El rubio y yo nos vamos a Barcelona a pasar el fin de semana. Para él será su estreno en la Ciudad Condal, así que ya le he dejado muy claro que no pienso patearme el centro (ni la perifería) en dos días y que mi idea es hacer cosas tranquilas, disfrutando de cada momento. Para excursiones 'city-tour', que vuelva él solo.
Uno de los principales motivos de la visita es poder acercarnos a La Virreina a admirar la exposición del fotógrafo Noh Suntag. Es conocido que somos fans de todo lo coreano, pero si encima tenemos la suerte de tener delante el trabajo de un gran profesional del fotoperiodismo, de los pocos que han sabido captar en su propio país los paralelismos de fanatismo y 'comedura de tarro' que hay con respecto al de los vecinos del norte, como para perdérselo. Además, incluye también imágenes de Corea del Norte, un país que me fascina por su oscurantismo y del que nunca me canso de saber cosas nuevas. ¿No te entran ganas de conocer Pyongyiang al ver esta fotografía?
Después de la exposición, un buen plan sería ir a Eclipse, la nueva coctelería de lujo de la ciudad. Pertenece a Matthew Hermer, el gurú de los VIPS de Londres y dueño de los clubes a los que va la gente bien de 'la City' y los nietos de la reina Isabel II. Se ha estrenado hace nada, así que es un buen momento para visitarla. Eso sí, todo dependerá de las ganas (hay que ir hasta el final del puerto, donde La Barceloneta) y de la pasta, porque cada cóctel cuesta 12 euros y no es plan de arruinarse para calmar la sed. Además, para vistas (el club está en la última planta de un hotel con 360 grados de cristalera), las de nuestro propio hotel, que también es de diseño.
Volvemos el domingo por la noche (se me olvidó que celebrábamos la Almudena en Madrid cuando organicé el viaje), así que nos leemos el lunes. Pussar och krammar!
PD: J. M. Martí Font ha escrito un interesante artículo en 'El País' sobre la exposición cuya lectura recomiendo vívamente.
Ayer, el Ministerio de Fomento anunció el comienzo de ejecución del proyecto de conexión por AVE de Valencia con Bilbao y Santander, pasando el tren por Zaragoza, Pamplona y Logroño. Como el tramo de apenas 140 kilómetros que uniría Sevilla y Cádiz por alta velocidad lleva siglos planteado y las obras no acaban nunca (y lo de la estación en el Aeropuerto de Jerez ya es de ciencia ficción directamente), supongo que, en lo que respecta a la línea Mediterráneo-Cantábrico, estamos ante una realidad que se inaugurará durante la campaña electoral de 2019 o así.
Igual para entonces la cosa ha cambiado mucho pero... ¿qué necesidad hay de crear esa línea férrea? Me explico. A mí me parece genial que se mejoren las infraestructuras y se conecten diferentes regiones sin necesidad de centralizar el paso por Madrid u otras grandes ciudades. Sin embargo, ¿no tendría más sentido mejorar la mierda de trenes que hay actualmente en las rutas de más demanda y dejar las secundarias para otro momento? Igual estoy equivocado y cada día son miles las personas que necesitan desplazarse de Valencia a Pamplona o de Santander a Teruel, pero quiero pensar que son muchas menos que las que han de moverse de alguna de estas ciudades a Madrid.
¿Alguien sabría decirme cuántos trenes conectan La Rioja y Madrid de lunes a viernes? ¡¡SÓLO UNO!! que, por supuesto, siempre va llenísimo y, al final, si quieres ir a Logroño, debes chuparte sí o sí las cinco horitas de bus. Pero, ¿qué pasa si quieres ir de Madrid a Logroño un sábado y volverte el domingo? Pues que te jodes y te vas directamente a por el billete de autobús, porque NO HAY TRENES que hagan ese trayecto en fin de semana (no hay idas los sábados y vueltas los domingos). Eso sí, que salgan todos los riojanos a las calles a celebrar con danzas y cantos que en unos años podrán ir en AVE a Valencia y Santander...
O yo cada día estoy más desconectado de la realidad española por culpa de tanto lujo y tanta marca cara o es que las prioridades de los diferentes gobiernos (nacional y autonómicos) responde a la teoría del caos... Pussar och krammar!



