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El rey de la casa


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Budapest (Hungría)

A estas alturas, no creo que haya muchos españoles que desconozcan que Budapest es la capital de Hungría (ese país de la Unión Europea que está en medio del continente, lleno de bosques y palacios de cuando el Imperio Austrohúngaro). De hecho, se cuentan por miles los turistas que llegan allí cada fin de semana desde España (somos una plaga) para visitar su castillo, recorrer el Parlamento o montarse en su metro, construido en 1896 (uno de los más antiguos del mundo). También los hay que van allí a captar actores porno, que para algo Hungría es el mayor productor europeo de cine XXX.

Es una lástima que en Estados Unidos no sepan que existe la preciosa ciudad de Budapest. Yo tenía entendido que, para el estadounidense medio, Europa consistía en Inglaterra, Francia y Florencia (ni siquiera Italia). Los tres 'países' lindaban directamente con Rusia, que eso de Alemania es un invento de las películas. ¿España? Junto a México, claro. ¿Portugal? Esto... ¿cómo ha dicho? Sin embargo, un vídeo de la versión norteamericana del "¿Sabes más que un niño de primaria?" me ha sacado de mi error. Saben mucho menos de lo que yo pensaba.



Lo explico para los que no pueden ver los vídeos o no entienden bien el inglés. A una concursante le preguntan si sabe qué país europeo tiene como capital Budapest. Lo primero que hace es intentar sonsacarle al presentador si era una pregunta trampa, pues ella pensaba "que Europa es un país". Luego dice que está segura de que allí hablan francés (en Europa, claro), pero que no tiene ni idea: "¿Es Francia un país?". El niño al que se enfrenta se descojona y la chica coge un comodín para no perder.

Entonces el presentador le pregunta qué hubiera respondido y ella dice que, "como allí se habla francés, pues Francia". El señor le dice que menos mal que cogió el comodín porque la respuesta correcta era Hungría. "¿Es qué? Hun - ga- ry???", dice la tipeja. "Sí, como 'I'm hungry'", le responde el presentador. "¿Eso es un país? -sigue la rubia, mientras el niño se parte el culo- Yo he oído hablar de Turquía, pero de Hungría, nunca...". Lo más triste es que, como el niño sí tenía neuronas y algún conocimiento básico de Geografía Europea, la ignorante de mierda se llevó una pasta gansa del programa. Bicheja con suerte...

cerdoelefante


Mi buena amiga Asun Ladonna me ha puesto sobre la pista de una de las delicias imprescindibles en cualquier fiesta japonesa que se precie: las salchichitas del zoo. Lo primero que pensé cuando las vi es que sus inventores tenían que estar muy aburridos para hacer con un paquete de salchichas un arca de Noé completa, o quizás es que los niños no les comían nada de nada y tuvieron que ingeniárselas para hacerles el menú más atractivo. Sea como fuera, han decidido compartir con el resto del mundo su arte y en su web te explican, paso a paso, cómo conseguir un cangrejo, un cerdo, un caracol y muchos más animales partiendo de una simple salchicha pequeña, de las de cóctel. A ver quién se anima estas Navidades a poner sobre la mesa una bandeja de salchichas en forma de hipopótamo o de cabeza de elefante.

cangrejocaracol

Eso sí, si nos vamos a poner a hacer experimentos, siempre con salchichas de calidad, como las Salchichas Pamplona, y no me refiero a un pamplonica enseñando su potencial, sino a la crème de la crème salchichera mundial. Pussar och krammar!

Un tipo enseñando la chola!


Algo funciona mal en ésta nuestra sociedad occidental. Antes, la vuelta a casa era el momento en el que los trabajadores pensaban en el calor del hogar, los abrazos de la familia, el ponerse la bata y las pantuflas para estar arropadito... Ahora no. Si se tiene una cámara a mano, uno puede calentarse en el propio tren de regreso, con cuidado de que no le pille el revisor y asegurándose de que su supermiembro en erección quede bien encuadrado en el visor. Lo peor no es que el muy guarro se masturbe en el tren -¿quién no ha tenido alguna experiencia sexual en ellos alguna vez, solo o acompañado?-, sino que el capullo ni siquiera tenga la decencia de eyacular para sus espectadores! Sacrebleau!



N. del A.: No me di cuenta de que dejaba atrás mi parada y llegué a casa algo más tarde de lo habitual porque se me fue el santo al cielo pensando en lo que voy a escribir a continuación, así que sólo espero que merezca la pena, a pesar de que me ha salido más largo que de costumbre.

Mis intenciones de perder peso de cara a la Navidad van cada vez peor, y precisamente por culpa del espíritu navideño. La pasada semana me tocó asistir a un simulacro de buffet típico de estas fiestas en Suecia para poder escribir sobre ello en mi revista (qué cantidad de comida que se zampa en un Smörgåsbord, a punto estuvimos de salir rodando de allí). Si no fuera suficiente con eso, esta noche tengo una cena de Navidad (de las de verdad, nada de simulacros) en casa de una amiga de la Facultad. ¡Se abre la temporada de cenas el 28 de noviembre! Esto debe ser un complot, porque si no, no me lo explico.

María es la única persona de mi Facultad que, como yo, ha acabado en estas latitudes haciendo el mono (ella en el mundo de la representación de las inmobiliarias, que para eso le gustó desde siempre el interiorismo) y le tengo muchísimo cariño desde que nos conocimos allá en 1996, por lo que me es imposible eludir la cita. Además, llevamos meses sin vernos porque cuando ella no está de ferias, soy yo el que anda liado y no terminamos de sincronizar agendas. La última vez que la vi me contó que había cortado con su chico tras 12 años de relación y me ha dicho por teléfono que me prepare para otra bomba informativa, así que temblando me tiene (no, no es un embarazo, me lo ha jurado).

El caso es que con María me pasa una de esas cosas que me hacen creer en lo de 'amigos para siempre'. Es decir, nos podemos pasar meses sin ni siquiera hablar por teléfono o vernos, pero es quedar y parece que el tiempo no hubiera pasado. Nunca hay reproches y nos conocemos ya bastante bien como para perdonar nuestros despiestes, dejadeces y traumas variados. Nos reímos muchísimo, cotilleamos sobre las noticias que nos llegan de gente de la Universidad, nos ponemos al día y, a la hora de la despedida, siempre nos damos un fuerte abrazo. Puede que después estemos de nuevo ocho o nueve meses sin vernos. O puede que sólo sean dos semanas porque terminemos tomando un café a la salida del trabajo casi sin planearlo. Nunca se sabe, pero no importa. Estamos ahí el uno para el otro.

Con los amigos del instituto me pasa lo mismo. Cuando voy a Jerez, suelo salir con otra gente y trato de pasar también buenos ratos en familia, por lo que al final suelen ser ellos los sacrificados. Me puedo pasar años sin verlos y sin que sepan de mí. Quizás cae alguna llamada o mail perdido cuando me llegan buenas noticias sobre ellos (uno acaba de ser padre), pero cuando nos encontramos, hasta por casualidad como el año pasado en Navidad, se nos pone en la cara esa sonrisa inequívoca de que a ambos nos ha dado mucha alegría vernos. No nos decimos ninguna hipocresía del tipo "A ver si quedamos" o "Tenemos que poner un dia para cenar" porque sabemos que no va a pasar, que cada uno tiene su vida ya hecha por su lado y es difícil concretar fechas. Pero la realidad me ha enseñado que cuando finalmente les llamo para vernos, lo pasamos genial y es como si nunca me hubiera ido de mi ciudad o casi. Además, siempre que nos hemos necesitado, nos hemos ayudado, y eso significa mucho.

Por supuesto, no son ellos los que están en mi día a día, los que soportan mis bajones o ríen conmigo las buenas rachas, pero les quiero mucho igualmente. Me encantaría pensar que los amigos que tengo ahora 'de diario' van a ser para siempre, pero me da miedo llegar a la conclusión de que para llegar a ese estatus, como me pasa con María o los chicos del Instituto, estemos obligados a hacer vidas separadas, que juntos sea imposible mantener la mecha encendida a ese ritmo. Se ha caído de mi agenda tanta gente a la que consideré amigos intímos en su momento que ya estoy curado de sustos al respecto, pero creo que en esto de la amistad, como en el amor, merece la pena no tirar nunca la toalla.

Mañana me tengo que presentar a las 7.00 en el aeropuerto. Después de un vuelo de poco más de una hora, un taxi me recogerá para llevarme al obrador de un famoso pastelero europeo. Una vez hecha la entrevista y visitada su fábrica de delicias hipercalóricas, vuelta al taxi, al aeropuerto y... ¡a la redacción! Pues sí, porque la directora se ha marchado a unas reuniones a París y la redactora jefe amenaza con suicidarse si la dejamos sola ante el cierre del próximo número. La pobre, después de que le robaran la mitad de su equipaje en el aeropuerto de La Habana la pasada semana, no está para más disgustos.

El problema de este tipo de reportajes relámpago no es el hecho de que te tengas que meter una paliza de avión, aeropuerto, taxis y demás en poco más de seis horas (al menos esta vez el vuelo es corto), sino que el cuerpo no lo nota hasta que llegas a casa. Te pasas el día como si te hubieras dopado y luego te derrumbas sobre el primer sofá o cama que encuentras a tu paso, adoptando una pose que ríete tú de las resacas de cazalla...

Como en el viaje a Suecia no hice más que comer, este nuevo reportaje va a minar aún más mi ya frágil fuerza de voluntad con respecto a los dulces. Hasta hace unos meses, yo estaba adelgazando a buen ritmo y ahora, entre una cosa y otra, he vuelto a engordar... ¡porca miseria! Además, a ver quién le dice que no a unos dulces como los que seguro que me hacen probar mañana...Unos dirán que más vale gordo contento y feliz que flacucho amargado, pero yo mañana, nada más pise la redacción, me pongo a régimen. ¡Decidido! Ahora sólo me queda la duda de si es legal ponerse a dieta a menos de un mes de las Navidades... ¿Algún abogado sexy en la sala?



El viaje ha sido más agotador de lo que nunca imaginé. Al final hemos recorrido buena parte del sur de Suecia, que yo pensaba que nos limitaríamos al Öresund y no ha sido así. Me encantó ver 'in situ' la puesta en marcha del proyecto Nils Holgersson, por el que algunos pueblos se han unido para ofertar un turismo rural basado en las aventuras del personaje del cuento de Astrid Lindgren. Es como un parque temático, pero de verdad, sin atracciones. A los que les guste el medio ambiente y estar en medio de la nada (lagos, bosques, más lagos, campos, granjas...), se lo recomiendo vivamente.

Tanta visita a pueblito y a ciudad ha motivado que llegara a casa cargado de folletos turísticos con
información de hoteles, casas rurales y restaurantes. Parecía una delegación de Fitur en pequeñito. Vamos, que puedo montar media feria sólo con lo que me dieron de papelería. Así que, a medida que iba vaciando la maleta, he tirado la mayoría de los folletos, que no entiendo por qué me los dan si todo viene mejor en la web (tampoco entiendo por qué no los tiro yo antes de cargarlos durante todo el viaje).

Yo creo que este síndrome de Diógenes que me entra en los viajes de prensa está motivado por una especie de confusión neuronal que me anula la capacidad de razonar si voy a necesitar para algo o no el material de papelería (la folletería de toda la vida). Debe ser parecida a la que sufren los publicistas de Vodafone Grecia con Sakis Rouvas. Si las preferencias sexuales del cantante no fueran de dominio público, sus spots tendrían sentido. Pero hacernos creer que Sakis, que felicita las navidades con una dinamita roja gorda y dura en según qué parte, tontea con las chicas en un supermercado y en sus firmas de discos sólo hay féminas... ¡eso es tomarnos por tontos y no cuela!


Andy Roddick

Se equivoca el que, al ver el título de esta entrada, espere encontrar aquí un ranking de los tenistas mejor dotados de la ATP. Y no porque no quiera poner fotos calientes de Andy Roddick, que está como un queso, sino porque no tengo ni idea de lo mucho o poco que gastan los pocos tenistas que sabría reconocer sin ayuda. Me limito a entrevistarlos cuando toca e ir a los torneos si me invitan (y reconozco que alguna que otra vez me he quedado más tiempo en la zona de canapés que en las gradas de la pista). Así que lo siento, otra vez será (¡voluntario para medir!).

De lo que va realmente la entrada de hoy es de unos pollos hijos de puta que se dedican a chotearse de un amiguete, envuelto en una partida de tenis por accidente. Llevo descojonado desde que descubrí el spot. ¡Tener amigos para esto! Al Youtube me remito:



Pero resulta que el pollo no es la única ave cabrona que pisa el planeta. Muchos kilómetros al sur de cualquier gallina viva están los pingüinos, que demuestran pocos miramientos con los congéneres que les tocan las gónadas sexuales. ¡Y yo que crecí viendo Pingu! Lo del cambio climático está afectando hasta al temperamento de los animales más simpáticos de La Tierra. En fin, que para muestra un botón. Pussar och krammar!

Había pensado contar con pelos y señales que ayer me sorprendí entrando por la redacción con un vaso grande de café de Starbucks en la mano (soy de los que piensan que un café por el que pagas el sueldo del día se merece una hora de deleite y no sorbos varios delante de la pantalla del ordenador). Y encima se equivocaron y no me pusieron lo que les pedí...

Luego cambié de idea y me dije que por qué no hacerlo sobre el clamoroso hecho de que ayer, con 5 grados en la calle, tuviéramos que encender el aire acondicionado por culpa del calor que se condensó en nuestra planta de repente (aquí siempre hace calor, sea verano o invierno). No es de extrañar que siempre trabajemos en manga corta y parezcamos cebollas cuando tenemos que salir o entrar del edificio.

Que te lo pongas, banzai!Al final, casi tenía decidido que escribiría sobre el banner que han hecho en una web japonesa para que los jóvenes gays usen condón (en la imagen de la derecha) cuando me acordé de que casi ninguno de vosotros sabe que mañana jueves se levanta la veda y que vuelvo a irme a probar hoteles por las Europas, aunque sea cerca.

Por culpa del rediseño de la revista, nadie ha viajado en casi dos meses. Los jefes consideraban necesario que todos los redactores estuviéramos con el culo en la silla y tecleando sin parar. Ahora está la cosa más calmada (se acabaron los especiales de Navidad) y volvemos poco a poco a la rutina.


En fin, que como dice la canción de Sanne Salomonsen, mañana estaré en tierras más altas, pasando aún más frío que aquí y entrando en todas las tiendas de discos que encuentre a mi paso, quemando incluso la VISA si hace falta de tanto usarla (bueno, esto último no lo dice la canción). Pussar och krammar!




Si os gusta la canción, os podéis bajar el mp3 AQUÍ.

¡Cumplimos 100 entradas!


MaggieReputadaMr. Shhh!ManuÁngelPeriCastaChurruArzellaShepperdsenMochoSotaNanyuAlfabetaLunagBenAkeCasiopeaBichoAsunJLGingerLlisasFidoCorrederoArwenGwathadanLorzagirlFunksturmMarthaSuntzuPikiQuijoteDiegoSourinGesualdoMaxLuisEric y TomAceTornadoLa Vane
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