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El rey de la casa


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Hace siglos de mi última visita a Berlín, así que no puedo ocultar que la que hoy comienza me llena de ilusión. Va a ser un viaje muy diferente, tanto en compañía como en amigos a visitar; y la agenda está llena de todo un poco. Obviamente, convencer a tres personas de que hagamos lo que yo quiero es imposible, y tampoco lo pretendo ni pienso hacerlo, así que solo he pedido, por favor, que me lleven al Museo de la RDA, aunque Antonio diga "que no es para tanto". Si luego consigo que vayamos al Kulturbrauerei ya podría sentirme el más feliz, pero no quiero abusar de la suerte.

Cuando fui a Berlín, regresé diciendo que jamás había visto tanto chico guapo por metro cuadrado. Y no me refiero solo a rubios merendables, aunque fue en ellos en los que más me fijé. De hecho, es un título que ni siquiera Copenhague ha conseguido quitarle a la capital alemana. Y que yo diga eso, es que estamos ante una cosa muy increíble en cuanto a belleza masculina y merendabilidad...

Nos leemos a partir del martes. Pussar och kramar!



El de arriba es un cantante sueco llamado Måns Zelmerlöw (hasta a los propios suecos les cuesta pronunciar bien su apellido). Forma parte de una gala en la que, para muchos, espío unas desafortunadas declaraciones homófobas participando desnudo en una imitación de Miley Cirus como parte del programa de una gala de una revista para gays. Sus comentarios polémicos los hizo hace más de un año en un programa de televisión y le llovieron bastantes críticas. Desde entonces, además de disculparse, ha tenido todo tipo de gestos para convencer de que no es homófobo.

El caso es que, como ahora ha ganado el Melodifestivalen y representará a Suecia en Eurovisión, las polémicas declaraciones se han vuelto a convertir en noticia en diferentes países (curiosamente, no sus rectificaciones) y muchos eurofans han sacado el mismo cuchillo que ya sacaron cuando Carola o cuando el cantante de Armenia el año pasado fue irrespetuoso con Conchita Wurst.

Más allá de la polémica en sí, me llama la atención cómo se niega la posibilidad de cambio. Es decir, seguramente Måns, sin llegar a odiar a los gays ni mucho menos, tenía opiniones homófobas, cuanto menos intolerantes, que lo convertían en tal. Hacerlas públicas puede que le sirviera para, con el aluvión de críticas, pensar en su forma de ver el mundo, recapacitar y CAMBIAR DE OPINIÓN. O quizás es todo una pose y sigue pensando así; pero salvo que seas él, no lo podemos saber. El chico se esfuerza en mostrar su arrepentimiento, ¿por qué negarle la posibilidad de que, realmente, se haya dado cuenta de que era un error pensar así?

Yo mismo tengo ahora convicciones que, hace unos años, eran completamente diferentes. Amigos, familia, escritores... influyeron en mi forma de pensar para que cambiara mi modo de ver algunas cosas. Supongo que no seré diferente en este aspecto y que a todos nos ha pasado. Entonces, ¿por qué negar a un homófobo que pueda volverse tolerante y respetuoso? Los que le acusan una y otra vez, ¿no actúan de un modo tan radical y beligerante como la propia homofobia?

Creer en la tolerancia es, también, hacerlo en la sensatez, y en la posibilidad de que aquellos que opinan que hay personas 'más normales' que otras, o que tienen más derechos dependiendo de su orientación sexual, raza, sexo, credo, color de ojos...; pueden cambiar de opinión si se les da los argumentos necesarios en el momento justo.
Pussar och kramar!