nosotros mismos”. De piedra que me quedé en la silla, aunque después dice que “la amistad es lo más bonito que existe y lo más desinteresado”. Me hizo pensar en el tema, sobre todo en este momento de mi vida en el que un buen número de amigos reales desapareció en tan poco tiempo. Afortunadamente, son más los que quedan, y sus sonrisas cuando les veo llegar para tomar juntos un café bien que llenan los huecos que dejaron los que ya no están.

No quiero repetirme sobre el tema de la amistad, sobre todo porque siento que acabo divagando y este blog ya ha plasmado mis diatribas al respecto más de una vez. Sin embargo, observar qué siento y cómo cuando interactúo de esta forma con una película me sirve para palpar lo que ya sabía que está ahí: que la amistad, precisamente porque ha sido mi gran tormento vital, nunca dejará de ser una meta, por muy huraño que me vuelva; y que mis amigos, tanto los nuevos como los que llevan muchos años a mi lado, se lo merecen todo. En definitiva, que no me he convertido aún en un cínico cascarrabias y que sigo siendo aquel que por un amigo está dispuesto a muchas cosas. Pussar och krammar!


Hace unos días, mi amigo Camilo se aprovechó de que el cansancio no me dejaba pensar y me convenció para que me hiciera un perfil en Facebook, con la excusa de que así podía ver unas fotos y, de paso, echarle un vistazo a sus ligues pasados y presentes. Debo reconocer que me enganché rápidamente al tema del Facebook, aunque creo que es menos interactivo en la práctica que otras comunidades. Eso sí, me encantan todas las tonterías que le puedes añadir a tu perfil. Una de ellas consiste en expresar hasta 10 causas con las que te sientes identificado y a las que te sumas, bien con donaciones o sólo de palabra. Hay tantas a las que me gustaría apuntarme, que la decisión fue más bien complicada, aunque al final me decanté por las que mejor me definen, o eso creo.

Por un lado, la lucha por la reforestación de Grecia, que yo soy muy helénico. Los incendios fueron devastadores el año pasado y me entristeció mucho lo que allí ocurrió. De paso, he firmado también para la recuperación de los frisos del Partenón que están fuera del país y en el grupo para un Chipre libre, que ya está bien de que el ejército turco esté presente en un tercio de la isla. Las negociaciones de paz entre la comunidad griega y la turca van por buen camino, pero aún están empezando, que se han llevado décadas de ocupación mientras Europa miraba a otro lado. Eso sí, cuando hay que dar un tirón de orejas a los griegos, se les da. Por eso también estoy dentro del grupo para que se le reconozca oficialmente a Macedonia su nombre constitucional y nos dejemos ya de lo de 'Antigua República Ex-Yugoslava'.

También tengo causas en otros rincones del planeta. Me he sumado a los que piden que Turquía (sí, les tengo un poco de antipatía) reconozca el genocidio del Imperio Otomano sobre Armenia, así como al fin de las minas antipersona en el mundo (una lacra, debería prohibirse su fabricación, directamente), la abolición del negocio de diamantes con sangre en África y la instauración de un sistema democrático en Birmania (sin duda, espeluznantes las imágenes de los monjes enfrentados al ejército).

Hasta ahora, todas las causas tienen un claro carácter político y humano, pero no todas lo son tan directamente. Hay un grupo, al que también pertenezco, que pide que el polo norte sea declarado territorio danés. Y no sólo me apunté por 'paisanaje', sino porque me parece muy acertado lo que proponen. De los países que podrían tener derechos sobre esa zona del planeta (Rusia, Estados Unidos, Canadá, Noruega y Dinamarca) sólo éste último (presente gracias a Groenlandia) es el que respeta como debe ser el medio ambiente y el ecosistema polar. Así, bajo administración danesa, el resto del mundo se aseguraría el buen cuidado y la protección de una de las zonas más importantes para el futuro del planeta tal y como lo conocemos hoy.

hombre mascotaPero la causa que se lleva la palma, por cachonda, es la de 'Salvemos a los tíos buenos'. Se trata de una iniciativa de la australiana Sara Sutcliffe que consiste en salvaguardar a los tíos guapos, macizos y con cerebro que aún quedan en el mundo. No se mete en si han de ser heterosexuales o no, pero advierte que cada vez quedan menos y que hay que hacer algo para evitar su extinción. Ya tiene más de 1.200 personas apuntadas y la solidaridad con los muchachos va a más.

Uno de los puntos fuertes de la campaña de adhesión es su 'hombre mascota', que es el chico de la foto de arriba, que no sabemos si tiene mucho cerebro o no, pero que habrá que fiarse. El resto de cualidades están a la vista. Además, creo que todos merecemos que haya más chicos guapos e inteligentes en el planeta, porque nos empezamos a quedar solos y no es plan, ¿verdad? Pussar och krammar!

Los Serrano vesión 1.0

Todos los sábados y domingos a las 14.40 horas, el primer canal de la televisión pública finlandesa YLE emite un capítulo de 'Los Serrano'. La serie se ha convertido en todo un fenómeno en Finlandia e incluso le ha salido una gira a Fran Perea para que cante allí 'La chica de al lado' y 'Uno más uno son siete', que las tendría ya más que olvidadas. Sus firmas de discos han sido multitudinarias e incluso ha participado en algún programa de entrevistas de la cadena. No os perdáis la cara de flipado de Fran cuando le entrevistan en finlandés.


'Los Serrano' tiene su versión en Serbia ('Seranovi'), Italia ('I cesaroni') y República Checa ('Horávoki'), además de Finlandia. Todos quieren saber qué pasa con Marcos y Eva, una historia de amor cuyo final feliz debería haber sido el de la propia serie. El problema es cómo le explicas a los finlandeses que 'Los Serrano' no acaba ahí y que de los personajes que ven ahora sólo unos pocos siguen en el reparto. En mi opinión, esta serie es el más claro ejemplo de lo necesario que es saber darle un buen cierre a tiempo a las cosas que tienen éxito, porque en lo que se ha convertido ahora es en una pantomima penosa que quema, más que otra cosa, a sus actores. A este paso, veremos a Currito, el hijo pequeño, ser padre. ¿Volverán Marcos y Eva para el capítulo del bautizo? Pussar och krammar!

Mark Webster Efectivamente, es el chico de la foto, un joven galés de 24 años que se convirtió hace unas semanas en el nuevo campeón del mundo de dardos. Yo ignoraba que hubiera mundiales de este 'deporte', así como las reglas de la competición, pero gracias a la cena romántica más surrealista de la historia ahora soy, junto al rubio, un experto en la materia. Además, me hice aficionado ultra de Webster, que el australiano al que se enfrentó en la final era bastante feo y todo el mundo sabe que yo apoyo siempre al jugador/equipo más guapo.

Resulta que nos fuimos a cenar a un restaurante del centro. El comedor tenía dos grandes pantallas de televisión (cuando digo grandes quiero decir enormes) en las que se emitía Eurosport. Cuando llegamos, me quedé un poco extrañado al ver que ponían un campeonato de dardos. ¡Y yo que creía que lo más extraño que ponían era snooker! Sin embargo, poco a poco nos fuimos enganchando, intentando adivinar las reglas del juego, así como lo de los sets y las rondas que tenía cada uno (un set se lo adjudica el que primero llegue a 7 rondas ganadas y el campeonato es para el que consiga antes 7 sets jugando al 501, una modalidad a la que yo jugaba en el instituto con mis amigos y que ni me acordaba de que existía). Al final, estábamos más pendientes del campeonato que de la comida, ¡e incluso de hacer manitas! (cosas de la testosterona, que somos hombres y los dardos es un deporte muy de machos y engancha demasiado como para cursiladas). Lógicamente, aplaudimos cuando ganó Webster en un set final de infarto y brindamos con Coca-Cola Zero por su salud (hubiera quedado mejor cerveza, pero pedimos las bebidas antes de la subida hormonal).

Eurosport decidió continuar la velada con una ronda de octavos de final de un campeonato de, cómo no, snooker. Muchas bolas sobre el tapete pero ningún interés por nuestra parte, por lo que volvimos a lo nuestro con la satisfacción de saber que nuestro nuevo ídolo galés había logrado una azaña digna de dioses. Pussar och krammar!



Me recomendaron que me pasara por la galería de fotos de un tal Micockringnomedejapensar y acudí a la página en cuestión pensando que sería una más de esas en las que sacan fotos de chicos guapos que, con las prisas, olvidaron la ropa en su casa. Craso error por mi parte. Me encontré una galería de fotomontajes realizados con Photoshop en el que, además de muchas y muy graciosas críticas al PSOE y al Partido Popular, había, prácticamente, de todo. Está bastante currado y, junto a los títulos que le pone a cada fotografía, se crea una especie de exposición virtual muy interesante. Yo destacaría la serie de montajes sobre la política genocida del gobierno chino en Tíbet. Aquí pongo una pequeña muestra de su trabajo. Pussar och krammar!


'Sucesiones PP Vol1'. 'Zatanaz'


'J-Osete'. '¿A qué huelen las nubes... de Madrid?'


'La delegación del Tibet'

Escribo esto recién levantado, mientras desayuno y espero el taxi que me va a llevar al aeropuerto. Tengo que ir a Milán a hacer una entrevista y ni siquiera voy a pasar la noche allí, por lo que la pereza habitual que sufro cada vez que he de ir a Italia se ha multiplicado por tres. Desde luego, mi jornada laboral de hoy no es digna de envidia, porque a las horas de avión (ida y vuelta) hay que sumarle las del traslado de Malpensa a la ciudad (casi una hora por trayecto). Me voy a pasar el día yendo o viniendo, y sin hacer nada. Desde luego, la imagen bucólica que pude tener en el pasado sobre ir a Italia se está cayendo abajo a fuerza de cañonazos de realidad laboral.


Menos mal que me acompaña mi fiel iPod en el viaje. Acabo de añadirle el vídeo del trailer de la película 'Mamma Mía'. Tengo muchas ganas de que la estrenen porque no he visto el musical y me gustan las canciones de ABBA. Además, después de ir con el rubio a ver 'Across The Universe' hace unos días (es un musical creado con canciones famosas de The Beatles, pero yo sólo reconocí unas cinco), me debe una. Lo mejor, además de la banda sonora, son los actores: Colin Firth, Meryl Streep, Pierce Brosnan y Julie Walters. Además, como en la obra original, la acción transcurre en las islas griegas, en Skopelos. El estreno está previsto para verano, así que toca esperar aún. Ya hay trailer en castellano, aunque yo lo prefiero en versión original. Pussar och krammar!




AussieBum ha querido subirse al carro de las muchas marcas que, aprovechando que se acerca San Valentín, el Día del Padre y demás acontecimientos absurdos, lanzan al mercado ediciones limitadas de sus productos. Lo normal es que fueran fragancias, pero no ropa interior. Los modelos 'Cupid' y 'Arrow' son dos bóxers con motivos del día de los enamorados que sólo se venderán por unas semanas y que, con un tacto muy sedoso, pueden ser tuyos por poco más de 20 euros. Al modelo le quedan muy bien, aunque ya se sabe que las garantías de que produzcan el mismo efecto en otros cuerpos menos serranos es la misma que la de que te sirvan en un McDonald's una hamburguesa parecida a la de sus fotos. Pussar och krammar!



Para conmemorar los 15 años de su llegada a China y celebrar que Pekín será la sede de los Juegos Olímpicos de 2008, Ermenegildo Zegna ha elegido la República Popular como escenario de su campaña publicitaria Primavera-Verano 2008. He de confesar que ésta es una de mis marcas favoritas y, aunque no tengo un traje de ellos ni dinero para comprármelo, creo bastante en sus colecciones. Pocas veces incluyen prendas horteras o sólo aptas para gente sin ningún complejo estético. Sus cortes clásicos, los colores acertados y lo bien que sientan son su mejor tarjeta de presentación.



También me gustan mucho sus modelos, claro. Los vi en Milán en una presentación de sus colecciones en la que dejé rastros de ADN (me refiero a la saliva, guarros malpensados) y constaté una vez más que los que se dedican exclusivamente a fotografía (como los de las fotos de la campaña), son mucho mejores que los de pasarela.



La campaña de la línea más clásica y elegante se realizó en el casco antiguo de Pekín, con la China antigua como telón de fondo: la Ciudad Prohibida, el Ho Hai Park y el China Club; así como se trasladaron también a la Gran Muralla. En contraste, se optó por la China moderna de la nueva arquitectura urbana para la línea Zegna Sport.

Me encantan los edificios que se están costruyendo ahora en China. La explosión de arquitectura moderna excepcional que se está produciendo en el país asiático es increíble. Y no sólo el 'nido de pájaro' del estadio olímpico de Pekín, sobre todo me gusta el Gran Teatro Nacional de Paul Andreu, al que creo que no se le está dando la relevancia que se merece, aunque es normal, siendo los Juegos este año.

Gran Teatro Nacional de Pekín

Una compañera de mi revista en Madrid se marcha en pocos días a Pekín a una presentación y, por antigüedad, el siguiente en conocer China debería ser yo, aunque es la directora quien decide esas cosas e igual se me 'cuela' algún compañero. No es educado y te deja en muy mal lugar quejarte por esas cosas, así que confío en tener suerte y que pronto pueda dar el salto hasta allí. Prometo postal para todo el que quiera una. Pussar och krammar!



Cuando llevas desde los 17 años fuera de casa y has vivido en más de cinco ciudades diferentes desde entonces, una mudanza no siempre es un gran acontecimiento. Entre lo de Italia, la moda, el cansancio, el aniversario y otras cosas, no he podido comentar una noticia que atañe bastante a este blog, aunque más a quien lo escribe y a su consorte:

Después de un año de papeleos varios, cruzando mails, solicitudes y fechas de admisión por más de cuatro países, el Ministerio de Educación y Ciencia español ha decidido darle una oportunidad al rubio y contratarle como Personal Técnico de Apoyo en uno de los laboratorios del CSIC de Madrid. El BOE lo publicó hace más de una semana, justo cuando yo me marché a Florencia, y, por lo tanto, ya es oficial.

El rubio es el que va conduciendoComo estas cosas no esperan, el rubio ya ha empezado en su puesto y uno, que es muy sentido para las cosas del amor, ha decidido que ya está bien de Copenhague y que toca volver. Así que en nada voy a empezar a escribir este blog desde Madrid. Como mi vuelta a la capital era un secreto a voces, la mudanza va a ser pan comido y todo está previsto.

Eso sí, me vais a permitir que este pedazo de mi vida que es el blog se quede en Dinamarca. ¿Qué quiere decir esto de que el blog se queda en el norte pero yo lo escribo desde el sur? Pues que me he nombrado corresponsal en Madrid de 'Nils blå världen' y que, aunque seguiré contando muchas cosas de Escandinavia y su idiosincrasia, mis crónicas más mundanas tendrán a la Gran Vía y a Sol como escenarios, en vez de Amalienborg o Nyhavn.

El sentimiento vikingo pervivirá, eso seguro, pero el orgullo de estar con la Julia Roberts de los novios (él sabe por qué escribo esta metáfora) es algo a lo que no se renuncia fácilmente. Eso sí, que tengo una morriña encima que no hay quien me la quite, y es oír alguna de las canciones que tengo asociadas de siempre a las calles de Copenhague y se me pone hasta un nudo en la garganta. ¡Quién me iba a decir a mí que se me saltaría la lagrimilla con DQ! Pussar och krammar!

Telegrama

Futbolistas para D&G

Al igual que hice en su día con Zagreb, he decidido disertar un poco sobre Italia, mis vivencias aquí y lo que he presenciado en las diferentes ocasiones en las que he visitado el país. Lo primero que debo confesar es que es un sitio que no me gusta. No me gustan los italianos, no me gustan las italianas y no me gustan las ciudades, ni los pueblos, ni los aeropuertos (éstos especialmente), ni prácticamente nada, excepto el helado. Eso no quiere decir que no haya conocido italianos majos, simpáticos y completamente adorables (y que hace años me volviera locuelo por uno), pero, en general, no me gustan.

Llegar a Italia siempre es un caos, especialmente si se hace vía aérea. Los aeropuertos suelen estar siempre a tomar por culo. Lo de Milán-Malpensa tiene delito, pero tampoco se libra el de Venecia o el de Roma. Para ir a Florencia, como sólo tiene cuatro vuelos y medio al día, acabas yendo a Pisa; y lo del de Nápoles es de juzgado de guardia, que menudo caos de ciudad y accesos. Pero no sólo se trata de la mala ubicación de los aeropuertos, también de su funcionamiento. Pocos mostradores, siempre atestados y con trabajadores lentos que no paran de cotorrear entre ellos. Además, el sistema informático se cae cada dos por tres, cuando no hay huelgas o paros extraños.

Luego están las miserables y tercermundistas infraestructuras de las que está dotado el país. Las autopistas más transitadas del Antiguo Continente se caen a pedazos (por no hablar de las mafias que extorsionan a los autobuses de turistas) y las obras que se hacen en ellas, además de provocar un caos circulatorio total, son meros parches. Durante el trayecto que va de Pisa a Florencia, el paisaje es tan dantesco y cutre que, si no fuera porque sabía en qué país me hallaba, hubiera jurado que era Bosnia Herzegovina (y no Sarajevo, sino una zona rural empobrecida). ¡Y estaba en la Toscana! Luego flipas cuando ves a los italianos echando espumarajos por la boca cuando les dices que España está mucho más adelantada que ellos, porque para muchos de ellos seguimos siendo un país de labradores y se creen que Italia es la vanguardia del Mediterráneo.

Tiziano que crujePero hablemos algo más de su gente. Esto me duele un poco escribirlo porque realmente hay muchas personas majas en Italia. Y no me refiero a Cannavaro o a Tiziano Ferroardiente, sino a gente normal, de las que da gusto conocer y que te gustaría tener como amigo. Podría nombrar a más de cinco. Sin embargo, incluso éstos no siempre se libran de rasgos característicos en todo italiano que se precie, como, por ejemplo, la afición desmesurada por todo aquello que sea dorado o plateado (y si son los dos colores juntos y superbrillantes, mejor). En serio. Te crees que lo de D&G o Versace es una horterada sin sentido salida de la cabeza de uno que se hace el iluminado. Pues no, allí todo el mundo es así de patético. Las gafas de sol que usan tampoco son de este mundo, aunque en este punto cada vez tienen más seguidores más allá de sus fronteras. A este paso podrán alquilar parte de las patillas para incluir publicidad, como los taxis con sus puertas.

HorterasLos pantalones vaqueros, quizás la prenda más universal del mundo, también adquiere aquí un carácter especial. Los llevan, sobre todo los chicos, muy ajustados, incluso aunque les quede fatal. Una de dos: o no los hay de otro modo, o el servilismo que le hacen al mundo de la moda les ha dejado sin una pizca de individualidad. Y el resto de complementos los llevan también descompensados, con demasiado brillo, logo y reflectante. Con lo que podrían aprender de los franceses y su exquisito modo de ponerse una simple bufanda vieja...

La comida italiana es, cuando la puedes pagar, excelente. He comido la mejor y la peor pasta de mi vida en Italia. Cuando algo está bueno, es delicioso; pero lo contrario puede convertirse en una pesadilla gastronómica. La semana pasada, por primera vez en años, pedí que me retiraran de una cena el segundo plato y el postre casi sin tocarlos (probé lo justo para decirme a mí mismo que no comiera la bazofia que pusieron de menú). Fue el mismo día que casi le pego a un camarero por no dejarme rebañar un plato de tortellinis rellenos de setas y salmón con salsa de champiñones y calabacín que me habían servido de almuerzo y que parecía ambrosía.

PanacotaLos postres, salvo lo del otro día, me vuelven loco. Mi favorito es la Panacota, pero no he conseguido comerla nunca en Italia. Allá donde vaya, nunca la tienen o ni la conocen (aunque la encuentras en cualquier restaurante italiano de Europa). Los helados también son un regalo de los dioses. Me he puesto una norma por la que no puedo pedir sabores que no sean genuinamente italianos, por lo que normalmente me decido por el de Stracciatella, que está tremendo. Me recuerdan a los helados de La Ibense de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), por lo cremosos y, al mismo tiempo, refrescantes. Dulces en su justa medida, sin empalagar.

Pamela CamassaPuedo aseverar, después de muchas horas de zapping, que la televisión italiana es la peor del mundo, incluso por detrás de la Televisión Gallega y la de Canarias. Todos los canales son como una repetición constante de los primeros años de TeleCinco, con tetas siliconadas por doquier. Da igual de qué se esté hablando, hay tetas. La Ana Rosa Quintana de aquí tiene kilos de silicona y enseña las tres cuartas partes de sus pechos mientras entrevista a una madre que ha perdido a tres hijos en un incendio (verídico, lo vi la semana pasada en la Rai Uno). Una que fue Miss Italia, Pamela Camassa (en la foto), es el nuevo fichaje para la sobremesa de los sábados; y mi adorada Raffaella Carrà participa de tertuliana en un programa sobre la situación que vive Nápoles con lo de los vertederos. ¡De locos!

Esto me está saliendo muy largo y aún no he hablado de la forma de conducir de los italianos, de sus gritos constantes, de lo increíblemente bien que le sientan los pantalones negros a TODOS los camareros (incluso a los feos), de lo malos que son los hoteles (excepto los de Gran Lujo), de lo poco gays que admiten serlo aquí los homosexuales (mientras te miran con envidia por ser español, que para ellos es el summum de la libertad y no hay ni uno que no haya estado en Chueca), o de lo maravilloso que es ver la cúpula de la Catedral de Florencia por primera vez, o Venecia desde el avión, poco antes de aterrizar.

¿Qué tendrá Italia que me hipnotiza al mismo tiempo que me produce rechazo? ¿Por qué es el único país del mundo al que voy con desgana, aunque sé que me lo acabaré pasando genial? Yo creo que ni ellos mismos lo saben, porque, de ser así, ya hubieran hecho una campaña de márketing en toda regla (como con su aceite de segunda, su vino tinto infumable, el vinagre de Módena, el jamón insípido u otras fruslerías que, sin ser de las mejores del mundo, tienen fama internacional). Arrivederci e ci vediamo pronto!




Éste es, sin duda, uno de los momentos más bonitos de 'Love Actually'. Y da igual que Mark (que mira que está que cruje) no termine con Juliet, porque lo realmente emocionante es ver cómo el chico no tiene, por fin, miedo a enfrentarse a sus sentimientos, a exponerlos, a explotar la verdad en la cara de su amada y, sobre todo, a declararse perdedor. Enough! Enough now...

La escena no deja de ser bonita cuando el final es justo el contrario, es decir, cuando el chico de los carteles acaba en los brazos de quien abre la puerta. Hace un año por estas fechas, el rubio vivía en Londres. Ya conté en este blog que una vez, cuando yo regresaba de un viaje a Oslo, me lo encontré de sopetón en el aeropuerto. Se había presentado sin avisar para darme una sorpresa. Me llamó al móvil y dijo: "Date la vuelta". No fue lo más romántico de su visita.

La tarde siguiente le vi cargado con varias cartulinas y le pregunté que para qué las quería. Me dijo que en Londres no sabía dónde encontrarlas y que las necesitaba para una cosa que quería hacer en su cuarto de allí. Yo no pregunté más. No entendía nada, pero hace mucho que tomé la decisión de no querer saber detalles sobre las rarezas de nadie, que con las mías ya tengo suficiente, así que la cosa se quedó ahí.

El día antes de marcharse, salió por la puerta a toda leche para llamar al timbre dos minutos después. Empezó a sonar una canción de The Cardigans y allí, frente a mí, empecé a leer carteles al más puro estilo 'Love Actually', con algunas adaptaciones sobre el original, claro. Pocas veces me he quedado sin palabras como en aquella ocasión y con la lagrimilla ahí, que ni caía ni dejaba de caer. Sin duda, el pobre se ha puesto el listón muy alto si quiere volver a sorprenderme en plan romántico.

Ayer hizo tres años que nos conocimos. Para nosotros es la fecha de referencia de nuestro aniversario, porque realmente no sabríamos decir cuándo comenzamos a ser pareja. Sin duda, han sido tres años estupendos, llenos de momentos inolvidables, de amor correspondido y alegrías mutuas. ¡Qué bonito es el amor! Pussar och krammar!

Είναι επικίνδυνα εδώ, Γι' αυτό καλύτερα που φεύγεις. Χρόνια προσπαθώ, αυτό που χρόνια αποφεύγεις. Κι άλλο αν μείνεις θα δεθώ, γι' αυτό καλύτερα που φεύγεις. Χρόνια προσπαθώ, αυτό που χρόνια αποφεύγεις.Το σ' αγαπώ.

Ine epikindina edo, gi afto kalitera pu fevgis. Hronia prospatho, afto pu hronia apofevgis. Ki allo an minis tha detho, gi afto kalitera pu fevgis. Hronia prospatho, afto pu hronia apofevgis. To s'agapo!



Algún día, el rubio aprenderá griego y sabrá qué le quiero decir con toda esta palabrería, estoy seguro. Ett tusen pussar, min kärlek. SXL12!

Nhow Milano

Mi hotel de Milán es como una vuelta a casa. Me hospedo en el Nhow, que pertenece a la cadena española NH, cuyo desembarco en Italia está revolucionando la hotelería de aquí. La diferencia con respecto a mi hotel de Florencia es notable (y no sólo con el último, también con todos los que no eran de 5 estrellas), aunque no me convencen los visillos a modo de pared y el baño tan incrustado en el dormitorio.

Como muchos habréis padecido en vuestros viajes a Italia, los hoteles son una mierda. Los de cuatro estrellas no tendrían ni tres en España, sin contar que son muy viejos y con unas instalaciones deplorables (y los de menos de cuatro estrellas son pensiones cutres). Así que NH, que ofrece un servicio decente (que no excelente), se está haciendo de oro, porque aquí parece que no han descubierto aún el negocio de los hoteles de diseño moderno a precios permisibles.

Excelsior de NápolesEn mi opinión, el mejor hotel en el que he estado en Italia es el Excelsior de Nápoles. Está al lado del mar, al final de un paseo marítimo muy interesante y a un paso del centro. El restaurante en la última planta ofrece unas vistas impresionantes. Yo estuve muy a gusto en él, pero hay que ser sinceros. Al Excelsior le pasa lo mismo que a otros muchos de Italia, que se creen que con tener una recepción lujosa, muchos objetos dorados y habitaciones rococó ya es suficiente. Y no, no es así. Pero tampoco hay que llegar al snobismo y decir que son malos establecimientos, porque no sería justo.

Excelsior de Capri

A pocos kilómetros, el Excelsior Vittoria de Capri sí que es de talla brillante, pero no me he hospedado nunca en él, así que no lo puedo poner en la lista. Mi visita relámpago a la isla fue tan surrealista que casi no tuve tiempo de fijarme mucho en el hotel en el que pasé una noche. No me acuerdo del nombre ni casi de nada. La culpa fue del ferry, que en mi vida me he mareado tanto y estuve medio enfermo hasta casi la hora de la cena. Al día siguiente nos volvíamos tempranito, así que no recuerdo más que el colchón era muy cómodo y el desayuno, escaso y poco convincente. Me juré a mi mismo que a Capri no volvería, porque el ferry de vuelta fue casi igual de insoportable, así que me temo que me voy a quedar sin Excelsior Vittoria. Pussar och krammar!



...concretamente los del David de Miguel Ángel. Por muy surrealista que parezca, ayer cené con los testículos de la talla renacentista encima de mi cabeza. Os aseguro que la sensación es extraña y no deja de serlo a los postres.

Estos días, aprovechando el rollo de la moda, se celebran en Florencia muchas fiestas, bacanales, desfiles y saraos. Ayer, después de un cóctel donde Chanel, unas copichuelas en la boutique de Dior y una 'desfilata' de Gaultier, que menuda tarde más liada que tuve, le tocó el turno a un diseñador norteamericano llamado Adam Kimmel, del que sigo sin saber nada (no iba yo muy interesado, se nota). Este buen hombre montó una especie de performance con cena en las instalaciones del Instituto d'Arte di Porta Romana, una academia donde se forman los futuros artistas florentinos. Allí tienen varias salas enormes donde se encuentran copias a escala real de las esculturas más importantes que hay en la ciudad. En una de ellas, donde estaba el David, pusieron la mesa para los invitados. Vale, no era el original, pero era igualito en todo y encima estábamos en Florencia, así que como si lo hubiera sido. Y ya te digo, surrealista y no tan morboso como pensaba al principio, que esa mano parecía que te iba a dar una hostia si le mirabas de nuevo el culete.


La foto es muy mala, pero mi móvil no da para más. Así os hacéis una idea de dónde andaba yo ayer metido a eso de las diez de la noche. A este paso, no llego vivo a Milán, segunda parada de este infierno llamado Moda Otoño-Invierno 2008/09. Además, casi seguro que voy a la Pasarela Cibeles, así que el bajón diferencial va a ser fino. En fin, que me espera mañana Via Tortona, así que ya contaré algo desde allí. Pussar och krammar!

Dolce & Gabbana en Milano

Estas semanas toca vivir el mundo de la moda intensamente. Normalmente lo hago desde la redacción, aunque es dificil librarse de los desfiles y de asistir a algunas de las presentaciones de colección de las principales marcas, que se realizan cada semestre de forma puntual. Estos días estoy en Italia, donde la moda se vive al 300% de lo humanamente razonable y todo el mundo partipa (participamos) de una catarsis estética que, sinceramente, te deja los pies hechos polvo de tanto andar e ir de un sitio para otro. Florencia y Milán son las ciudades en las que estoy siendo testigo de un negocio que mueve millones de euros a la semana y del que, para bien o para mal, pocos se libran.

Para que os hagáis una idea de en qué berenjenal ando metido, os transcribo un artículo de Charo Izquierdo, la directora de la revista 'Yo Dona'. Es una de las periodistas de moda más importantes de España y, sin duda, una de mis maestras. Le debo mucho y me ha encantado leer el siguiente texto, que describe perfectamente lo que se cuece en estos saraos. Pussar och krammar!
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"Hay algo peor que el tráfico en Milán durante las colecciones. Es peor el tráfico en Milán durante las colecciones... con lluvia. Y si es torrencial, no digamos. En esos días, como el de ayer, uno quiere volverse a la cama o, en su defecto, a Madrid, donde al menos los atascos son nuestros.

Los retrasos de los desfiles se acumulan. Acabas por perder alguno en el camino o por anular citas a las que no llegarías ni al día siguiente. Eso sí, sientes que por lo menos ese día hay un motivo para que el show comience una hora y media más tarde. Y es curioso porque ayer pensaba que nadie dice nada. Nadie de los implicados, digo.

Se da por hecho que es lo normal que un desfile comience una hora después de la marcada. Se da por hecho que es lo normal impedir que quienes a ellos asistimos comamos, sencillamente porque no hay tiempo. Se da por hecho que es un mundo de locos, al que hay que contribuir con dosis de locura, lo que no siempre equivale a ingenio. Por primera vez, creo que en toda mi historia de desfiles, por fin alguien ha pedido disculpas. Ha sido en el desfile de Roberto Cavalli. El creador se ha distinguido por haber cambiado sus habituales estampados de animales por una delicada colección que olía a vintage de Portobello, también por invitar a Inés Sastre a su colección y por pedir disculpas, excusando el retraso por estar esperando a que acabase el desfile anterior.

Algo está cambiando en la moda. O mucho. Por ejemplo, todos sabemos que el negocio se nutre en gran parte de las ventas colaterales, fundamentalmente la cosmética y algunos accesorios. Pero empieza a ser tan descarado que dos desfiles han sido precedidos por el filme publicitario de un perfume de la marca. Antes del de Emporio Armani, se ha enseñado el de Diamonds, interpretado por Beyonce. Más tarde, en Gucci se ha anunciado el lanzamiento de Gucci by Gucci, con una película firmada por David Linch, interpretada por mujeres inquietantes que bailan y alucinan, con fondo de ciudades igualmente inquietantes que duermen.

En Milán han empezado a tratarnos como códigos de barras. Ayer, antes del desfile de Prada, donde los asientos y las barras de porexpán competían con una especie de oda a la naturaleza hecha desfile, se ha pasado cada invitación por un escáner. Se supone que es para evitar las falsificaciones (que venga el manta y lo vea), sí, he dicho bien falsificaciones de invitaciones que las hay como existen las de los bolsos. Es, como poco, curioso.

Fascinada como estaba por ese nuevo ingenio detectivesco, no podía alejarme del agente de seguridad que escaneaba y daba paso a los honestos asistentes al desfile. Así he tenido la oportunidad de ver de cerca la llegada estelar del desfile. Primero le sonó un teléfono. Escuchó. Pero no habló. Después levantó la mano y chasqueó los dedos para avisar a alguien del lugar por el que tenía que entrar..., que la moda tiene ese punto ordinario que convive indefectiblemente con el glamour... Eran los guardaespaldas de ella, Anne Wintour, la mítica directora de Vogue América. Anochecía en Milán. Pero ella llevaba sus irremplazables gafas de ¿sol?

Acabaré preguntándome lo mismo que he oído preguntarse a sí misma a una asistente al desfile de Brioni. Para ponerse en situación hay que saber que se estaba cayendo el cielo de Milán, llovía sin parar, pero se llevan las sandalias y las mujeres de la moda no renuncian a ellas aunque se empapen o arriesguen sus tobillos. La asistente preguntaba: ¿Cómo hacen esas señoras para estar perfectas desde las nueve de la mañana, impecables con sus taconazos... y con este tiempo de perros?

He estado a punto de volverme para decirle... Señora, yo lo he resuelto a mi manera, me he comprado unas botas. De charol. Totalmente en tendencia. Eso sí, planas". (Charo Izquierdo, Yo Dona, 27/09/07)

Este mes de mayo será la primera vez que un acontecimiento me importe más que el Festival de Eurovisión. ¡No puedo esperar más y aún faltan cuatro largos meses! Para ir abriendo boca, unos fotogramas de la mujer de Matthew Broderick en su papel de Carrie Bradshow. ¿Que quién es Carrie? Esa escritora con columna sobre sexo que sale a todas horas en Cosmopolitan TV y la musa de muchas víctimas de la moda, tanto de quienes la envidian por poder llevar por la gorra todos esos modelos con zapatos y bolsos de diseño, como las que no. Pussar och krammar!


Tengo fácil tendencia a enervarme en situaciones que exigen compartir mi espacio vital con seres humanos desconocidos, como cuando espero el bus o, como me pasó ayer, mientras hago la compra. Cerca de mi casa hay un supermercado barato con sólo dos cajas (que no siempre están ocupadas por una cajera al mismo tiempo). El tramo horario que va desde la salida del trabajo hasta la hora de cierre está petadísimo y la cola puede ser antológica. Normalmente evito ir a ese supermercado, y mucho más a esas horas. Pero ayer necesita con urgencia unas cosas y no quería pagar mucho más por lo mismo en otro establecimiento con menos cola, así que me armé de paciencia y me dirigí al sitio en cuestión.

Una señora mayor estúpida puso su cesta, que sólo tenía una botella de lejia, al lado de mi pie cuando yo me coloqué en la cola, con TODOS mis productos en mi propia cesta. Como iba con el iPod, no supe lo que me dijo mientras dejaba su compra en el suelo y se iba. Al poco aparece con otra botella, pero de agua. "Vaya, la pobre se le había olvidado el agua y sólo venía a por dos cosas. ¡Qué mala cosa es lo del Alzheimer!", pensé incauto. Para nada, durante los veinte minutos de cola, la vieja se pasó todo el tiempo de acá para allá llenando la cesta.

Cuando llegaba nuestro turno, la muy puta me da un golpecito en el brazo para que me quitara los auriculares y me dijo algo como que ella estaba primero, que puso la cesta antes de que yo llegara pero que estaba algo movida y por eso no la vi bien cuando me puse en mi sitio. Entonces, estallé. Es que me parece el colmo de la caradura. Es decir, uno se debe poner en la cola de un supermercado cuando ya ha comprado todo y no ir de listillo y aprovecharse de que el resto de la gente, normalmente, se calla. Pues yo no me callé. No me dio la gana, porque la muy imbécil pretendía no hacer cola y pasarse todo el tiempo mientras compraba yendo a la cola para mover su cestita con el pie. ¡PUES NO!

Le dije de todo menos bonita, en un correcto español que no se lo salta un galgo, que yo cuando me emociono no hablo idiomas. Luego le dije que yo iba antes, que no me parecía para nada su actitud y que era una maleducada y una aprovechada. Las dos señoras que iban detrás de nosotros se pusieron de mi parte, o eso creo, porque no las entendía del todo bien, pero ellas me daban la razón y le gritaban a la vieja listilla, que por capulla paso un mal rato más que merecido. Esa seguro que no vuelve a colarse con el truquito de la cestita. Tåbelig!

Yo, antes del batacazo
Yo sólo he sido el capitán de algo una vez en mi vida. Fue en mayo de 1999, durante el Día del Deporte que celebraba mi Universidad cada año. Me apunté a la prueba de sogatira, en la que dos equipos (Humanidades vs. Ciencias) tiran de una cuerda hasta que uno de los dos sobrepasa una línea divisoria, y el azar quiso que fuera el primero en inscribirme (es lo que tenía cursar una asignatura de Libre Configuración a las 8 de la mañana). Me tocó el dorsal 1 y, por lo tanto, la capitanía del equipo que debía llevar a los de letras a la victoria (normalmente perdíamos).

Como se quería batir el récord Guiness de participantes (éramos el ciento y la madre), había interés mediático en la prueba, por eso luego salí en la portada de una revista universitaria (foto de arriba). La verdad es que nos lo estábamos pasando de miedo. Con un montón de gente apludiendo alrededor de las dos filas de alumnos, cada una con camisetas de un color diferente. Sin embargo, ocurrió lo imprevisto. El árbitro dio el pitido para que comenzáramos a tirar y...

Yo, en el batacazo
Vamos, que se montó una buena. Un montón de gente tuvo que ser atendida por heridas y quemazones en buena parte del cuerpo, porque la cuerda se rompió por la mitad y todo el mundo acabó en el suelo y con la soga en movimiento durante algunos segundos (los del final seguían tirando, sin saber nada, y eso fue letal para la piel de los que teníamos los primeros dorsales). Yo, como soy un machote y era el capitán, aunque sangraba, quise dar ejemplo y me curé en casa, pero hubo gente que necesitó de los sanitarios del DYA (como el Samur). Fue el último año de la sogatira en la Universidad, al menos que yo sepa.

Diario de Navarra, como se ve arriba, dedicó su contraportada al acontecimiento. Como los fotógrafos se pusieron de acuerdo para hacer primero fotos de los de Humanidades y, en la segunda ronda, de los de Ciencias, para así tener de todo el mundo, sólo pudieron sacarme a mí y a mi equipo, de ahí que saliera en los dos medios. Creo que fue el estreno de capitanía más sonado en mucho tiempo. Pussar och krammar!

PD: si clicáis en las fotos, se ve más grande y se puede leer el texto del periódico.

Dinki-Winki está 'relevando' al príncipe Guillermo

Me encanta cómo llaman a Londres los londinenses, con esa pronunciación tan británica y tan macarra. No hay una sóla vez que pise la ciudad sin que en mi cabeza resuene lo de 'Landon, baby!'. De hecho, me cuenta el rubio que algunos son tan imbéciles que si dices 'London', con la 'o', como debe ser, se hacen los locos, como si les estuvieras hablando de una ciudad diferente. Aunque quizás, viendo la última campaña de Turismo Británico para que los parisinos se animen a atravesar el Eurotunnel, sí sea cierto que London y Landon son ciudades diferentes, porque poner a un pobre hombre vestido de Teletubbie donde antes había apuestos soldados de su graciosa majestad tiene delito.

Pero no todo en Landon es peor que en London, porque en la nueva ciudad ya no hay sitios para uniformes represores. Las fuerzas de seguridad que no quieran hacer sus labores con varios kilos de gomaespuma de colores encima, siempre pueden saltar al campo en bolas. ¡Viva la libertad!

Dieux du Stade a lo cutre

La primera vez que fui a Londres lo hice con una compañera de una revista en la que trabajé durante algún tiempo. Era San Valentín y ella acababa de empezar una relación con un chico muy majo (por cierto, aún siguen juntos) y estaban en plena etapa de besos y cursiladas, así que la cara que se le puso al pobre hombre cuando le dijo que se iba a Londres con otro chico fue graciosa. Tras una somera explicación, dejó de preocuparse por mí y se centró en la comunidad heterosexual masculina de Landon.

El motivo de nuestra visita fue ir a ver a la antigua fotógrafa de la revista. Una alemana viajera que se cansó de Madrid y se buscó la vida en Londres, en un apartamento genial cerca del metro de Earls Court. Coincidió con la macromanifestación contra la Guerra de Irak, pero había tanta gente que no avanzaba casi nada y me cansé. Entonces decidí irme al Virgin Megastore, al HMV y a toda tienda de discos que encontraba a mi paso. Un DVD con tódos los vídeos de Westlife por 1 libra es el mejor recuerdo de ese día. Pussar och krammar!