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El rey de la casa


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Este blog nació un jueves de agosto en el que los niveles de aburrimiento habituales de mi redacción superaron los límites establecidos. Era pleno verano y yo me encontraba completamente solo en la oficina. Mi directora, que era la que estaba previsto que empezara a trabajar a la par mía, llamó para decir que al final se incorporaría el lunes, junto al resto de los redactores, y yo me preparé para lo que iban a ser dos días de no hacer absolutamente nada. Había que buscar algo que me tuviera un buen rato entretenido como fuera.

Llevaba algunos años comentando en el blog de Maggie, por lo que me animé a tener yo también uno propio. Así fue como di a luz a 'Nils blå världen' ('El mundo azul de Nils'), sin saber muy bien de qué iba a escribir, si duraría mucho y, sobre todo, si le iba a interesar a alguien o no lo que escribiera en él. Al principio entraron algunos amigos y mi hermano, casi por compromiso, pero poco a poco se fue llenando de visitas, a cual más grata.

Una de las primera cosas que me pedían para crear el blog era que pusiera una imagen que identificara mi perfil y mis comentarios. No tenía ni idea de qué ponerme y rebusqué un poco en los archivos del ordenador del trabajo. Allí encontré a Cowco, el protagonista de la web Gusanito.com y que usé una vez para algo. Abrí el Photoshop, le quité las letras al dibujo y ajusté su tamaño. Pensé que sería temporal, mientras se me ocurriera algo, pero se ha ganado su puesto fijo con creces. Se me haría raro no ver a mi angelote vacuno cada vez que comento algún blog o miro mi web.

Conozco a mucha gente a la que le fascinan las vacas (los animales y sus representaciones gráficas), pero no es mi caso. No tengo un animal favorito, ni soy de los que tienen mil cosas con dibujos de pingüinos, delfines, estampados de gatitos y cosas así (con las banderas ya tengo bastante, que ocupan todo el techo). Pero a esta vaquita le he cogido cariño y, gracias a la gente de Gusanito, que no para de crear cosas nuevas relacionadas con Cowco, puedo hacer grafismos especiales cuando quiera, lo cual es de agradecer.

Aún no he cumplido ni cinco meses escribiendo este blog y he de confesar que la experiencia me encanta. Me he enganchado como hacía mucho que no lo hacía con nada. Y no sólo a leer lo que vosotros tenéis que decir sobre lo que escribo, también, y sobre todo, a las más de 50 bitácoras a las que me he suscrito, la mayoría con gente majísima detrás y que me han abierto un poco, e incluso algunos mucho, la 'puerta' de sus sentimientos y de su vida para que pueda formar parte de ella. Gracias a todos. Pussar och krammar!

El test de Rorschach es una técnica de psicodiagnóstico creada por Hermann Rorschach (1884-1922). Se publicó por vez primera en 1921 y consiste en una serie de láminas en las que encontramos manchas aleatorias de tinta. El terapeuta pide al paciente que dé sentido a esas manchas. A partir de estas interpretaciones, se intenta ver lo que sucede en la mente del sujeto.

Yo, en la siguiente foto, he visto a Mickey Mouse, a Oddie (el perro de Garfield) y a una fallera con los roetes bien puestos. ¿Es grave, doctor?

Los que sepan alemán puede que esperen que hable aquí de un turgente miembro viril, por aquello de la 'flauta mágica' (zauberflöte) del título de hoy, pero no. He pensado que ya era hora de honrar un poquito a Mozart con la única canción que sé con seguridad que es suya. No es que no haya visto Amadeus y desconozca el Réquiem inacabado y toda la historia del enfrentamiento con Antonio Salieri; pero el dúo de Papageno y Papagena es la única pieza operística que sé asociar a su obra y a su autor. No conozco el nombre de ninguna canción de Aida, ni de El barbero de Sevilla, ni de Tosca, ni de otras óperas igual de famosas. Pero menos es nada, ¿no? (sic)

Con una cifra tan pobre, no pretendo dármelas aquí de culto, sobre todo porque el señor Mocho, un experto en ópera, se suele dar paseos por este blog y no es plan de que se ría en mi cara. Además, he de confesar que la canción la descubrí viendo el tráiler de la película que hizo Kenneth Branagh hace relativamente poco sobre la obra mozartiana, que yo no he ido a una representación operística en mi vida. Cuando vi el filme, aunque me aburrí mucho, me di cuenta que sabía tatarear como dos canciones más, pero no sabía sus títulos.

Yo esperaba más de la película. Me gusta mucho Branagh y también las adaptaciones que ha hecho para el cine de algunas obras de Shakespeare, por lo que pensé que con Mozart haría algo divertido. Me equivoqué. Quizás es que falta la gran Emma Thompson, pero La Flauta Mágica duerme hasta a las lechuzas en muchos de sus tramos. Vamos, que de la filmografía del británico me quedo sin dudarlo con la gran Mucho ruido y pocas nueces, que hasta me compré el libro después de verla de lo mucho que me gustó. Mi amiga Asun me prestó el pasado verano el CD con la banda sonora y no pegué saltos de alegría en su salón de milagro. ¡La de tiempo que llevaba yo detrás de esas canciones! Por cierto, que aún no se lo he devuelto, que ya me vale...



El increíble nivel de incompetencia al que a veces asisto me turba. Hay gente que piensa que, por el hecho de ser guapo, debo ser tonto, pero se equivoca. No es que sea el más listo del planeta, pero puedo hacer dos cosas a la vez la mayoría de las veces e incluso soy capaz de deletrear palabras de más de seis letras como 'ESCALADA'. Es decir, que puedo sobrevivir sin la necesidad de que imbéciles que no tienen ni idea me fastidien cada dos por tres por culpa de una supuesta intención de querer ayudarme. Dos ejemplos de esta semana:

MOMENTO 1

Me monto en un taxi y le digo al señor taxista que me lleve a mi casa, a la que se llega rápidamente si se pasa antes por la calle Cliff (nombre figurado). El señor taxista mira a la nada, reflexiona y me dice: "Eso está por Wisteria Lane, ¿no?". A lo que asentí jubiloso. Entonces me suelta: "¿No deberíamos pasar mejor por la Avenida del Motorista?". Y yo le dije que no, que había que ir por Cliff. Arranca el coche y, cuando no llevamos ni un kilómetro me lo vuelve a preguntar. Con las venas hinchadas, le contesto exactamente lo mismo, obligándome a respirar y a ser educado, en plan momento zen, porque soy poco paciente y me pongo de mala leche con rapidez. Cerca de la Avenida del Motorista me vuelve a preguntar lo mismo. ¿Acaso no sé yo cómo llegar a mi casa? Luego me dijo que no sabía que la calle Cliff era tan larga, que pensaba que se acababa mucho antes...

MOMENTO 2

Fui con una amiga a El Corte Inglés para comprar un regalo a Cliff y cambiar uno que me habían hecho por mi cumpleaños que me estaba pequeño. Primero, nos cercioramos de que no había una camiseta de mi talla. Después, fuimos al mostrador para pedir que nos cambiaran la prenda por una tarjeta de abono, ya que tampoco vimos nada que me gustara. La dependienta nos dice: "¿Seguro que no queda de tu talla? ¿Es que no te gusta?". Sólo le faltó sacar el detector de mentiras. "Yo creo que no has mirado bien. Voy a ayudarte". Sin cortarse un pelo, se acerca al estante y comprueba que es verdad que no hay de mi talla. Después nos mira y, con cara de mala leche, nos dice que si hemos mirado bien por el resto de la sección que no haya otra cosa que me guste. "Es que no tengo tarjetas de abono aquí...". Estuve a punto de decirle que ese no era mi problema y que, por mí, como si se tenía que ir ella misma a la imprenta, pero llegó una compañera que cotilleaba la conversación y le dio la puta tarjeta. Estuve a punto de comprarle el regalo a Cliff allí mismo, una vez con el abono en mi poder, nada más que para joder a la tipa. Pero no iba a tener ese gusto, me esperaba otro incompetente en otro departamento. "Perdone, ¿tiene esta misma prenda azul en la talla XL y aquella otra en rojo?", dije con una sonrisa splash. Después de pasarse diez minutos en el almacén, me viene con una roja de la talla M y la azul la había sustituido por una celeste, también de la talla M...

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PD: Quiero agradecer a Cliff su apoyo incondicional. Sin él, esta entrada nunca hubiera sido la misma. Cliff, te debo una que puedes cobrarte cuando quieras, ¡guapetón! Da gusto trabajar con un chico tan profesional.

PD2: Lo que da de sí una sesión de fotos. El bueno de Cliff sólo ha posado una vez, que yo sepa, para Fratmen y está en mil webs diferentes con el mismo material. Cría fama y échate a dormir.

Desgraciadamente, la primera vez que me rompieron el corazón sí estaba en casa

Me sorprende mucho que la mayoría de las cosas curiosas que he hecho por primera vez en mi vida nunca hayan ocurrido en la ciudad en la que vivía, especialmente cuando lo hacía en Jerez, porque todas las podía haber hecho allí.

Primera película vista en un cine: 'Greystoke' en OURENSE (mi madre se puso enferma en un viaje por Galicia y, mientras ella y mi padre iban al hospital, los amigos que iban con nosotros decidieron meternos a esperar en un cine del centro) Tenía 6 años.

JEREZ - 879 km. - OURENSE

Primera hamburguesa: en un McDonald's de MADRID (mi madre por esa época no las compraba y mi hermano y yo casi sufrimos un ataque de ansiedad al tener que escoger entre la McPollo y el Big MaC). Tenía 8 años.

JEREZ - 633 km. - MADRID

Primer parque acuático: este último verano en LJUBLJANA (Eslovenia). El centro se llama Atlantis y tiene mil cosas: tuberías, piscina de olas, circuitos de colorterapia, jacuzzis... (Mi padre dice que son peligrosos y nunca quiso llevarnos a uno, y luego en Madrid nunca encontré tiempo). Tenía 28 años.

COPENHAGUE - 1.346 km. - LJUBLJANA

Primera lasaña y primeros canelones: en mi piso de estudiantes de PAMPLONA (otra vez por culpa de mi madre, que su menú cuando yo era pequeño sólo tenía 6 platos y ninguno eran esos dos; lo más parecido: raviolis y tortellinis). De hecho, durante la carrera comí muchas cosas por primera vez, como el cordero, la leche frita, papas a la riojana... Tenía 17 años.

JEREZ - 1.002 km. - PAMPLONA

Primer carnaval con disfraz: el de Olot (Girona), durante dos años seguidos. Uno de mis amigos de la carrera, Lluis, es de Girona y me invitó a que fuera allí después de los exámenes de febrero. Me disfracé de mago, con capa, chistera y varita. Me encantó. Era la época de Studio 54 (la película) y creo que en mi vida he disfrutado tanto bailando algo en una discoteca como el 'If You Could Read My Mind' con capa. ¿Sabíais que es una versión de una canción de Gordon Lightfoot de 1970? Yo ni idea. Tenía 18 años.

PAMPLONA - 615 km. - OLOT

Para que luego digan que viajar no ocupa lugar. Mis próximos destinos son Florencia, Milán, Cáceres y, espero, Munich. Ya tengo ganas de experimentar esas ciudades. En Florencia y Cáceres ya he estado, a Milán es la tercera vez que intento ir sin éxito y de Munich sólo conozco el aeropuerto. En cada una, ojalá, disfrutaré de una primera vez en algo. ¿Qué será? Pussar och krammar!

De Cavalli, en el concierto

Llegué a la cena de Nochebuena con un conocido regusto a envidia sana, la que me provocó Mr. Shhh hablando de su experiencia en el concierto de las Spice Girls. Me hubiera encantado ir, porque de pocos grupos he sido tan fan como de las 'chicas picantes'. De hecho, antes incluso de que en España fueran conocidas, gracias a ese fantástico canal musical llamado VIVA, yo ya sabía sus canciones, coreografías e incluso tenía un póster de ellas en mi cuarto (lo publicó la edición alemana de 'Bravo', algo así como el 'SúperPop' y locompré). Y no me importa que ya estén caducas, que no tengan la misma chispa que antaño y que sus últimas canciones sean un bodrio; yo hubiera ido a gusto y me lo hubiera pasado pipa.

En uno de mis cuartos en Jerez aún tengo el cartel gigante que anuciaba el concierto que dieron en Barcelona, al que tampoco fui, y que compré meses después del evento en una Feria del Disco en Pamplona. Es aún más grande que el que me regalaron de 'Love Actually' este cumpleaños, ya que se supone que era para una marquesina cilíndrica más alta que la de las paradas de autobús. Mi madre quiere que lo quite para pintar las paredes, pero a las Spice no las mueve nadie de allí sin estar yo delante -¡faltaría más!-, y cuando estoy en mi casa tengo muchas cosas que hacer antes que ese sacrilegio, así que la pintura, que espere.

Lo mejor del 97, según Vogue UKCon las Spice Girls pasa lo mismo que con muchos grupos y programas de televisión: que nadie reconoce verlos ni oírlos, pero son récords de audiencia y ventas. A pesar de que están en horas muy bajas de éxito y carrera, de que su disco de grandes éxitos no se ha colado entre los más vendidos y que son más objeto de burla que otra cosa, la crónica de su concierto fue la noticia más leída tanto en la edición digital de El País como en la de El Mundo. Y que no me vengan con que son marujas que querían saber sobre sus Cavallis y cotillear un poco sobre Victoria Beckham, porque no cuela (no saben encender un ordenador, mucho menos buscar noticias en webs).

El fenómeno que supusieron en su día en el mundo de la música, que rompieran los moldes del fenómeno fan, abarcando incluso a niños pequeños; que fueran capaces de comercializar cualquier cosa con su sello; sin contar los muchos premios que recibieron y los millones de discos que vendieron, las han convertido en mitos, y esta gira, si saben capitalizarla bien y no volver nunca más, les servirá para consagrarse como tales. Mitos de papel couché, de adolescencia pop en tupperware, con un toque kitsch de fish and chips, pero mitos al fin y al cabo. Hi Ci Ya Hold tight!

En Suecia viven la Navidad con mucha música. No falta el papel higiénico con papá noeles en los aseos, pero es en las tiendas de discos donde más se nota la fiebre festiva. Los artistas más importantes sacan discos con canciones navideñas y todo se cubre de una gruesa capa de almíbar. Candy, Candy es una rockera heavy ex-toxicómana comparada con el nivel de cursilería al que pueden llegar los vikingos cuando se lo proponen. Sin embargo, mi felicitación navideña quiero que os llegue a través de una canción en sueco que me gusta mucho, cantada por dos voces que te ponen los pelos de punta: Tommy Körberg y Sissel Kyrkjebø. Se llama 'Julen är här' ('La Navidad está aquí') y en ella van mis mejores deseos para el año que comenzará en breve. GOD JUL!



JAG ÄLSKAR DIG, MILU!

Me ha tocado el reintegro, así que tengo 20 eurazos que pienso cobrar lo antes posible, porque eso de cambiarlo por un décimo de la Loteria del Niño a mí no me convence. Podría gastármelos en algo que me guste mucho, pero me temo que mis caprichos suelen costar algo más. También podría invitar a los amiguetes a una ronda, que en Jerez las copas son baratas, pero está lloviendo y en las ciudades del sur, los cuatro días que llueve al año, no se sale de marcha, no vaya uno a encoger. En fin, ya veré lo que hago con ese dineral, porque ahora estoy falto de ideas. Con esto de que mi cumpleaños es en diciembre, mucha gente que me quiere me hace dos regalos y me pide ayuda porque no saben qué puedo querer (y si ya es duro pensar en uno, no te digo nada en dos). Este año fui incapaz de hacer una lista con más de cinco cosas y me pedían, por lo menos, diez. ¿Me estaré volviendo poco materalista? ¿Será que lo tengo todo y no me he dado cuenta?

Este cumpleaños ha sido especial por muchas cosas. Una de ellas es un regalo que no pude ver en su totalidad hasta ayer. Mi buena amiga Cristina me compró en Ebay un póster gigante, de los que ponen en las marquesinas de los autobuses, de 'Love Actually', mi película favorita. Me lo dio aprovechando mi visita madrileña y decidí colgarlo en mi cuarto de Jerez, donde sí tengo una pared lo suficientemente grande. Lo pusimos entre tres (mi madre, mi hermano y yo). Como pago por los servicios prestados, me tocó hacer la comida. Uno viene con la intención de probar cosas ricas que hace meses que ni huele y acaba cocinando el mismo arroz con pollo que está más que harto de hacer en Copenhague. "Es que a ti te sale muy sabroso y sólo lo podemos comer cuando vienes tú", obtengo por respuesta a mis quejas. Me da hasta miedo comentar que he 'inventado' una receta de estofado de pavo con pimientos tricolores, cebolla y cebada en grano; no vaya a ser que quieran probarla y les guste. Hogar, dulce hogar.

Momento karaoke: "La Masía. Para la gente excelente. Con La Masía día a día, las mamás inteligentes, cuidan de su gente. Qué sabor más sorprendente...". Quizás algunos pipiolos como Will, que aún no han cumplido una edad decente, no sepan cantarla, pero el resto estoy convencido de que sí. Ya no quedan anuncios como los de antes. Será muy gay y todo lo que queráis, pero los spots que más me gustan son los que vienen a ser como pequeños números de un musical. Además del anuncio del aceite La Masía, se me vienen a la cabeza el del Central Hispano con Raffaella Carrá, el del Santander, el del chocolate blanco de Milkibar... No me extraña que funcionara tan bien el anuncio de Coca Cola de la generación de los 80, y es que, según para qué, la cultura audiovisual de esa década tocó muchó más nuestra fibra sensible que la que le precedió.

En Estados Unidos no es una técnica publicitaria que esté en desuso. Allí canta hasta el más pintado. Un ejemplo sería mi adorada Sarah Jessica Parker, que no duda en demostrarnos que el kaki no es un color rancio, soso y completamente fuera de onda si en la etiqueta aparecen las miticas letras A, G y P en este orden: GAP.

Que GAP escoja a Sarah Jessica me parece muy acertado. A fin de cuentas, es una marca que se sitúa en el mismo segmento de mercado que Tommy Hilfiger, GANT o Polo Ralph Lauren; y una actriz conocida por haber interpretado a un personaje víctima de la moda y tirando a pija encaja a la perfección. Sin embargo, no entiendo bien qué pinta Lenny Kravitz en todo esto, y mucho menos al lado de la Bradshaw. ¿No se suponía que el bueno de Lenny iba de cantante alternativo y chico malo? Lo que no pueda un talón con muchos ceros... Pussar och krammar!

Madrid es la ciudad de las colas. No he conocido nunca a una población más amante de éstas. Que en la parada del autobús sólo hay tres personas; estarán formando una educada cola. Que en la panadería hay diez personas; no se pedirán la vez, sino que formarán una estudiada cola que abarque el poco perímetro del establecimiento. Es por esto que ayer me asusté en la capital ante dos sucesos relacionados con las colas. El primero por su ausencia, que compré un décimo de Loteria Nacional sin tener que esperar (yo ya me veía en la administración un buen rato). Y el segundo por todo lo contrario. ¿Quién me iba a decir a mí que habría cola para tomar chocolate con churros?

Ocurrió cerca de Callao, en la Chocolatería Valor, que pertenece a la marca de chocolates del mismo nombre. Al final, nos tocó en la barra, pero tan a gusto, porque rápidamente nos pusieron una taza XXL de chocolate hipercaliente y un plato cargado hasta arriba de churros 'a la madrileña' (en Jerez son diferentes). A pesar del precio, un poco caro, merece la pena. Estaba rico, rico.

En Copenhague, la chocolatería más famosa también suele estar hasta arriba en estas fechas. Se llama La Glace, abrió sus puertas en 1870, y allí, en vez de churros, se estilan más las tartas. Las tienen de 18 tipos diferentes y el maestro artesano es un asturiano que se jubila justo esta Navidad (le conozco, es muy majo y tiene muchas ganas de irse al Principado a gastar feliz su jubilación, que las coronas danesas al cambio son la leche). Una de ellas, la de la foto, se llama 'Karen Blixen' y es un homenaje a la autora de 'Memorias de África' (mousse de café, trufa, moka, chocolate y avellanas). A mí, que el sabor a café no me hace mucha gracia, me enloqueció la primera vez que la probé. ¡Riquísima! Lo que no tengo ni idea es si es rica en calcio o no, como el 7Up. Pussar och krammar!

David Paetkau en Whistler

Hablarle a un amigo de David Paetkau y que éste sepa a quién me refiero es prácticamente imposible. Los actores canadienses que hacen películas malas y series que no llegan a Europa, o lo hacen casi de tapadillo, no suelen levantar mucho interés. Tampoco creo que en América sea muy popular, pero me da igual. David es ese famoso desconocido que creo que todos los gays tenemos. Por lo normal, suele ser un actor, un cantante o un deportista a quien no conoce ni su padre, pero que te revoluciona hasta decir basta. ¡Y vaya si me revoluciona!



El bueno de David ha aparecido en prácticamente todos mis sueños eróticos desde que lo descubrí en la horrible película Snow Day, en la que hace del típico chulo guaperas del instituto. Luego ha hecho otras, pero el género de terror y suspense no es mi favorito y, por muy bueno que esté el rubio, no compensa cagarme de miedo cada vez que se apague la luz de la mesita de noche. Así que me lo perdí en Destino Final 2 y ahora en Alien vs Predator 2.

Tiene un aire a Daniel Brühl, pero sólo en fotos, porque cuando conocí al alemán en persona (le entrevisté por el estreno del peliculón Good Bye, Lenin! en Madrid), no se me vino a la cabeza David para nada, demasiado ocupado estaba yo conteniendo las babas y que no se me cayeran mucho los calzoncillos.

ésta la tuve de fondo de escritorio

Que yo sepa, de las series que ha hecho David Paetku para televisión, sólo una se ha emitido en España. Creo que fue en FOX y no 'saltó' a ninguna de las grandes cadenas. Me refiero a LAX, en la que hacía de policía de aduanas (ver foto) en el aeropuerto de Los Ángeles. La serie la protagonizaba Heather Locklear (aka. Amanda Woodward) y se suponía que mi amiga Rut iba a pasármela en DVD, pero por ahora se ha hecho la loca.

En estos momentos protagoniza una serie que se llama Whistler, inspirada en la vida de Ross Rebagliati, primer medallista de oro en snowboard de la historia (en las Olimpiadas de Nagano). Su personaje muere en un accidente en la nieve y la trama consiste en ver cómo sus hermanos intentan averiguar qué pasó realmente, por lo que sólo sale en flash-backs. Es como O.C. pero con nieve, porque la serie está llena de niños pijos con dinero.


Whistler

Me gustaría poder poner alguna foto picantona de David, pero me ha sido imposible encontrarla. De todos modos, no hace falta mucha imaginación para adivinar que está tremendo y que debajo de la ropa se esconde un cuerpo de impresión. Sólo nos llevamos tres semanas de diferencia, hace poco que cumplió 29 años también, pero con esa cara de niño bueno, aún podrá hacer de veinteañero algún tiempo más. ¡Hasta su voz me pone!



En fin, que esto sí que es una revolución sexual. Ya aviso que hasta que no me canse de ver una y otra vez el vídeo y las fotos, no actualizaré (que esté de vacaciones también influye, supongo que mi próxima entrada la escribiré desde Jerez). Pussar och krammar!

mirífico, ca.

(Del latín 'mirifĭcus').

1. adj. poét. Admirable, maravilloso.



Ayer llegó a mis manos un texto de Javier Velaza, en mi opinión el mejor escritor de perfiles periodísticos de España, y lo devoré. El perfil es un género a caballo entre la biografía y la crítica, en el que se cuenta y valora la vida de un personaje. El señor Velaza, catedrático de la Universidad de Barcelona, los borda. Es experto en todo aquello que sea clásico: músicos muertos hace ya varios siglos, políticos que crían malvas desde antes del nacimiento de Calvo Sotelo, literatos sólo algo posteriores a la imprenta de Gutenberg y rockeros como Bob Dylan. La mayoría de la gente de la que escribe no sé quién es antes de zambullirme en su texto, pero consigue que me parezcan interesantes y que los lea con ganas. Pocos artículos suyos me han aburrido.

El caso es que este señor es extremadamente culto. La sensación que normalmente tengo al leer blogs como el de El capitan Achab o el de Ángel de que soy un zoquete, culturalmente hablando, se multiplican hasta el infinito cuando se trata de Velaza. En el artículo que leí ayer aparecía el adjetivo MIRÍFICO, y corrí al diccionario para comprobar que, una vez más, no se había sacado de la manga un palabro, sino que se trata de un sinónimo de 'admirable' y 'maravilloso'. Flipado que me quedé allí mismo.

Afortunadamente, en el mundo no faltan personas y acciones miríficas. Como la Caravana Solidaria a África Occidental que prepara una ONG de Barcelona para limpiar de chatarras, virus y escombros las carreteras de Senegal; el trabajo que hace la Fundación Menudos Corazones, a la que pertenezco, para hacer un poco mejor la vida de los niños cardiópatas y sus familias, especialmente cuando tienen que ser hospitalizados; el alemán que donó una guardería entera a un pueblo de los Andes; o las miles de personas anónimas que se encargan de que las mujeres maltratadas tengan un lugar al que acudir para sentirse seguras, que quienes no pueden valerse por sí mismos tengan la ayuda que necesitan... y así muchas otras acciones solidarias que confirman que en este mundo no todo es consumismo ombligista y enriquecerse a costa de lo que sea. Pussar och krammar!



Eso de arriba es un bodegón que he hecho con algunos de los regalos de Navidad que he comprado este año, así como con las galletas y bombones que acompañarán mi viaje a tierras del sur. He tardado un poco más que de costumbre, pero ya los tengo todos comprados, e incluso envié el sábado por correo los que he hecho a mis amigos Fabien (en Capbreton) y Liza (en un pueblito cerca de Estocolmo), para que les llegue a tiempo. Ahora, con los deberes terminados, toca hacer la maleta y que me quepa todo. Me ha llegado a pasar que viajaba con tanto regalo que al final no me cabía toda la ropa que había previsto, y luego la maleta subía casi vacía, por lo que espero aprender de errores anteriores y lograr un equipaje eficiente donde quepa todo.

Mi llegada a Jerez está prevista para el viernes después de comer. Mis padres, para variar, tienen planes y no van a ir al aeropuerto a recogerme, así que lo hará mi hermano. Lo de mis padres tiene delito, porque me ven cuatro semanas al año y son incapaces de renunciar a su vida social por algo tan nimio como su primogénito. Estoy por olvidarme sus regalos en casa, pero se libran porque uno es de corazón generoso. ¿Tan complicado es dar un poquito de amor?

Una vez, no vinieron a por mí porque el avión llegó con retraso y tenían una cena con amigos, así que, sin cortarse ni nada, me dijeron que llamara a mis amigas para que me recogieran. Cuando llegué, estaban esperandome enfadados porque no tenía llave para entrar, mi hermano se había ido e iban a perder la reserva. ¡Eso es espíritu navideño! Repito: Señor Andreas Johnson, ¿tan difícil es dar un poquito de amor?

SI TE GUSTA LA CANCIÓN, TE LA PUEDES BAJAR AQUÍ.

Cuando estudiaba 8º EGB, tenía cuatro opciones de ocio para el recreo: jugar al fútbol, participar en la liga de 'Patatero' (una cosa de baloncesto) de los freakys de la clase (en esa época eran simplemente 'los raros'), sentarme a charlar de la nada con un grupo de niñas o ayudar a preparar coreografías a un grupo de ocho amigas de clase con muchas ganas de bailar. Como seguro que habéis pensado, yo me decantaba siempre por la cuarta opción. Aunque yo no tomaba parte en las actuaciones, me lo pasaba fenomenal aportando ideas y viendo ensayar mil veces el mismo número; con canciones de New Kids On The Block y otros grupos para adolescentes de principios de los 90.

No voy a ser falso y decir que mis años de EGB fueron una mierda por el hecho de ser homosexual, con acosos y otras situaciones vejatorias. No lo fue. De hecho, no tenía ni idea de que me atraían los chicos. Sólo tenía claro que el fútbol no me gustaba y que me lo pasaba mejor con las niñas; pero de ahí a plantearme algo sexual, iba un trecho bastante grande. Yo era más o menos feliz, pero me molestaba que me dijeran que era "mariquita" por no gustarme el fútbol y querer estar con las niñas, así que mandaba a la mierda a quien fuera y me iba a bailar tan a gusto.



Siento envidia de la suerte que tienen las nuevas generaciones de niños homosexuales de poder expresar mucho antes sus preferencias. Cafres los habrá siempre, pero éstos te insultan o te pegan por cualquier motivo, no sólo si eres gay. Si quieren bronca, la fuerzan y ya. Sería absurdo negar que la sociedad y la Escuela son más abiertas y tolerantes que hace veinte años, incluso en provincias y sitios pequeños, porque sigan existiendo estos cabestros.

No se trata de despertar la orientación sexual a niños de 8 años, pero sí de que, cuando llegue el día en el que se den cuenta de que son homosexuales, se acepten tal cual, sin verlo como una desgracia. Que haya sociedades como la israelí trabajando en este asunto es uno de los ejemplos más claros de que se va por el buen camino.



El haber crecido en una ciudad bastante conservadora como Jerez te acaba curtiendo. No sólo aprendes desde pequeño a pasar mucho de la gente que no merece la pena, a que te resbale tanto todo que sea muy difícil que te hagan daño; sino también a disfrutar un montón y excitarte con lo poco que te permites a ti mismo como gay, por no querer llamar la atención.

Cuando ya estaba en el Instituto y sabía por dónde iban mis preferencias, antes muerto que se me notara algo: una mirada furtiva, un comentario mal interpretado... Ver a los chicos que me gustaban en ropa de deporte ya me ponía la sonrisa boba en la cara, no necesitaba más carne a la vista. De hecho, creo que no he vuelto a fijarme en ningún músculo de las pantorrillas, desde un punto de vista sexual, desde COU. Ahora prefiero otras muchas zonas del cuerpo. Cómo será, que en el siguiente spot no se ve nada que esté por debajo de las rodillas y no lo echo de menos.



Si pudiera volver a vivir mis años de colegio e Instituto con la experiencia y los conocimientos que tengo ahora, pocas cosas cambiaría. Me gusta mucho mi forma de ser actual, consecuencia directa de lo que viví, disfruté, padecí, sufrí, aproveché, reí y lloré durante un periodo intenso como pocos, y no quiero tener otra. Mis heridas son galones que me recuerdan que he de ser fuerte. La sonrisa de los amigos que veré dentro de unos días en Jerez, la muestra de que todo eso mereció la pena. Pussar och krammar!

Esta foto es un jeroglífico que se resolverá al final.
La pregunta es: ¿Quién expone?

faja + cristantemo + arabia saudí + pájaros + siderurgia

Una de las cosas buenas de Internet es lo mucho que te puedes reír viendo las chorradas que la gente se dedica a hacer en su tiempo libre. Hoy Churru me ha hecho empezar con buen pie la mañana gracias a que en su blog ha puesto un vídeo de Ana Tónica, la estrella de La Peineta Asesina. Yo la descubrí con el spot de la compresa depiladora, pero tiene un buen repertorio de vídeos musicales que son casi antológicos.

No faltan tampoco las parodias interesantes de películas. Una 'moda' en Grecia es hacer revisiones de la película '300', con torsos desnudos incluídos. Así es fácil ver a chicos griegos medio en bolas imitando a los guerreros. Lástima que no estén tan bien físicamente como algunos de los ingleses que parodían la misma película, con muchos más medios, en un vídeo al que ya le he echado el ojo.




SOLUCIÓN: ¿Qué tienen en común las fajas enterizas, los cristantemos, Arabia Saudí, los pájaros y la siderurgia? Efectivamente, a la gran Melissa Hindell, que vuelve a llamar a María para que exponga alguna de sus instalaciones.

Øresundsbron

Una jornada de compras en Malmö siempre es divertida. No sólo porque en la mucho más barata Suecia puedas disfrutar del Melodifestivalen en el hilo musical de las tiendas, sino porque para llegar tienes que cruzar el Øresundsbron, el puente combinado tren-carretera más largo de Europa, que une Dinamarca con el sur de Suecia. Son sólo 45 minutos de camino entre las estaciones centrales de Copenhague y Malmö y me encanta. Parece como si flotaras sobre el mar, aunque siempre lo he hecho en tren y jode un poquito que haya tantas columnas fastidiando la vista. Es impresionante ver cómo grandes barcos pasan por debajo para dirigirse al Mar del Norte; y también cuando surge de debajo de la tierra, en la isla artificial que hicieron para poder construir parte de la base del puente, y sólo ves agua a cada lado.

Mapa del Oresund

Las compras en sí no fueron tan fructíferas como se esperaba, aunque encontré una tienda de ropa de deportes (Stadium) donde había muy buenas ofertas y me hice con una sudadera por muy poco. Aproveché para comprarle algo a mi padre también. Por cierto, que allí también hay mercadillos de Navidad, pero no tan chulos como los de Copenhague. No falta el puesto de rico chocolate caliente, pero la mayoría no son muy navideños y venden más o menos lo de siempre, pero adornandolos con muchas luces. No cuela.

No faltó la visita obligada a Åhlens, que es El Corte Inglés de Suecia y de los pocos sitios donde puedes encontrar el disco que quieras (tengo todas las tiendas de música de Malmö controladísimas). Allí hay una sección de Muji y me acordé de DeCa, pero pasé directamente a los discos. Me hice con una recopilación de Carola en doble CD y el disco nuevo de Shirley Clamp. Como se hace pronto de noche y no me gusta llegar 'tarde' a casa, no hubo cena sueca.

A la ida, el rubio grabó en el tren un vídeo en el que se ve el mar, el puente y a mí como si fuera un fantasma que aparece y desaparece. A ver qué os parece. Pussar och krammar!

Ayer se suponía que iba a nevar y no lo hizo. Nos quedamos a 2ºC, con un cielo cubierto de nubes que pasaron de largo. Toda la ciudad se preparó para la que iba a ser la primera gran nevada del invierno. ¡Hasta los gnomos del Tivoli se ajustaron el sombrero para resguardarse de los copos más traicioneros! Decepción general.

Aquí ya nevaba poco. La cercanía del mar, la ausencia de montañas en los alrededores y que no estamos tan al norte como parece eran factores que apenas permitían veinte o treinta días al año de nieve; pero ahora me temo que nos tendremos que conformar con algunos días en enero y gracias. El cambio climático no perdona ni a los muñecos de nieve, que este año son de cartón piedra.

Sin embargo, este calor repentino en la ciudad bien podría deberse a la presencia, al mismo tiempo, de dos de los G.O.D. (Guapos Oficiales Daneses), que han vuelto a casa por Navidad y no perdonan las galletas de jengibre por nada del mundo. A mí no me llaman demasiado la atención estos dos, pero los daneses discrepan. Pussar och krammar!

GUAPOS OFICIALES DANESES CAP. 3:
MATHIAS LAURIDSEN



Es el Andrés Velencoso de Dinamarca, el top model más preciado y con más carrera. Ha hecho campañas para las marcas más importantes y, aunque no tiene facciones muy escandinavas, ha encandilado a más de uno y de dos. Su cara de niño bueno esconde un tigre de bengala, o eso dicen. La revista Models le ha escogido como el modelo masculino más importante del momento.

GUAPOS OFICIALES DANESES CAP. 4:
FREDERIK FETTERLEIN




Fue tenista y saltó a la fama cuando su ex-esposa, la top checa Tereza Maxová fue relacionada con Alberto de Mónaco. (!!) En las pistas no consiguió muchos títulos (no pasó del 75º de la ATP), pero es como el Kournikova de estas latitudes y suele salir en revistas con modelos bien dotadas en poses calentorras. Le gusta jugar al despiste con la prensa amarilla acerca de sus novias. Se lo pasa bien.

AVISO: En esta entrada se habla de La Casa Azul.



Como me crié en Jerez, los villancicos que para el resto de España son "los de toda la vida", para mí son casi desconocidos (como mucho, me sé un poco de sus estribillos). Para el que no lo sepa, en mi ciudad, la Navidad se canta por bulerías y tenemos unos villancicos algo cafres que sólo se oyen en estas fechas, con letras que no tienen nada que ver ni con el portal de Belén, ni con el nacimiento del niño. Ejemplos: "Si el río de Cartuja fuera de vino, cuántos borrachos hubiera por el camino" (un verso del villancico "El río de Cartuja"); "La sotana larga y llana, los zapatos gurripatos, con su hebilla y su tacón, Ora por nobis, Kirie leison" (de "El cura no va a la iglesia") o "Tin, Tin, Catalina; Tin, Tin, Concepción, que a la puerta llama el viejo cagón" (de "Tin, tin, Catalina"). En el colegio nos cuentan que son antiguos romances medievales, canciones que se transmitieron oralmente y que han acabado encasilladas en la Navidad, nadie sabe muy bien por qué.

Las semanas previas a la Nochebuena, era tradición que los vecinos se reunieran en sus patios para organizar Zambombas, unas fiestas en las que cada cual llevaba algo de comer o de beber, así como panderetas y otros instrumentos para cantar y bailar. Ahora no son tan vecinales ni espontáneas, y hay zambombas multitudinarias en colegios, asociaciones, bares y discotecas desde finales de noviembre; donde no se lleva nada de comer ni beber, sino que se pide en la barra, que el negocio es el negocio. Lo que se mantiene es el repertorio. Allí no oirás ni peces en el río, ni campana sobre campana, ni noche de paz, ni cursiladas de ese estilo. Lo que seguro que sí se oye es: "Que dale, que toma, que azúcar y canela, que no hay quién le dé, con el mal a la Micaela" (estribillo de "La Micaela").

Como habéis dado la coña durante mucho más de un mes con el disco nuevo de La Casa Azul (erais tantos los que hablabais en vuestros blogs de "La revolución sexual", que incluso pensé que eran superfamosos en España y que yo me había perdido su ascenso al estrellato), me sorprendí a mí mismo pensando en cómo sería algún villancico de Jerez en la voz de Guille Milkyway, con arreglos pop incluídos. No pude. Me di cuenta de que mi cerebro no podía procesarlo. De hecho, sigo sin entender cómo demonios casi me puedo saber la letra de la canción sexual si no la he oído tanto... Por cierto, que mi amigo Gerald me ha pasado un tema que se llama "In the disco" que creo que hará las delicias de los fans de La Casa Azul (no sé quién lo canta). Pussar och krammar!.





Gracias, Mocho, por explicarme cómo poner canciones.
Eres el más grande (sin coñas) : P

Todos los alumnos de Periodismo tuvimos un referente a seguir durante nuestros años de estudiante, e incluso antes, si se escogió esa carrera por vocación. Muchas veces, ese 'ídolo' depende de la Facultad en la que estudies, aunque no tiene por qué. En mi caso, tuve la suerte de licenciarme donde muchos años antes lo hizo Iñaki Gabilondo, a quien considero el mejor comunicador que hay ahora mismo en España y uno de los grandes periodistas que tendremos nunca. En mi facultad, por supuesto, era una especie de héroe y, sin duda, el antiguo alumno más famoso.

No niego que algunas veces haya sido demasiado subjetivo (de la crispación política no se salva nadie, y mucho menos quien trabaja cada día en ese terreno), pero me quito el sombrero ante la mayoría de las cosas que dice; y también ante las que calla. Porque Gabilondo será muchas cosas, pero nadie podrá decir que no sea un caballero, un profesional como la copa de un pino y un hombre de paz y sosiego de quien muchos tienen bastante que aprender. Y no digo esto porque aspire a ser el próximo Iñaki, ni mucho menos, que ya tengo mi carrera encaminada por otros lares, pero me encantaría poder llegar a hacer análisis de la actualidad tan acertados como los que ejecuta cada noche en su informativo. Valga una muestra:

Todo esto viene a cuento de que ayer me metí entre pecho y espalda casi una hora de Iñaki Gabilondo vía Youtube, que creo que ví el comienzo de los últimos 40 informativos o casi. No encontré ni un sólo análisis con el que no estuviera de acuerdo. Está claro, soy 'gabilondista'.

Iñaki no es el único periodista de quien me gustaría aprender algo. Me encanta la forma de hacer televisión de Julia Otero, las columnas de Manuel Rico, los artículos de moda y belleza de Lola Gavarrón, Mara Calabuig (algún día hablaré sobre ella) y René López de Haro; el buen hacer en comunicación corporativa de Cristina Iglesias o el modo acertado de trabajar de Elisenda Roca y Gemma Nierga.

La lista podría ser eterna, porque tenemos la suerte de haber nacido en un país donde hay muchos y muy buenos periodistas, que aman su profesión a pesar de cobrar una mierda (y no hablo sólo de medios nacionales, es una pasada la cantidad de profesionales excelentes que trabajan en prensa local y regional, y estos suelen cobrar aún menos). Hay muchas cosas de mi profesión que no cambiaría por nada en el mundo, como ese gusanilo que sientes dos segundos antes de entrar en un Informativo en directo, o el goce de ver impreso un reportaje redondo que te ha llevado semanas. En el fondo, todos tenemos un puntito de sadomasoquistas. Pussar och krammar!

¿A que es una monada?

El centro de Copenhague está lleno de pequeños puestos callejeros donde venden, por lo normal, frutas o flores. Aprovechando que es Navidad, un nuevo elemento se ha colado en el muestrario: el reno hecho con ramitas. Es una monada y luce un montón. De hecho, esta simbiosis entre pajarería y frutería, como operación de márketing, se merece un 10. ¿Existe alguien que no se quede parado en un escaparate con perritos y gatitos recién nacidos? Pues con los renos hechos con ramitas pasa lo mismo.

La primera vez que vi uno me dije: "Esto se lo llevo yo a mi madre cuando vaya a casa y quedo como un rey". Luego medité durante tres segundos acerca del sumo cuidado que profesan las líneas aéreas a las maletas y lo abultado que ya va mi equipaje de mano como para meter un reno, así que lo descarté.

La segunda vez que pasé por uno de esos puestos también pensé en hacerme con uno, pero esta vez para mí. No tardé ni dos segundos en darme cuenta de que comprar semejante tiesto iba a ser un problema a corto plazo. Seguro que deja todo el piso lleno de ramitas y, por no tirarlo, termina acumulando kilos de polvo en el salón. Lo que le faltaba a mi piso es más mierda, más polvo y más trastos.

Luego pensé que podía estar equivocado, porque lo bueno de que esté hecho con ramitas es que se puede reutilizar como abono natural, si lo mojas y dejas que se pudra; o para hacer encender la chimenea el día de Navidad (es un poco sádico, pero los hay sin corazón). Estos daneses, siempre tan ecológicos. Lo que no entiendo es que aquí no se esté estudiando lo de eliminar las bolsas de plástico de las tiendas, como en Londres, porque es impresionante la cantidad de material no biodegradable que usamos sólo para unos minutos. El otro día compré algunos regalos y un poco de comida y llegué con siete bolsas que fueron directamente a la basura... me sentí mal conmigo mismo un buen rato.

Al final no me compré el reno. Me decidí por las peras, que me gustan más y también tenían buena pinta (ver foto). Además, mi economía no anda muy bien y prefiero llenar el estómago antes que mi espíritu navideño, aunque engorde. Pussar och krammar!

Mi frutería



En este momento es un sueño imposible, pero ojalá, cuando llegue mayo, el rubio y yo pudiésemos tener dinero ahorrado para podernos pagar un billete de ida y vuelta a Nueva York, así como dos entradas para ver la película en algún cine de Times Square, seguida de dos hamburguesas bien grandotas y dos batidos de chocolate en la típica cafetería americana. No hace falta ni que pasemos la noche allá, sólo ver la pelí, cenar y volvernos. Nada más me entere de la fecha oficial del estreno, empiezo a mirar billetes baratos. ¡Deseadme suerte! Pussar och krammar!

ACTUALIZACIÓN: Dicen en IMDb que la fecha del estreno en Estados Unidos es el 30 de mayo, el mismo día que en Francia. En Alemania es ¡un día antes!, el 29 de mayo, y en Holanda tienen que esperar hasta el 10 de julio... No dice nada de Dinamarca, ni de España, pero un vuelo a París o a Berlín seguro que me lo puedo pillar si aquí lo estrenan más tarde... No será lo mismo que en Times Square, pero cuando eres pobre no tienes muchas elecciones a tu alcance...

Pantallazo del Faraón

Me he convertido en mocomán y ya he terminado con el suministro de celulosa de mi piso. Además, no veo que ni el paracetamol ni el ibuprofeno estén consiguiendo ninguna mejora en mí, por lo que hoy me he ido a trabajar hecho una pena. ¿Por qué no he llamado diciendo que me quedo en mi casa? Porque mi jefa es una agobios y prefiero trabajar medio día (los viernes salimos antes) con mi provisión de pañuelos a cuestas, que quedarme en mi casa atendiendo llamadas y mails que, para variar, no pueden esperar. Además, como me ha dado muchos días de vacaciones esta Navidad (del 19 al 1 de enero) y la semana que viene me voy a Milán, tengo muchas cosas que dejar terminadas a tiempo.

Ayer, cuando volví del trabajo, me encontraba en un estado tan lamentable, que lo único que me apetecía era meterme en la cama y olvidarme de todo. Sin embargo, acabé sentado frente al ordenador jugando a uno de los pocos juegos a los que sé ganar: el Faraón, que consiste en construir ciudades del Antiguo Egipto cada vez más complicadas (empiezas con una aldea en pleno Sáhara y acabas edificando Alejandría). Es de 1999, pero lo sigo disfrutando como el primer día. De hecho, comencé a jugar a las cinco y, cuando me dí cuenta, ya eran las diez.

Como los nuevos juegos son demasiado complicados para el poco tiempo que les puedo dedicar, siempre acabo matando el tiempo con clásicos como el Theme Hospital o incluso el Hocus Pocus, ¡que mira que es antiguo! Hace unas semanas descubrí uno en Internet (no hace falta descargárselo para jugar) que se llama Sushi Go Round, en el que eres el encargado de una barra de sushi y debes ir preparando lo que te piden los clientes, al tiempo que encargas comida para no quedarte sin suministros. Es adictivo pero, si tenéis tiempo, jugad algunas partidas. Pussar och krammar!

Ayer pasé casi todo el día en una sesión de fotos para un reportaje que tengo que escribir la próxima semana. Era la típica sesión con modelo guapa, cochazo (un Aston Martin, que el reportaje va de coches caros, no es que ahora me dedique a grabar vídeos de reggaeton), fotógrafo chulito, ayudante de fotógrafo mudo y estilista hipermegasupergay de los que me hacen vomitar. No aguanto a esa clase de gente.

No tengo nada en contra de la gente amanerada, de hecho no es eso lo que me molesta de los estilistas, ni mucho menos. El problema es que parece que tienen la necesidad de hacerse la ultramaricona delante de todo el mundo sólo porque "estamos muy acostumbrados a movernos en el mundo de la moda de Nueva York, ¿sabes? El otro día estaba con Marc Jacobs y nos reímos mucho de unos trajes de Givenchy, cari", mientras no paran de gesticular como locazas espídicas y hablan por el móvil sin descanso. Me dan grima.

En la sesión estaban unos responsables de Aston Martin (uno de ellos crujía, casi se me caen los aussiebum al suelo de lo macizo que estaba) y flipaban con el estilista. Yo les entendía. Pobres, era la primera vez que veían a un personaje así. Lo más flipante es que, por comparación con el tipejo, ellos daban por hecho que yo era hetero, por lo que me incluían en las conversaciones de confraternización 'entre machos' diciéndome lo buenorra que estaba la modelo. No es precisamente el tipo de charla en la que me gusta estar, así que no hacía más que preguntarme por qué no me había levantado yo esa mañana con fiebre o un buen gripazo. Me tuvo que guiñar un tuerto, como se suele decir, porque cuando por fin llegué a la redacción me empecé a encontrar muy mal y salí de allí con un poco de fiebre y la garganta que me dolía un montón. Y justo el rubio se fue ayer unos días...

Una de las tradiciones más esperadas cada Navidad en Dinamarca es la del muérdago sobre las puertas. No falta en muchos bares y pubs, así como en tiendas y casas particulares. Seguro que hay feos (aquí hay pocos por metro cuadrado, pero los hay) que sólo besan durante estas semanas y que el resto del año están a pan y agua, porque pocos se niegan a darte un beso, aunque sea pequeñín. La duda que me plantea esta costumbre es saber cuánto implica el muérdago. Es decir, ¿hay que besar en la boca o en los labios?; ¿con lengua o sin lengua?; si el chico es hetero y tú no, ¿se puede negar? Todavía no hay nadie que me haya resulto estas preguntas.

Lo bueno de esta costumbre es que te puedes hartar a dar piquitos (algo es algo). Como todo el mundo acaba medio borracho por culpa de la Julebryg, muchos tíos buenorros llegan pronto a un estado en el que no saben si están besando a una chica, a un chico o a un perro grande. No me extraña que el muérdago más grande de la ciudad sea el de la propaganda de las cervezas Tuborg en Strøget, la calle principal del centro. (ver foto abajo)



Una pena que esta costumbre navideña tampoco se haya adoptado en España. Sigo sin entender cómo ha podido triunfar la Navidad americana, que no aporta nada, en vez de las ricas galletas de jengibre y el muérdago. Habrá quien diga que para qué, que los besos que no se roban no saben igual, pero yo los prefiero a un empacho de polvorones, todo sea cierto. Además, hay veces que picos y morreos, sobre todo en fiestas y borracheras, se convierten en una obligación y, como dice la canción de Nanne Grönvall, hay que entonar el "jag måste kyssa dig" (tengo que besarte). Pussar och krammar!


SI TE GUSTA LA CANCIÓN, TE LA PUEDES BAJAR AQUÍ.

by Nils (el otro) Como suele ocurrir cada 4 de diciembre, hoy es mi cumpleaños. Lo novedoso es la cantidad de añazos que cumplo, nada más y nada menos que 29. Ahora empiezo a comprender a los amigos que, cuando llegaron a esta fatídica edad, dieron la coña con lo de que eran unos viejos y que el mundo, tal y como lo habían conocido hasta entonces, ya era historia.

De hecho, me siento como si me encontrara ante un abismo: el de los 30 años; y no creáis que no me planteo tirarme de cabeza en él, que yo no valgo para el suspense y estar los próximos 366 días de pre-treintañero no me convencen. ¿Puedo cumplir 30 en vez de 29? Luego resulta que todos los que tenían estas crisis de edad, al cumplir los 30, llegaban incluso a negar que la habían sufrido, por lo que puede que no sea tan malo esto de envejecer sin remedio... De todos modos, aún me quedan 11 años para convertirme en eso que llaman 'madurito interesante'...

Para celebrar mi cumpleaños, el rubio ha dispuesto un centro de juegos que llama 'el Achuchodromo', donde las reglas las dicta él y yo me debo limitar a jugar según la normativa. Pero no es la única opción. También puedo brindar con el rubio y algunos amigos con una típica cerveza de Navidad: la Julebryg.

Aquí en Dinamarca es tradición cambiar las composiciones de las cervezas durante noviembre y diciembre. No es que se dejen de vender las del resto del año, pero incluso Carlsberg y Tuborg, las marcas más famosas del país, tienen sus propias Julebryg cada Navidad. Su sabor es más afrutado, algo más densa, y llama mucho la atención cuando la bebes por primera vez. Hay pequeñas tiendas en el centro donde venden decenas de tipos diferentes (ver foto) y siempre están llenas de curiosos. Como aquí el alcohol es tan caro, no es de extrañar que se pirren por la cerveza.

Julebryg a mogollón

Pero la Julebryg no es la bebida típica por excelencia de la Navidad danesa. Ese honor lo tiene el Gløgg, un ponche asqueroso de vino tinto caliente, frutos secos, pasas, brandy y un 'toque secreto' (cada uno tiene el suyo) que no hay Dios que se lo beba a menos que estemos a -10ºC (resucita a un muerto, palabra). En el sur de Suecia también beben este mejunje, pero allí lo llaman Glögg, por el cambio de alfabeto. Os deseo, de todo corazón, que nunca tengáis que probarlo. Pussar och krammar!

Ayuntamiento y árbol

El alcalde de Copenhague encendió ayer el árbol de la Plaza del Ayuntamiento (Rådhusplads), que es el más impresionante y grande de todos los que conmemoran la Navidad en la ciudad. Lo mejor de esta tradición es que el encendido se realiza después de una pequeña procesión que sale de Nyhavn, el puerto antiguo (el de los bares de colores), y en la que se honra a los bomberos retirados. Siempre está llena de gente que quiere pasarlo bien.

Si me gusta tanto la Navidad de Copenhague es porque aquí la gente la vive muchísimo, pero sin caer en la horterada y manteniendo siempre presentes sus propias tradiciones (de las que ya iré hablando). Es decir, no verás a Papá Noel por la calle, ni escaparates llenos de reminiscencias estadounidenses (se pueden contar con los dedos de una mano). Al contrario, son los gnomos de grandes sombreros cónicos y otros personajes de sus leyendas populares (trolls, reinas de las nieves...) los que llenan los mercadillos.

Con esto de que a las cuatro de la tarde ya está oscureciendo, las luces juegan un papel muy importante a la hora de disfrutar de las fiestas, pero en ningún momento se trata de cegar a la gente con millones de bombillas, ni mostrar juegos de luces inútiles y sin sentido. Salvo el Tivoli, el parque de atracciones del centro de la ciudad, todo es muy comedido.

Si tuviera que quedarme con algún rincón en especial por sus luces, yo destacaría los edificios de Kongens Nytorv, una de las plazas del centro de la ciudad. Sus fachadas, sobre todo la de los grandes almacenes Magasin (como El Corte Inglés) y la del Hotel D'Angleterre (es en francés, junto a la Embajada del país galo), se convierten en una explosión de color impresionante. No hay nadie que no sienta ahí eso que llaman 'espíritu navideño'. Yo creo que, precisamente por ese motivo, es en esta plaza donde se pone la pista artificial de patinaje sobre hielo. Este año volveré a hacer el pato con los patines, ¡pero es que es tan divertido! Pussar och krammar!



El viernes fui con el rubio al cine. Esta vez me tocaba elegir película a mí (pobrecillo, lo raro es que le toque a él, esto de la Nilscracia...), por lo que decidí que ya era hora de alegrarse la vista con lo último de Chris Evans y Scarlett Johansson. He de reconocer que 'Los diarios de Nanny' es un libro que siempre he querido leer y que nunca, ya sea por falta de tiempo o ganas, he empezado. De hecho, se lo regalé a mi amiga Rut por un cumpleaños y llegó a dejármelo después de leérselo... pero ni por esas. Después de ver la película me he arrepentido, porque el guión me gustó mucho y seguro que el libro le da mil vueltas y es aún más interesante... pero, no sé por qué, sigo sin tener ganas de hincarle el diente.

Al rubio también le hizo gracia la historia, a pesar de que "no aporta nada". Él va de cinéfilo por el mundo, por lo que es muy sencillo que me saque de mis casillas con sus críticas. A mí me va el cine comercial facilón, que yo veo películas para divertirme y pasar un buen rato, no como quien va a un museo a ver arte. Tampoco se trata de ver bazofia, pero el cine búlgaro independiente me duerme y no pago por bostezar. Esta vez dijo algo gracioso: "Es la primera vez que sacan a Scarlett Johansson sin perfilarle los labios, tal como ella es". (me da que mi chico es gay)

La caracterización de Chris Evans como chico buenazo y sensible es de las que hace que se te caigan los aussiebum al suelo ya en su primera escena, pero no fue lo que más me impactó. La canción del final, sí. Se llama 'Shine' y la canta la dublinesa Laura Izibor, quien también tiene un tema en la banda sonora de Anatomía de Grey. No podría explicar por qué llevo dos días oyéndola sin parar, maldiciendo que no la encuentre en el Emule ni en el iTunes Store, pero de hecho así está siendo el fin de semana. Ni siquiera en Youtube aparece completa, sólo unos pocos segundos de un directo. Pongo aquí el vídeo, pero para oírla entera hay que clicar aquí. Pussar och krammar!



Lo frustrante de que te guste el gimnasta ruso Alexei Nemov hasta las trancas no es que regale su ropa de entrenamiento a un tipo que no soy yo, sino que, por mucho que busques y rebusques en Internet, es imposible encontrar una foto de él en mallas en la que se pueda apreciar con rotundidad su miembro viril (que para eso están las mallas, ¿no?, para insinuar sin mostrar). Y no será porque el chico no las haya usado durante años. Cuando lleva calzonas tampoco se le escapa nunca su miembro viril como a Butragueño, por lo que la búsqueda también resulta infructuosa. Vamos, que estoy por ofrecer una generosa recompensa a quien me consiga esa foto. Es que es tan guapo...